La enciclopedia visual · octubre de 2026

La historia humana

100 momentos decisivos que nos hicieron quienes somos
por Mat Siems
Parte I

Orígenes

Cómo un simio erguido, con fuego, palabras y amigos, se extendió por todo el planeta.

Capítulo 1 · Parte I

Ponerse en pie

Hace algo menos de siete millones de años, un simio africano empezó a hacer algo extraño: dejar de apoyarse en los nudillos y caminar sobre dos piernas. No fue un cambio repentino. Los primeros homininos, como Sahelanthropus en Chad y Ardipithecus en Etiopía, parecen haber caminado erguidos por el suelo sin dejar de trepar a los árboles, y el bipedismo ya estaba bien asentado hace unos cuatro millones de años, mucho antes de los cerebros grandes y las herramientas de piedra.

Lo sabemos porque los huesos y las huellas lo dejaron registrado. En 1974, el equipo de Donald Johanson halló en Hadar, Etiopía, a Lucy, una Australopithecus afarensis de 3,2 millones de años cuyos fémures convergen hacia la rodilla igual que los nuestros. Pocos años después, el equipo de Mary Leakey descubrió en Laetoli, Tanzania, un rastro de pisadas impresas en ceniza volcánica húmeda hace unos 3,66 millones de años: al menos dos individuos que caminaban en la misma dirección, con el pie arqueado y el dedo gordo alineado con los demás.

Erguirse reconstruyó el cuerpo. El cráneo pasó a equilibrarse sobre la columna, que se curvó en forma de S; la pelvis se acortó hasta formar un cuenco; el pie cambió agarre por impulso. Caminar sobre dos piernas gasta mucha menos energía que el andar sobre los nudillos del chimpancé, lo que permitía recorrer grandes distancias por un paisaje cada vez más seco y fragmentado, y un cuerpo vertical recibe menos sol a mediodía. Las manos, liberadas, podían llevar comida, crías y, con el tiempo, herramientas. Los relatos populares invierten el orden: las herramientas de piedra más antiguas conocidas, de Lomekwi, en Kenia, tienen unos 3,3 millones de años. Primero llegó la marcha y, mucho después, la fabricación de herramientas.

Hubo que pagar la factura. Un canal del parto más estrecho, sumado a cabezas cada vez mayores, hizo que el parto humano fuera lento y arriesgado, y en casi todas las culturas otras personas ayudan a la madre a dar a luz. Nuestra espalda, nuestras rodillas y nuestros arcos plantares soportan cargas para las que nunca fueron rediseñados del todo; por eso son tan comunes el dolor lumbar, las hernias discales y el pie plano. Cada niño pequeño repite el viaje al pasar, hacia su primer cumpleaños, del gateo a los primeros pasos tambaleantes.

¿Sabías que el yacimiento de Laetoli salió a la luz en 1976 porque el paleontólogo Andrew Hill, al lanzarse al suelo para esquivar una boñiga seca de elefante que le arrojó un colega, vio huellas de animales fosilizadas en la ceniza?

Seguimos viviendo dentro de aquel antiguo compromiso. Caminamos al colegio y al trabajo, pasamos sentados mucho más tiempo del que nuestro cuerpo espera y lo pagamos con dolor de espalda, y los médicos aún recetan un paseo diario como medicina. Todo lo que vino después, desde transportar el fuego hasta escribir libros, empezó con un simio que se puso en pie y siguió andando.

El cuerpo erguido: cinco cambios de cráneo a pie Homo sapiens Primero fue caminar; las herramientas de piedra llegaron millones de años después. Cráneo encima la columna entra por abajo Sahelanthropus Chad, c. 7 Ma foramen: en debate 1 Columna en S muelle y dolor de espalda Ardi Etiopía, 4,4 Ma caminaba y trepaba 2 Pelvis en cuenco canal de parto estrecho El precio lumbago, hernias partos difíciles 3 Fémures hacia dentro rodillas bajo el cuerpo Lucy Hadar, 3,2 Ma igual ángulo de rodilla 4 Pie arqueado dedo gordo alineado Huellas de Laetoli Tanzania, 3,66 Ma pies humanos, arqueados 5
Fig. 1 · Ponerse en pie. El esqueleto erguido: cinco cambios que convirtieron a un simio en caminante
Capítulo 2 · Parte I

El dominio del fuego

Ningún otro animal cocina. En algún momento, nuestros antepasados dejaron de huir de los incendios y empezaron a conservarlos, y el dominio del fuego se convirtió en uno de los grandes puntos de inflexión para el cuerpo humano. Cuándo ocurrió exactamente es objeto de un intenso debate, porque una mancha de carbón puede deberse tanto a un rayo como a un hogar.

Las mejores pistas proceden de excavaciones minuciosas. En la cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica, huesos quemados y cenizas vegetales de alrededor de un millón de años yacen en lo hondo de la cueva, lejos de cualquier fuego natural. En Gesher Benot Ya'aqov, en Israel, sílex y semillas quemados agrupados en manchas sugieren hogares de hace unos 780 000 años. Hacia hace 400 000 años, en yacimientos como la cueva de Qesem, cerca de Tel Aviv, el uso del fuego ya era habitual, y más tarde los neandertales lo emplearon para fabricar brea de abedul, uno de los primeros pegamentos conocidos. Ningún yacimiento zanja la cuestión por sí solo; cada uno lleva la historia un poco más atrás.

Cocinar cambió lo que podía aportar una comida. El calor ablanda la carne, revienta los granos de almidón y mata muchos parásitos, de modo que el cuerpo obtiene más energía masticando menos. El primatólogo Richard Wrangham sostiene en Catching Fire que la cocina ayudó a reducir nuestros dientes e intestinos y a costear un cerebro mayor, un órgano que pesa alrededor del 2 % del cuerpo pero consume cerca de una quinta parte de la energía en reposo. Su cronología se discute, pero todas las sociedades humanas conocidas cocinan.

El fuego transformó tanto la jornada como la dieta. Mantenía a raya a leopardos y hienas, calentaba a los durmientes en las noches frías y alargaba las horas de vigilia tras el anochecer. Al grabar las conversaciones de los ju/'hoan de Namibia y Botsuana, la antropóloga Polly Wiessner observó que de día se hablaba sobre todo de trabajo, tierras y quejas, mientras que junto a la hoguera nocturna predominaban los relatos. El hogar quizá fue el primer cuarto de estar.

¿Sabías que los restos quemados de la cueva de Wonderwerk están a unos 30 metros de la entrada, demasiado adentro para que los alcanzara un rayo o un incendio de matorral?

La llama aún nos moldea. El humo de los fuegos de cocina dañaba los pulmones en la Edad de Piedra y lo sigue haciendo: la Organización Mundial de la Salud calcula que unos 2300 millones de personas cocinan hoy con fuego abierto o combustibles contaminantes. Sin embargo, el mismo impulso de reunirse en torno al calor explica la barbacoa, la hoguera de campamento y la mesa de la cocina. Somos la especie que domó un incendio y luego se sentó a comer a su lado.

Cueva Wonderwerk: un hogar de un millón de años ~140 m colina adentro Cabo Septentrional, Sudáfrica Cocinar sacó más energía del mismo alimento y convirtió la noche en tiempo de relatos. Entrada al Kalahari 1 30 m dentro ceniza + hueso, c. 1 Ma 2 Hogar: comida cocinada carne blanda, menos masticar el almidón se abre menos parásitos 3 El gasto del cerebro parte del peso corporal 2% parte de energía en reposo c. 20 % 4 c. 1 Ma Wonderwerk c. 780 ka Gesher Benot Ya'aqov c. 400 ka Qesem: rutina hoy 2300 M cocinan con humo 5
Fig. 2 · El dominio del fuego. En la cueva de Wonderwerk: un hogar de un millón de años y lo que nos dio cocinar
Capítulo 3 · Parte I

El don del habla

Las palabras habladas no dejan fósiles, lo que convierte al lenguaje en el hito humano más difícil de fechar. La mayoría de los investigadores cree que el lenguaje plenamente moderno existía hace al menos 100 000 años, y algunos sostienen que humanos anteriores, neandertales incluidos, hablaban de algún modo. Lo que es seguro es que transformó lo que una mente humana podía compartir con otra.

Las pruebas son indirectas pero elocuentes. En 1983, un esqueleto neandertal de la cueva de Kebara, en Israel, conservaba un delicado hueso hioides, el ancla de la lengua, casi idéntico al nuestro. En la década de 1990, unos investigadores que estudiaban a una familia londinense, conocida como la familia KE, relacionaron un grave trastorno del habla y la gramática con un solo gen, FOXP2; más tarde el ADN antiguo mostró que los neandertales tenían la misma versión que nosotros. Ni los genes ni los huesos demuestran que hablaran, pero indican que la maquinaria era antigua.

La señal más llamativa de que el lenguaje viene de serie procede de Nicaragua. Cuando a finales de los años setenta y en los ochenta se abrieron en Managua nuevas escuelas para niños sordos, alumnos sin una lengua común empezaron a inventar una en el patio y en los autobuses. En una generación, los más pequeños dotaron al idioma de señas nicaragüense de una gramática completa que ningún maestro les había enseñado. Los niños no solo aprenden una lengua: si tienen ocasión, la crean, y los lingüistas pudieron presenciar su nacimiento.

El habla cambió la vida cotidiana de mil maneras. Permitía a un grupo planear la cacería del día siguiente, avisar de una serpiente junto al río, nombrar a un primo que vivía tres valles más allá y enseñar a un niño qué setas matan. El psicólogo Robin Dunbar sostiene que la conversación, chismes incluidos, permitió a los humanos seguir la pista de grupos sociales mucho mayores de lo que el acicalamiento habría permitido jamás. Sobre todo, las palabras dejaron que el conocimiento sobreviviera a quien lo había descubierto.

¿Sabías que la laringe baja que nos permite pronunciar tantas vocales hace también que los humanos adultos se atraganten con la comida más fácilmente que otros simios, un riesgo que ya señaló el propio Charles Darwin?

Hoy se hablan unas 7000 lenguas, desde las lenguas de chasquidos del sur de África hasta las lenguas tonales de China y África occidental, y los lingüistas advierten que quizá el 40 % está en peligro. Cada una es una forma distinta de dividir el mundo. Cuando charlamos, mandamos un mensaje o contamos un cuento antes de dormir, usamos la tecnología más antigua de nuestra especie, y todavía la más poderosa.

El habla, capa a capa cada capa se apoya en la inferior Las palabras hacen que el saber sobreviva a quien lo tuvo primero. Cuerpo laringe baja · hioides Kebara 2, Israel hioides neandertal 1 Cerebro y genes área de Broca · FOXP2 familia KE, Londres mismo FOXP2 neandertal 2 Gramática reglas que crean los niños Lengua de señas nicar. Managua, años 80 3 Relatos y chismes planes, avisos, nombres charla junto al fuego Dunbar: hablar une 4 Cultura c. 7000 lenguas chasquidos, tonos, señas c. 40 % amenazadas 5
Fig. 3 · El don del habla. Cinco pisos del habla, del hueso hioides a 7000 lenguas vivas
Capítulo 4 · Parte I

Fuera de África

Todas las personas que viven hoy descienden de gente que vivió en África. Nuestra especie, Homo sapiens, tomó forma allí a lo largo de cientos de miles de años: los fósiles de Jebel Irhoud, en Marruecos, tienen unos 300 000 años, y un cráneo de Omo Kibish, en Etiopía, al menos 230 000. Pequeños grupos se aventuraron en el Levante, y quizá en Grecia, mucho antes de hace 100 000 años, pero la mayoría de aquellas avanzadas apenas dejó huella en los vivos.

La gran dispersión que pobló el resto del mundo comenzó hace unos 60 000 a 50 000 años. La genética es la que mejor cuenta la historia. En 1987, un estudio del ADN mitocondrial remontó a África la línea materna de todas las personas vivas, y desde entonces los genomas completos han confirmado el patrón: África alberga más diversidad genética humana que cualquier otro continente, y los no africanos descienden en gran parte de una pequeña población que pasó a Asia.

Los recién llegados avanzaron deprisa. Hace unos 50 000 años, ya habían cruzado mar abierto hasta Sahul, la masa de tierra que unía Australia y Nueva Guinea, una travesía que exigía barcas y planificación. En el lago Mungo, en Nueva Gales del Sur, un hombre enterrado hace unos 42 000 años fue tendido y espolvoreado con ocre rojo, mientras que cerca una mujer había sido incinerada, una de las cremaciones más antiguas que se conocen. Dientes y huesos de la cueva de Bacho Kiro, en Bulgaria, muestran humanos modernos en Europa hace unos 45 000 años, y el hombre de Tianyuan, cerca de Pekín, vivió hace unos 40 000 años.

Cada nueva tierra exigía nuevas habilidades. El marisco de la costa, la selva tropical, la estepa abierta y la tundra helada requerían herramientas, ropa y saberes distintos, y la gente se adaptó mediante la cultura mucho antes de que cambiaran sus cuerpos. A lo largo de muchos milenios, las poblaciones de regiones soleadas conservaron una piel oscura como escudo contra la radiación ultravioleta, mientras que en algunos grupos del norte se extendió una piel más clara, que ayudaba al cuerpo a producir vitamina D con un sol débil.

¿Sabías que dos personas de distintas regiones de África pueden diferir genéticamente más entre sí que una persona de Noruega y otra de Japón?

La salida de África explica por qué la humanidad es una sola familia con diferencias superficiales. El color de la piel, la estatura y los rasgos varían, pero bajo ellos todas las poblaciones llevan la misma herencia africana profunda, y la vieja idea de razas humanas claramente separadas no encaja con los datos genéticos. El mapa de dónde vive hoy la gente empezó como una caminata fuera de un solo continente.

Fuera de África: una especie llena un planeta América Eurasia Sahul ka = miles de años Todos los vivos llevamos la misma profunda herencia africana. África Jebel Irhoud c. 300 ka Omo 230 ka 1 salida 60-50 ka 2 barcas, c. 50 ka Lago Mungo, 42 ka 3 Bacho Kiro 45 ka Tianyuan 40 ka 4 por Beringia, hacia c. 16 ka Monte Verde 14,5 ka 5
Fig. 4 · Fuera de África. Fuera de África: cómo una sola especie llegó a todos los continentes habitables
Capítulo 5 · Parte I

El encuentro con otros humanos

Durante la mayor parte de nuestra historia no estuvimos solos. Cuando los humanos modernos salieron de África, Eurasia ya pertenecía a otras clases de personas: los neandertales, de España a Siberia, y sus primos orientales, los denisovanos. En algunas islas vivían parientes más pequeños, como Homo floresiensis en Indonesia, apodado el hobbit. En Sudáfrica, el Homo naledi, de cerebro pequeño, seguía vivo hace unos 250 000 años. Durante milenios, humanos distintos compartieron los mismos valles.

Sabemos qué pasó cuando se encontraron porque su ADN está en nosotros. En 2010, el equipo de Svante Pääbo en Leipzig publicó un borrador del genoma neandertal, reconstruido a partir de huesos hallados en una cueva croata, y mostró que las personas de fuera de África llevan alrededor de un 2 % de ADN neandertal. Pääbo recibió en 2022 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por este trabajo. También en 2010, un diminuto hueso de un dedo de la cueva de Denísova, en Siberia, reveló toda una población humana conocida casi solo por su genoma.

El mestizaje no fue algo aislado. Una mandíbula de Peștera cu Oase, en Rumanía, de unos 40 000 años, perteneció a un hombre con un antepasado neandertal apenas cuatro a seis generaciones atrás. En 2018, unos investigadores secuenciaron un fragmento de hueso de una niña apodada Denny, que vivió en la cueva de Denísova hace unos 90 000 años: su madre era neandertal y su padre, denisovano. Los habitantes de Papúa Nueva Guinea y muchos aborígenes australianos llevan varios puntos porcentuales de ADN denisovano, la mayor proporción del mundo.

Esos genes heredados siguen moldeando cuerpos. Muchos tibetanos llevan una versión del gen EPAS1, heredada de los denisovanos, que les ayuda a prosperar a gran altitud sin que su sangre se espese peligrosamente. Las variantes neandertales influyen en la piel, el pelo y la inmunidad: en 2020, Pääbo y Hugo Zeberg demostraron que un tramo de ADN heredado de los neandertales aumenta el riesgo de COVID-19 grave, mientras que otra variante neandertal parece ofrecer cierta protección.

¿Sabías que incluso muchos africanos llevan un poco de ADN neandertal, traído por humanos modernos que regresaron de Eurasia a África hace miles de años?

Hace unos 40 000 años los neandertales habían desaparecido, y el rastro de los denisovanos también se desvanece; los investigadores aún debaten por qué, y señalan los vaivenes del clima, la competencia y unas poblaciones pequeñas y dispersas. No se esfumaron del todo. Viven en nuestras células, recordándonos que el árbol de la familia humana es en realidad un arbusto enmarañado y que Homo sapiens es la última de muchas formas de ser humano.

Un árbol familiar enredado - - - flujo génico Homo sapiens África, c. 300 ka África Eurasia El árbol humano es en realidad un arbusto enmarañado. Ancestro común c. 550-765 ka 1 Neandertales de España a Siberia Fuera de África c. 2 % neandertal 2 Denisovanos falange de Siberia Papúa, Australia varios % denisovano 3 Denny c. 90 ka, padres mixtos 4 Legado vivo Tibetanos: gen EPAS1 denisovano para la altitud ADN neandertal en el cromosoma 3: más riesgo de COVID-19 5
Fig. 5 · El encuentro con otros humanos. Un árbol enmarañado: por dónde nos llega el ADN neandertal y denisovano
Capítulo 6 · Parte I

El primer arte

En algún momento, los humanos empezaron a hacer marcas sin una utilidad práctica evidente y, al hacerlo, revelaron un mundo interior. Algunas de las pruebas firmes más antiguas proceden de la cueva de Blombos, en la costa sur de Sudáfrica, donde trozos de ocre rojo de unos 75 000 años llevan grabados trazos entrecruzados, junto a cuentas de concha perforadas para ensartarlas. Una lasca de piedra de la misma cueva muestra un pequeño entramado dibujado con un lápiz de ocre hace unos 73 000 años.

La pintura rupestre aparece en todo el mundo, no solo en Europa. En la isla indonesia de Célebes, una escena con figuras de aspecto humano junto a un cerdo salvaje en la cueva de Leang Karampuang tiene al menos 51 000 años, según la datación por series de uranio de la costra mineral formada sobre la pintura. En el Jura de Suabia, en el sur de Alemania, hace unos 40 000 años se talló en marfil el Hombre León de Hohlenstein-Stadel y se tocaban flautas de hueso de ave.

Después llegaron las grandes cuevas pintadas de Francia. Los caballos, leones y rinocerontes de la cueva de Chauvet tienen unos 36 000 años; los de Lascaux, descubierta en 1940 por cuatro adolescentes que exploraban un agujero en una ladera, unos 17 000. Las manos en negativo, hechas soplando pigmento alrededor de una mano apoyada en la pared, aparecen de España a Borneo y hasta la Cueva de las Manos, en Argentina, donde cientos de manos datan de hace unos 9000 años. El estudio de las proporciones de los dedos sugiere que muchas manos europeas fueron obra de mujeres, aunque se discute.

¿Por qué pintaba la gente? Las hipótesis van de la magia de caza a las visiones del trance chamánico o la simple narración, y los investigadores siguen discutiendo. Lo que está claro es que el arte prueba la existencia de la mente simbólica: la capacidad de que una cosa represente otra, de imaginar un animal que no está y de compartir esa imagen con los demás. Las cuentas y los pigmentos indicaban también la identidad, contándoles a los desconocidos quién eras y de dónde venías.

¿Sabías que Lascaux se cerró al público en 1963 porque el aliento y el calor de las multitudes de visitantes estaban dañando las pinturas, y que hoy se recorre una réplica a tamaño real muy cerca?

El impulso nunca nos ha abandonado. Los niños dibujan antes de escribir, los adolescentes pintan grafitis y decoramos nuestro cuerpo, nuestra casa y nuestro móvil con tanto afán como cualquiera en Chauvet. El primer arte fue la primera prueba de que los humanos viven tanto en la imaginación como en el mundo.

El primer arte: la imaginación hecha visible 75 ka sin escala El arte es la primera prueba de que vivimos tanto en la imaginación como en el mundo. Cueva de Blombos Sudáfrica c. 75 ka, ocre grabado 1 Célebes Leang Karampuang 51+ ka, figuras y cerdo 2 Jura de Suabia Hombre León, flautas c. 40 ka, Alemania 3 Chauvet, Lascaux c. 36 ka y 17 ka Francia; hallazgo 1994, 1940 4 Cueva de las Manos Argentina c. 9 ka, manos en negativo 5
Fig. 6 · El primer arte. Decenas de milenios de imágenes, del ocre de Blombos a las manos de Argentina
Capítulo 7 · Parte I

El primer amigo

El perro fue el primer animal que domesticaron los humanos, y ocurrió cuando todas las personas de la Tierra eran todavía cazadoras y recolectoras. Los estudios genéticos coinciden en que los perros descienden de una antigua población de lobos, no de ningún lobo actual, pero discrepan sobre dónde y cuándo: las estimaciones van de unos 15 000 a más de 30 000 años, y Siberia y Asia oriental figuran entre las principales candidatas.

Cómo un depredador se convirtió en socio también se debate. Según una idea, los lobos más audaces y tranquilos rondaban los campamentos en busca de restos y se fueron domesticando solos. Según otra, publicada en 2021, los cazadores de la Edad de Hielo tenían en invierno más carne magra de la que podían comer sin peligro, ya que los humanos no pueden vivir solo de proteínas, y daban el excedente a los lobos. Generación tras generación se reprodujeron los animales más sociables, y la domesticación remodeló su cráneo, su pelaje y su carácter.

El vínculo se aprecia con viveza en las tumbas. En Bonn-Oberkassel, en Alemania, un hombre y una mujer fueron enterrados hace unos 14 000 años junto a un perro. Un estudio de 2018 halló que el cachorro había padecido moquillo y solo pudo sobrevivir tanto tiempo gracias a semanas de cuidados, sin ningún beneficio práctico a cambio. En Ain Mallaha, en Israel, hace unos 12 000 años, una persona anciana fue sepultada con la mano apoyada sobre un cachorro. En Norteamérica, en Koster, Illinois, se enterraron perros con esmero hace unos 10 000 años.

Los perros también cambiaron la vida humana de forma muy práctica. Rastreaban y acorralaban presas, vigilaban el campamento de noche, avisaban de la llegada de extraños y, más tarde, tiraron de trineos por el Ártico y pastorearon rebaños. En el Ártico, el pueblo thule, antepasado de los inuit actuales, pasó de Alaska a Groenlandia en el último milenio con ayuda de trineos tirados por perros. Cuando la gente se hizo agricultora, los perros volvieron a adaptarse: muchas razas tienen copias adicionales del gen AMY2B, que ayuda a digerir el almidón, una huella genética de la vida a base de sobras en los hogares campesinos.

¿Sabías que los perros siguen el dedo índice de una persona para encontrar comida escondida mejor de lo que suelen hacerlo los chimpancés, nuestros parientes vivos más cercanos?

La alianza sigue funcionando en ambos sentidos. En 2015, investigadores japoneses comprobaron que cuando perros y dueños se miran a los ojos, los niveles de oxitocina, una hormona ligada al apego, suben en ambos. Cientos de millones de perros comparten hoy la vida de las personas: guían a ciegos, olfatean drogas y enfermedades y obligan a sus dueños a salir a caminar. Mucho antes de domesticar el trigo o el ganado, hicimos un amigo.

Del lobo al perro: una alianza en bucle Perro de lobos +15 000 años Antes de domar el trigo o el ganado, hicimos un amigo. Sobras glaciales exceso de carne magra para los lobos 1 Lobos mansos crían cachorros audaces, calmos cambian cráneo y pelaje 2 Socios de trabajo cazan, guardan, avisan trineos, pastoreo 3 Cuidado en la muerte Bonn-Oberkassel c. 14 ka, cachorro enfermo 4 El vínculo hoy mirada mutua sube la oxitocina 5
Fig. 7 · El primer amigo. Cómo el lobo en el borde del campamento se convirtió en el perro junto al fuego
Capítulo 8 · Parte I

Sobrevivir al hielo

Los humanos modernos se extendieron por el mundo en plena edad de hielo. En el Último Máximo Glacial, hace unos 26 000 a 19 000 años, mantos de hielo de varios kilómetros de espesor cubrían buena parte del norte de Europa y de Norteamérica, el nivel del mar estaba unos 120 metros más bajo que hoy y las estepas de Eurasia eran frías, secas y ventosas. Los humanos somos animales tropicales, así que sobrevivir allí fue una hazaña de ingenio, no de pelaje.

La ropa fue la clave. Las agujas de hueso con ojo aparecen hacia hace unos 40 000 años en Siberia y después en Europa y China, señal de que se cosían prendas ajustadas y superpuestas de pieles. Hasta los piojos lo cuentan: el piojo corporal, que vive en la ropa, se separó del piojo de la cabeza hace al menos 83 000 años, indicio de que la ropa es aún más antigua. En Sungir, cerca de Vladímir, en Rusia, un hombre y dos niños enterrados hace unos 34 000 años vestían prendas cosidas con miles de cuentas de marfil de mamut.

El refugio importaba igual. En las llanuras casi sin árboles de Ucrania, la gente construía cabañas abovedadas con huesos de mamut. En Mezhyrich, hace unos 15 000 años, los muros se levantaban con mandíbulas, cráneos y huesos largos apilados, probablemente cubiertos con pieles tendidas sobre colmillos y ramas, con hogares dentro y fosas fuera para guardar la carne en el suelo helado. En todo el mundo glacial, la gente acompasaba sus desplazamientos a las migraciones de renos, caballos y bisontes.

Sobrevivir dependía también de los demás. Cuando avanzaba el hielo, las poblaciones de Europa menguaban y se replegaban a refugios más templados, como el sur de Francia, la península ibérica e Italia, para volver a extenderse hacia el norte con el deshielo. Conchas y piedras transportadas a cientos de kilómetros muestran que los grupos mantenían el contacto, de modo que en un mal año una familia podía recurrir a amigos lejanos. El ADN antiguo confirma que los grupos se mezclaron, menguaron y se reemplazaron unos a otros.

¿Sabías que los arqueólogos calculan que las cuentas de los enterramientos de Sungir costaron miles de horas de trabajo, porque cada una se talló y perforó a mano en marfil de mamut?

Ese mismo equipo de ropa a medida, refugios aislados y amistades lejanas llevó después a la gente hasta el Alto Ártico, donde los inuit lo perfeccionaron con parkas de piel de caribú y casas de nieve. Nuestro cuerpo nunca desarrolló un abrigo, y seguimos aplicando lo que aprendieron nuestros antepasados: vestirse por capas, compartir el calor y mantener el contacto. Fue la cultura, no el pelaje, lo que nos hizo atravesar el hielo.

Cabaña de huesos de mamut, Mezhyrich, hace c. 15 000 años Ucrania, estepa abierta, casi sin árboles La cultura, no el pelaje, nos hizo cruzar el hielo. Muro de huesos mandíbulas, cráneos 1 Techo de pieles sobre colmillos 2 Hogar interior hueso como leña 3 Fosas de reserva carne congelada 4 Aguja y ropa aguja con ojo, c. 40 ka pieles cosidas en capas Sungir, c. 34 ka: miles de cuentas de marfil 5
Fig. 8 · Sobrevivir al hielo. Una cabaña de huesos de mamut en Mezhyrich: equipo de supervivencia glacial
Capítulo 9 · Parte I

Llegar a América

América fue el último continente poblado a pie. Durante la última glaciación, tanta agua estaba atrapada en el hielo que una extensa llanura, Beringia, unía Siberia con Alaska. Los estudios genéticos sugieren que los antepasados de los pueblos indígenas americanos vivieron en Beringia o cerca de ella durante varios milenios, en parte aislados por el hielo, antes de avanzar hacia el sur. Cuándo lo hicieron exactamente es uno de los debates más vivos de la arqueología.

Durante buena parte del siglo XX, los manuales enseñaron la teoría de Clovis primero: los autores de elegantes puntas de lanza acanaladas, de hace unos 13 000 años, habrían sido los primeros americanos. Esa idea ha caído. En Monte Verde, en el sur de Chile, el equipo de Tom Dillehay halló un campamento de unos 14 500 años con chozas de madera, algas, patatas silvestres e incluso la huella del pie de un niño. Excrementos humanos conservados en las cuevas de Paisley, en Oregón, contienen ADN humano de más de 14 000 años. Lo más llamativo son las huellas de White Sands, en Nuevo México, fechadas hace unos 21 000 a 23 000 años, una fecha todavía discutida pero respaldada por varios métodos de datación.

¿Cómo viajaron? Se proponen dos rutas. Una seguía un corredor libre de hielo que se abrió entre los grandes mantos glaciares, al este de las Montañas Rocosas. La otra, cada vez más aceptada, bajaba en barca por la costa del Pacífico, a lo largo de una «autopista de algas» rica en peces, mariscos y focas. En cualquier caso, la gente alcanzó el extremo sur de Sudamérica hace unos 12 000 años, adaptándose por el camino a la tundra, la pradera, la selva y el desierto.

Los genomas antiguos han puesto cara a quienes fabricaban las herramientas. El niño de Anzick, enterrado en Montana con útiles clovis hace unos 12 800 años, está estrechamente emparentado con muchos indígenas americanos actuales, sobre todo de Centroamérica y Sudamérica. Una adolescente apodada Naia, que cayó en la cueva de Hoyo Negro, en México, hace unos 13 000 años, tiene la misma ascendencia beringia. La llegada coincidió con la desaparición de mamuts, perezosos gigantes y caballos americanos, aunque se discute qué parte de la culpa tuvieron los cazadores y cuál el clima.

¿Sabías que un rastro de White Sands muestra a una persona que cargó con un niño pequeño durante más de un kilómetro, dejándolo en el suelo de vez en cuando antes de seguir andando?

En pocos milenios, los recién llegados ocuparon dos subcontinentes, y sus descendientes domesticarían el maíz en México y la patata en los Andes. Hoy, cientos de naciones indígenas, de Alaska a la Patagonia, remontan su ascendencia a aquella marcha desde Beringia. Fue la última gran migración hecha a pie, y algunas de sus huellas siguen ahí.

Llegar a América: costa o corredor Siberia hielo casquete Paisley 14 ka La última gran migración a pie, y aún quedan las huellas. Beringia puente terrestre una larga espera 1 Costa o corredor costa de algas en barca corredor sin hielo después 2 White Sands Nuevo México huellas c. 21-23 ka 3 Monte Verde Chile, c. 14,5 ka chozas, algas 4 Niño de Anzick Montana, 12,8 ka ligado a los vivos 5
Fig. 9 · Llegar a América. Hacia América: dos rutas al sur desde Beringia y los yacimientos que las fechan
Capítulo 10 · Parte I

El animal cultural

Al final de la última glaciación, hace unos 12 000 años, los humanos vivían en todos los continentes habitables con cuerpos muy parecidos a los de sus antepasados africanos. Lo que había cambiado era lo que sabían. Nuestra verdadera ventaja es la cultura acumulativa: cada generación hereda herramientas, habilidades e ideas, mejora algunas y lo transmite todo. El psicólogo Michael Tomasello lo llamó efecto trinquete, porque los avances se conservan en lugar de retroceder.

Otros animales tienen cultura, pero rara vez se acumula. Los chimpancés de África occidental cascan nueces con martillos de piedra y cada grupo mantiene sus propias tradiciones, pero apenas hay indicios de que sus técnicas se hayan vuelto más complejas en miles de años. Los niños humanos son distintos: los experimentos muestran que copian fielmente a los adultos, incluso pasos que parecen inútiles, que es justo lo que hace falta para aprender algo demasiado complicado para reinventarlo.

El poder del conocimiento heredado se ve mejor cuando falta. En 1861, los exploradores Robert O'Hara Burke y William Wills murieron cerca de Cooper Creek, en Australia, en una tierra donde el pueblo yandruwandha vivía bien. Comían nardoo, una semilla de helecho que los lugareños les habían enseñado, pero sin la cuidadosa molienda y el lavado que la hacían segura, y se fueron consumiendo. Unos individuos inteligentes no pudieron superar generaciones de saber local acumulado.

La cultura depende también del número y de las conexiones. Cuando la subida del mar separó Tasmania de Australia hace unos 10 000 años, su pequeña población parece haber abandonado algunas técnicas, como las herramientas de hueso, un caso que el antropólogo Joseph Henrich usa para argumentar que los grupos aislados pueden olvidar, aunque los arqueólogos discuten cuánto se perdió. En cambio, los inuit del noroeste de Groenlandia, que habían perdido el kayak y el arco, los recuperaron en la década de 1860, cuando llegaron migrantes de la isla de Baffin guiados por Qitdlarssuaq.

¿Sabías que en los experimentos los niños pequeños copian pasos innecesarios que les muestra un adulto, como golpear una caja con un palo antes de abrirla, con mucha más fidelidad que los chimpancés, que van directos a la recompensa?

Somos ya el animal más dependiente de la cultura que ha existido. Nadie podría fabricar por sí solo un teléfono móvil, ni siquiera un lápiz, y sin embargo miles de millones de personas usan ambos. Las escuelas, las bibliotecas e internet no son más que trinquetes más grandes. La especie que salió de África con herramientas de piedra terminó la Edad de Hielo con agujas, barcas, arte, perros y relatos, y fue esa herencia compartida, más que ningún cerebro aislado, la que preparó el terreno para todo lo que vino después.

La banda como equipo: quién lleva la cultura El saber común de la banda orquestador · cultura acumulativa El trinquete cada generación hereda, mejora un poco y lo transmite Sin genios solitarios: la banda sabe más que cualquier mente. Maestros Abuela plantas, remedios cuidar niños Cazador mayor rastros estaciones 1 Artesanos Tallador hojas de sílex puntas de lanza Costurera agujas con ojo parkas de piel 2 Buscadores Rastreador lee huellas el tiempo Recolector raíces, semillas preparo seguro 3 Guardianes Narrador mitos, mapas cuentos nocturnos Guarda cantos parentesco ley sagrada 4 Enlaces Comerciante conchas, ocre sílex, ideas Parientes ayuda en hambrunas matrimonios 5
Fig. 10 · El animal cultural. El grupo como equipo: cómo los cazadores-recolectores guardan y transmiten su saber
Parte II

El asentamiento

Campos, aldeas, metales y las primeras normas escritas.

Capítulo 11 · Parte II

Los primeros agricultores

Hace unos 11 500 años, cuando la última glaciación dio paso a un clima más cálido y estable, los habitantes de las colinas del suroeste de Asia empezaron a hacer algo extraño: devolver comida buena a la tierra. La revolución neolítica fue menos una revolución que una lenta deriva, y ocurrió de forma independiente en al menos siete lugares. Trigo, cebada, lentejas, ovejas y cabras en el Creciente Fértil; mijo junto al río Amarillo y arroz a orillas del Yangtsé; taro y plátanos en las tierras altas de Nueva Guinea; calabaza y maíz en México; patatas y llamas en los Andes; sorgo en el borde sur del Sahara. Nadie copió a nadie. Pueblos distintos, ante el mismo mundo que se calentaba, cerraron el mismo trato.

Las pruebas son escasas pero elocuentes. Los arqueólogos hacen flotar las semillas carbonizadas de antiguos hogares para medirlas, y cuentan los huesos de los rebaños: si las cabras de un yacimiento son sobre todo machos jóvenes, alguien gestionaba el rebaño. En Kuk, en Papúa Nueva Guinea, las zanjas de drenaje excavadas hace milenios aún se distinguen en el suelo. El ADN antiguo cuenta la historia más audaz. Los primeros agricultores de Europa no eran recolectores locales que aprendieron un truco nuevo, sino recién llegados de ascendencia anatolia, que alcanzaron Grecia hacia el 6500 a. C. y Gran Bretaña hacia el 4000 a. C.

Los esqueletos muestran también lo que costó la agricultura. En muchas regiones, los primeros agricultores eran más bajos que los cazadores-recolectores que los precedieron. Sus dientes están llenos de caries por el almidón pegajoso, y su esmalte muestra finas bandas allí donde el hambre infantil frenó el crecimiento. En Abu Hureyra, en Siria, la antropóloga Theya Molleson halló mujeres con los dedos de los pies, las rodillas y la zona lumbar deformados por pasar horas cada día arrodilladas ante el molino de piedra. Al convivir con animales y estiércol, los aldeanos contraían enfermedades que los recolectores rara vez conocían.

¿Sabías que los grandes pilares tallados de Göbekli Tepe, en Turquía, se levantaron hacia el 9500 a. C. por gente que, hasta donde saben los excavadores, aún vivía sobre todo de la caza y la recolección?

Aun así, la agricultura se impuso, porque alimentaba más bocas con la misma tierra. Las madres sedentarias podían destetar antes y tener un hijo cada dos o tres años en vez de cada cuatro, así que la población creció. Quizá unos pocos millones de personas al final de la glaciación pasaron a decenas de millones hacia el 3000 a. C., aunque todas las cifras son aproximadas. Los recolectores no desaparecieron, pero fueron empujados a desiertos, selvas y al Ártico. El escritor Jared Diamond llamó a la agricultura «el peor error de la historia de la especie humana»; los historiadores aún discuten si el veredicto es justo.

Casi todo en la vida moderna nace de aquel pacto: casas fijas, calendarios marcados por las cosechas, dietas reducidas a unos pocos almidones y las enfermedades de las multitudes. Seguimos viviendo dentro del trato que cerraron aquellos primeros agricultores: más comida, más gente y mucho más que perder.

Siete cunas de la agricultura ecuador centros de domesticación independiente · fechas aproximadas La agricultura se inventó una y otra vez, sin que nadie copiara a nadie. a Britania c. 4000 a. C. Asia SO trigo, cebada ovejas, cabras c. 9500 a. C. 1 China mijo, arroz cerdos c. 7000 a. C. 2 Nueva Guinea taro, plátano pantano de Kuk c. 5000 a. C. 3 América maíz, calabaza papa, llama c. 7000 a. C. 4 Sahel sorgo, mijo c. 3000 a. C. 5
Fig. 11 · Los primeros agricultores. La agricultura se inventó al menos siete veces, en cuatro continentes, sin copiarse.
Capítulo 12 · Parte II

Domar los cereales silvestres

Una espiga de trigo silvestre está hecha para deshacerse. Al madurar, su raquis, el pequeño tallo que sujeta los granos, se vuelve quebradizo y se rompe, esparciendo la semilla del año siguiente. Para quien cosecha es un fastidio: cuando llega con su hoz de sílex, buena parte de la cosecha ya está en el suelo. Algunas plantas mutantes, sin embargo, conservaban sus granos. Cada vez que la gente cortaba los tallos maduros, se los llevaba a casa y sembraba parte de la semilla en primavera, favorecía sin saberlo a esos mutantes. Generación tras generación, una hierba que se sembraba sola se convirtió en un cultivo que no sobrevive sin nosotros.

Las pruebas están en diminutos tallos rotos. Al microscopio, una espiguilla silvestre se desprende con una cicatriz lisa, mientras que una doméstica aparece arrancada, y los arqueobotánicos cuentan ambos tipos en muestras carbonizadas de un yacimiento tras otro. En Siria y Turquía, el paso a trigos y cebadas de raquis duro llevó quizá mil años o más, mucho más despacio de lo que se creía. Los estudios genéticos sitúan al antepasado silvestre de la escaña en los montes Karacadağ, en el sureste de Turquía. En Ohalo II, a orillas del mar de Galilea, un campamento de unos 23 000 años contenía cebada y trigo silvestres junto a malas hierbas de tierra labrada: el indicio más antiguo de ensayos de cultivo.

Otros continentes domaron otras hierbas. En México, los habitantes del valle del Balsas convirtieron el teocintle, una planta ramificada con pocos granos encerrados en cáscaras duras como la piedra, en maíz; los granos de almidón en piedras de moler muestran maíz allí hace unos 8700 años. Un puñado de genes hizo gran parte del trabajo, entre ellos tga1, que liberó el grano de su cáscara. Las primeras mazorcas de la cueva de Guilá Naquitz, en Oaxaca, miden solo unos centímetros. En China, el arroz silvestre del Yangtsé se seleccionó poco a poco para que el grano se quedara en la planta; en Tianluoshan, cerca de Hangzhou, puede verse el cambio a lo largo de siglos en torno al 5000 a. C. En África occidental, el mijo perla y el arroz africano se domesticaron con la misma paciencia.

¿Sabías que el trigo harinero tiene seis juegos de cromosomas, heredados de tres hierbas silvestres distintas, y que su genoma es unas cinco veces mayor que el humano?

Los cereales también nos cambiaron a nosotros. Los pueblos con larga tradición de dietas ricas en almidón suelen tener copias extra de AMY1, el gen de la enzima de la saliva que empieza a digerir el almidón. El grano exigió herramientas y costumbres nuevas: molinos, hornos, vasijas de almacenaje, pan, gachas y cerveza. También marcó el ritmo del año, con la suerte de cada familia pendiente de la siembra y la siega.

Hoy, el arroz, el trigo y el maíz aportan juntos aproximadamente la mitad de las calorías que consume la humanidad. Cada uno es tan doméstico como una vaca lechera: una mazorca abandonada en el campo no puede sembrarse sola, porque sus granos nunca caen. Domamos las hierbas y, a cambio, las hierbas nos ataron al campo.

De hierba silvestre a cultivo: lo que eligieron los agricultores Hierba silvestre se siembra sola, vive sola Cultivo doméstico necesita quien la siembre resembrar Cada campo de cereal guarda miles de años de elecciones. Raquis frágil la espiga se desgrana grano perdido al suelo 1 Raquis firme el grano se queda espera a la hoz 2 Semillas pequeñas brotan en años Semillas gruesas brotan a la vez 3 Del teosinte al maíz valle del Balsas, México hace c. 8700 años el gen tga1 libera el grano 4 Arroz silvestre a arrozal Yangtsé, China excavación de Tianluoshan c. 5000 a. C. 5
Fig. 12 · Domar los cereales silvestres. La hierba silvestre se desgrana; el cereal espera a la hoz. La diferencia: el ser humano.
Capítulo 13 · Parte II

Vivir en aldeas

Durante la mayor parte de la historia humana, si no soportabas a tus vecinos, podías marcharte sin más. Las aldeas acabaron con eso. Desde alrededor del 9000 a. C., gentes del suroeste de Asia, y más tarde de China, el sur de Asia y Europa, empezaron a vivir todo el año en las mismas casas, reconstruidas en el mismo lugar durante generaciones. El ejemplo más famoso es Çatalhöyük, en la llanura de Konya, en el centro de Turquía, habitada aproximadamente entre el 7100 y el 5950 a. C. por quizá entre tres mil y ocho mil personas a la vez.

Çatalhöyük no tenía calles. Las casas de adobe se apiñaban pared con pared como las celdas de un panal, y la gente caminaba sobre los tejados planos y entraba en su casa por un hueco junto a la salida de humo, bajando por una escalera de mano. Dentro había una sala principal con horno, hogar, plataformas enlucidas para sentarse y dormir, y arcones para grano y lentejas. Las paredes se volvían a enlucir de blanco una y otra vez, algunas pintadas con escenas de caza, y muchas salas tenían cuernos de uro incrustados en bancos y pilares. James Mellaart excavó el yacimiento a comienzos de los años sesenta; el equipo de Ian Hodder lo estudia desde 1993, cribando los suelos en busca de semillas, pelos y huellas microscópicas de la vida diaria.

¿Cómo sabemos qué sentían los aldeanos unos por otros? En parte, por sus muertos. Las familias enterraban a sus parientes bajo los suelos donde dormían, a veces bajo la misma plataforma. Un estudio dirigido por Clark Spencer Larsen halló que alrededor de una cuarta parte de los cráneos examinados mostraba heridas curadas, muchas en la nuca o en lo alto de la cabeza. El hacinamiento traía otros males: basureros contra las paredes, ratones en los graneros e infecciones que pasaban de personas a animales y viceversa.

¿Sabías que en Çatalhöyük no había puertas a pie de calle y que todo el mundo entraba y salía por los tejados, que hacían de aceras, talleres y lugares de reunión?

Las aldeas surgieron por todo el mundo con formas propias. En Jericó, en el valle del Jordán, se levantó hacia el 8000 a. C. una torre de piedra de más de ocho metros cuya función aún se discute. En Banpo, cerca de Xi'an, hacia el 4500 a. C., casas redondas y cuadradas se agrupaban dentro de un foso defensivo, con el cementerio y los hornos de alfarero fuera. En Skara Brae, en las Orcadas, desde alrededor del 3100 a. C., las familias amueblaban sus casas con aparadores, camas de cajón y hogares de piedra, unidos por pasadizos cubiertos contra el viento.

La vida sedentaria inventó ideas que hoy damos por sentadas: la casa que pertenece a una familia, la valla, la herencia, la disputa por una linde y las costumbres que impiden que cientos de personas se peleen a diario. Cada calle, cada contrato de alquiler y cada vecino ruidoso descienden de aquellas primeras aldeas apiñadas, donde los humanos aprendieron el difícil arte de quedarse juntos.

Çatalhöyük: una ciudad sin calles llanura de Konya, Turquía · c. 7100–5950 a. C. · c. 3000–8000 hab. sección de una casa Sin calles ni puertas: los vecinos se veían en los tejados. Pasos por los tejados los tejados eran calles sin puertas a ras de suelo 1 Trampilla y escalera única entrada 2 Horno, hogar el humo sale arriba 3 Entierros bajo la tarima los muertos debajo de donde dormían los vivos 4 silos Cuernos de toro en muros y bancos 5
Fig. 13 · Vivir en aldeas. En Çatalhöyük miles de personas vivían pared con pared y entraban por el tejado.
Capítulo 14 · Parte II

La invención de la escritura

La escritura no la inventaron los poetas. En la ciudad sumeria de Uruk, en el actual sur de Irak, las primeras tablillas, de hacia el 3300-3200 a. C., son casi todas cuentas: ovejas y cabras, raciones de cebada, cerveza, trabajadores y campos. Los administradores de los templos necesitaban recordar quién debía qué a quién, y la memoria sola no daba abasto en una ciudad de decenas de miles de habitantes. Así que presionaron signos en la arcilla blanda con una caña, y nació una tecnología nueva.

Sus raíces son probablemente más antiguas. En todo Oriente Próximo los arqueólogos han hallado miles de pequeñas fichas de arcilla, conos, esferas y discos, desde el 8000 a. C. La arqueóloga Denise Schmandt-Besserat sostuvo que cada una representaba una cantidad de bienes, y que unos sobres de arcilla sellados llamados bullas, con fichas dentro y sus formas impresas por fuera, condujeron a tablillas con solo las impresiones. No todos los especialistas aceptan la historia completa, pero el paso de contar a escribir es claro. Con los siglos, los dibujos de «cebada» o «buey» se convirtieron en trazos en forma de cuña, la escritura cuneiforme, y los signos pasaron a representar sonidos además de cosas, de modo que pudieron escribirse nombres, verbos y, al fin, relatos.

Las pruebas son excepcionalmente duraderas: la arcilla cocida resiste el fuego, y decenas de miles de tablillas llenan los museos del mundo. Una de las primeras tablillas de Uruk registra cebada durante 37 meses y está firmada por «Kushim», quizá el nombre de persona más antiguo que se conoce, aunque algunos lo interpretan como un título. Unos siglos después, Enheduanna, suma sacerdotisa del dios lunar en Ur e hija del rey Sargón de Acad, compuso hacia el 2300 a. C. himnos que se conservan con su nombre. Los escribas se formaban durante años en escuelas que los sumerios llamaban «casas de las tablillas», copiando listas de signos, y sus ejercicios, errores incluidos, han llegado hasta hoy.

¿Sabías que la escritura se inventó de forma independiente al menos tres veces: en Mesopotamia, en China, donde los reyes Shang consultaban huesos oraculares hacia el 1250 a. C., y en Mesoamérica, donde aparecen escrituras hacia el 600 a. C.?

Los jeroglíficos egipcios surgieron hacia el 3200 a. C., quizá inspirados por la idea mesopotámica, quizá no; las etiquetas de marfil de la tumba U-j de Abidos están entre las más antiguas. Cada escritura fue herramienta de una pequeña élite. Durante milenios, la mayoría no sabía leer, y el escriba era poderoso, porque quien llevaba los registros decidía qué se recordaba.

La escritura permitió que el saber sobreviviera a quien lo poseía. Las leyes podían comprobarse, las deudas demostrarse, las oraciones repetirse palabra por palabra y relatos como el Poema de Gilgamesh atravesar mil años. Cada recibo, contrato, correo electrónico y libro desciende de un funcionario sumerio que contaba cebada. La escritura empezó como contabilidad y se convirtió en la memoria de la especie.

De las fichas de arcilla al cuneiforme 8000 a. C. sin escala Uruk y el Próximo Oriente, más dos inventos independientes La escritura nació como contabilidad y se volvió la memoria de la especie. Fichas de arcilla conos, discos Próximo Oriente desde c. 8000 a. C. 1 Bullas selladas sobre de arcilla fichas dentro c. 3500 a. C. 2 Tablillas de Uruk cebada, ovejas firmadas «Kushim» c. 3300 a. C. 3 Cuneiforme cuñas = sonidos nombres, himnos c. 2600 a. C. 4 Enheduanna primera autora suma sacerdotisa, Ur c. 2300 a. C. En otros lugares China: huesos orác. c. 1250 a. C. Mesoamér. c. 600 a. C. 5
Fig. 14 · La invención de la escritura. De las fichas al cuneiforme: los contables de Sumer convirtieron cuentas en palabras.
Capítulo 15 · Parte II

La rueda gira

La rueda parece tan evidente que sorprende lo tarde que llegó. Los humanos pintaban cuevas, habían domesticado al perro y cultivaban desde hacía milenios antes de que nadie colocara un disco en un eje. Su primer trabajo no fue el transporte. En Mesopotamia, entre el 4500 y el 3500 a. C. aproximadamente, los alfareros empezaron a girar la arcilla sobre una rueda lenta, la torneta, y después sobre tornos rápidos que permitían a un artesano modelar decenas de cuencos idénticos al día.

Después, hacia el 3500-3300 a. C., los vehículos de ruedas aparecen casi a la vez en un territorio inmenso, de Mesopotamia al Cáucaso y Europa central. Los arqueólogos aún debaten dónde nació la idea. Una vasija de Bronocice, en Polonia, de hacia el 3500 a. C., muestra una de las imágenes más antiguas de un carro de cuatro ruedas. Las primeras tablillas de Uruk incluyen un signo de un trineo sobre ruedas. En las marismas de Liubliana, en Eslovenia, apareció una rueda auténtica de tablones de fresno, de unos 5150 años, con un eje de roble cuyos extremos cuadrados giraban con ella. Maquetas de carros y enterramientos con carro en la estepa póntica muestran que los pastores de la zona usaban pesados carros como casas móviles.

Las primeras ruedas eran macizas y pesadas, y los carros, tirados por bueyes, avanzaban al paso. Aun así, cambiaron vidas. Un carro podía mover cosechas, estiércol, piedra de construcción y enseres que antes se cargaban a la espalda. Los huesos del ganado de la época muestran desgaste articular por el tiro. El ADN antiguo revela que unos pastores esteparios llamados yamnaya, con carros y caballos, se extendieron por Europa hacia el 3000 a. C. y dejaron su huella genética en la mayoría de los europeos actuales.

¿Sabías que unos juguetes con ruedas hechos en la costa del golfo de México demuestran que los mesoamericanos conocían la rueda, pero que, sin caballos ni bueyes que tiraran de carros, nunca la usaron para el transporte?

Hacia el 2000 a. C., en Sintashta, en las estepas del sur de Rusia, se enterraba a los muertos con carros ligeros de ruedas de radios, lo bastante rápidos para la guerra y la exhibición. En pocos siglos, los carros de guerra recorrían Egipto, Anatolia, la India y China; Tutankamón fue enterrado con varios. La guerra, el prestigio y el comercio lejano empezaron a moverse a la velocidad del caballo. Más tarde aún, la rueda se convirtió en máquina: la rueda hidráulica, documentada en el mundo griego en el siglo III a. C., la rueca, los engranajes, las poleas y la turbina.

Hoy las ruedas llevan coches, trenes y aviones, hacen girar cada generador de una central eléctrica y giran dentro de relojes y discos duros. Una sola idea giratoria, usada primero para dar forma a una vasija, sigue impulsando la mayoría de las máquinas que mueven la vida moderna.

Cinco vidas de la rueda de la alfarería a la energía: una idea que gira, muchos oficios Primero moldeó vasijas; hoy gira en casi todas las máquinas. Torno de alfarero Mesopotamia c. 4500 a. C. 1 Rueda maciza Liubliana: fresno, roble c. 3150 a. C. 2 Carro de bueyes vasija de Bronocice, Polonia c. 3500 a. C. 3 Rueda de radios Sintashta, Rusia c. 2000 a. C. carros de caballos 4 Rueda como máquina noria, Grecia siglo III a. C. engranajes, turbinas 5
Fig. 15 · La rueda gira. La rueda moldeó arcilla antes que carros, y luego guerra, comercio y máquinas.
Capítulo 16 · Parte II

El bronce y el hierro

El metal empezó siendo una curiosidad. Se encuentran trozos de cobre puro en el suelo, y en Anatolia y Norteamérica se martilleaban para hacer cuentas y punzones miles de años antes de que nadie fundiera mineral. El verdadero avance fue la fundición: calentar minerales verdes de cobre con carbón vegetal en un horno hasta que el metal brotaba de la roca. En Belovode, en Serbia, la escoria muestra esta práctica hacia el 5000 a. C., y el arte surgió en varios lugares.

El cobre es blando, pero mezclado con aproximadamente una parte de estaño por nueve de cobre se convierte en bronce, lo bastante duro para mantener el filo y lo bastante fluido para colarse en moldes. El estaño era escaso, y se encontraba en lugares como Cornualles, Bretaña y Asia central, así que el bronce unió a pueblos lejanos en largas cadenas comerciales. El pecio de Uluburun, hundido frente al sur de Turquía hacia el 1300 a. C., llevaba unas diez toneladas de lingotes de cobre y cerca de una tonelada de estaño, justo la proporción del bronce. En la China Shang, las fundiciones colaban enormes vasijas rituales; el caldero Houmuwu pesa más de 800 kilos.

El metal cambió cuerpos y sociedades. Ötzi, el hombre del hielo muerto en los Alpes hacia el 3300 a. C., llevaba un hacha de cobre, y los altos niveles de arsénico de su cabello sugieren que pudo trabajar cerca de una fundición. Los mineros del Great Orme, en Gales, excavaron hacia el 1700 a. C. kilómetros de galerías con herramientas de hueso y piedra. El metal afilaba las armas y facilitaba acumular riqueza. En Tollense, en el norte de Alemania, hacia el 1250 a. C., una batalla en un valle fluvial dejó los restos de bastante más de cien personas, muchas con puntas de flecha clavadas en el hueso: es el gran campo de batalla más antiguo hallado en Europa.

¿Sabías que uno de los puñales enterrados con Tutankamón tiene una hoja de hierro procedente de un meteorito, como confirmó un análisis químico publicado en 2016?

El mineral de hierro abunda casi en todas partes, pero el hierro se funde a una temperatura mucho más alta que el cobre. Por eso los herreros aprendieron a calentar el mineral en un horno bajo de arcilla hasta formar una masa esponjosa, y luego a expulsar la escoria a martillazos. El trabajo del hierro se extendió por Anatolia y Oriente Próximo desde hacia el 1200 a. C., y hacia el 500 a. C. los herreros de África occidental, entre ellos los de la cultura Nok, en Nigeria, también lo fundían. Hoces, hachas y rejas de arado de hierro barato llegaron a los campesinos corrientes como nunca lo hizo el costoso bronce.

Las cómodas etiquetas Edad de Piedra, Edad del Bronce y Edad del Hierro las acuñó en la década de 1830 el conservador danés Christian Jürgensen Thomsen para ordenar las colecciones de su museo; la realidad fue más enrevesada, y cada edad empezó en fechas distintas según la región. Aun así, la idea encierra una verdad: dominar los materiales moldea el poder. Seguimos bautizando las épocas por lo que sabemos fabricar, de la era del vapor al chip de silicio.

De la roca: cobre, bronce, hierro dos caminos al metal y las etiquetas de museo que los nombraron cobre arriba · hierro abajo Quien controla los materiales controla el poder. Mena de cobre malaquita, verde Timna, Belovode Fundición horno de carbón c. 5000 a. C., Serbia 1 Más estaño, 1 : 9 Cornualles, Asia C. pecio de Uluburun 2 Bronce fundido hojas, armaduras Houmuwu: 832 kg 3 Mena de hierro se halla casi en todas partes Horno de reducción lupia esponjosa c. 1200 a. C., Anatol. Forja martillar la escoria Nok, c. 500 a. C. Útiles de hierro hoces, hachas rejas de arado 4 Sistema de tres edades C. J. Thomsen, Copenhague, años 1830 Edad de Piedra hasta c. 5000 a. C. Cobre c. 5000–3000 Edad del Bronce c. 3000–1200 Edad del Hierro desde c. 1200 a. C. fechas del Próximo Oriente; cada región entró en cada edad en otro momento 5
Fig. 16 · El bronce y el hierro. Del cobre fundido al bronce y al hierro: los metales que dieron nombre a edades.
Capítulo 17 · Parte II

Domar los ríos

Las primeras grandes sociedades agrícolas crecieron junto a ríos generosos y peligrosos a la vez. Cada verano, el Nilo crecía, se extendía por su llanura y se retiraba en otoño, dejando una capa de limo negro y una tierra empapada lista para sembrar. El Tigris y el Éufrates, el Indo y el río Amarillo en China alimentaban llanuras parecidas. Domarlos exigía cavar canales, levantar diques y almacenar agua, y ese trabajo, repetido año tras año, transformó la manera de vivir y decidió quién daba las órdenes.

Los egipcios dividían el año en tres estaciones marcadas por el río: Ajet, la inundación; Peret, la estación del crecimiento, cuando los campos emergían; y Shemu, la cosecha. Los campesinos levantaban bordos de tierra para retener la crecida en cuencas, y los funcionarios medían la altura del río en nilómetros, escaleras y pozos de piedra graduados, porque una buena crecida significaba buena cosecha e impuestos más altos. Si era baja, había hambre; si era demasiado alta, arrasaba aldeas. El shaduf, un cubo en una pértiga con contrapeso, permitía a una sola persona subir agua a terrenos más altos, como muestran las pinturas de las tumbas.

En Mesopotamia los ríos crecían en mal momento, justo al madurar las cosechas, así que se cavaron canales y diques para retener el agua y soltarla después. Miles de tablillas registran obras de canales, derechos de agua y pleitos por ambos. Había un coste oculto: la evaporación dejaba sal en el suelo, y los registros sugieren que en el sur se sembró con el tiempo más cebada, que tolera la sal, y menos trigo. A orillas del Indo, ciudades como Harappa dependían de la crecida, mientras que en China las leyendas de Yu el Grande, que domó las inundaciones dragando cauces en vez de levantar muros, hicieron del control del agua la marca del buen gobernante.

Los ríos también marcaron los cuerpos. En momias egipcias se han hallado huevos del parásito de la esquistosomiasis, transmitida por caracoles del agua de riego. El trabajo en canales y diques se debía a menudo al Estado, una obligación que recaía en los campesinos durante los meses de poca faena.

¿Sabías que el sistema de riego de Dujiangyan, construido hacia el 256 a. C. en Sichuan bajo el gobernador Li Bing, todavía hoy riega los campos de la llanura de Chengdu?

En los años cincuenta, el historiador Karl Wittfogel sostuvo que las grandes obras de riego crearon Estados poderosos y despóticos. Hoy los historiadores lo debaten: muchos sistemas antiguos los gestionaban aldeas y templos, y a menudo el Estado llegó antes. Pero el agua hizo, sin duda, imprescindibles a planificadores, escribas y recaudadores.

Las tierras de regadío son hoy alrededor de una quinta parte de la superficie cultivada del mundo, pero producen cerca de dos quintas partes de sus alimentos, y presas y canales siguen decidiendo quién prospera a orillas del Nilo, el Indo y el río Amarillo. Los ríos hicieron posibles las primeras grandes civilizaciones agrícolas, y repartir su agua sigue siendo una de las disputas más antiguas de la política.

El año del Nilo: crecida, siembra, cosecha Las tres estaciones de Egipto, marcadas por el río Otros valles fluviales Tigris–Éufrates canales, suelos salinos Indo Harappa y las crecidas Río Amarillo Yu el Grande Dujiangyan 256 a. C., aún en uso Cada año el río escribía el calendario, la cosecha y los impuestos. Ajet: crecida julio–octubre limo negro, Kemet 1 Nilómetro escalones marcados altura = tributo 2 Peret: siembra noviembre–febrero trigo, cebada, lino 3 Shemu: cosecha marzo–junio hoz y shaduf 4 Granero los escribas cuentan almacenes estatales 5
Fig. 17 · Domar los ríos. Crecida, siembra y cosecha: el ritmo del Nilo marcaba el calendario y los impuestos.
Capítulo 18 · Parte II

La ley escrita

Hacia el 1754 a. C., al final de su largo reinado, el rey Hammurabi de Babilonia hizo grabar sus leyes en altas estelas de piedra expuestas en público. La mejor conservada, una estela de diorita negra de más de dos metros, muestra al rey de pie ante Shamash, dios solar de la justicia. Debajo corren, en apretado cuneiforme, unas 282 sentencias, enmarcadas por un prólogo que proclama que el rey fue designado «para que el fuerte no oprima al débil». La estela fue llevada después como botín a Susa, en Irán, donde la hallaron excavadores franceses en 1901. Hoy se conserva en el Louvre.

Hammurabi no fue el primer legislador. El código de Ur-Nammu, de la ciudad de Ur, hacia el 2100 a. C., es unos tres siglos más antiguo, y le siguieron otras colecciones mesopotámicas. Pero el de Hammurabi es el más completo que se conserva, y se lee como un retrato de la vida diaria. Trata de campos arrendados y vecinos inundados, deudas impagadas, salarios de boyeros, honorarios de cirujanos, barcas defectuosas y del constructor cuya casa mal hecha se derrumba y mata a su dueño: el constructor debía morir.

Las leyes no eran iguales para todos. La sociedad babilónica tenía tres rangos principales: el awīlum, persona libre de posición; el muškēnum, plebeyo libre de rango inferior; y el wardum, el esclavo. El castigo dependía de quién dañaba a quién. Si le sacabas un ojo a un awīlum, perdías el tuyo; si herías a un plebeyo, pagabas en plata; si dañabas al esclavo de otro, indemnizabas a su amo. Las mujeres aparecen a menudo: las leyes regulan dotes y herencias, y una esposa desatendida por su marido podía, en algunos casos, volver a casa de su padre con su dote. La servidumbre por deudas de una esposa o un hijo se limitaba a tres años.

¿Sabías que los historiadores debaten si las leyes de Hammurabi se aplicaron alguna vez como código vigente, ya que se conservan miles de documentos judiciales babilónicos y casi ninguno cita la estela?

Otros pueblos llegaron a la misma idea a su manera. En Roma, hacia el 450 a. C., la Ley de las Doce Tablas se expuso en el Foro después de que los ciudadanos corrientes exigieran conocer las normas que se les aplicaban. En China, en el 536 a. C., Zichan, primer ministro del Estado de Zheng, mandó fundir leyes en calderos de bronce, para disgusto de críticos que creían que el gobernante debía mantener la ley flexible y en secreto. En la India, el emperador Asoka hizo grabar edictos en rocas y columnas por todo su imperio hacia el 260 a. C.

Publicar la ley cambió la relación entre gobernantes y gobernados. Una norma que todos pueden leer puede esgrimirse ante los poderosos, compararse, discutirse y reformarse. Cuando esperamos que las leyes estén impresas, sean consultables y mañana sigan siendo las mismas que hoy, recurrimos a una idea grabada en piedra hace casi cuatro mil años: la justicia funciona mejor cuando las normas están a la vista.

Las leyes de Hammurabi: el lugar de cada cual orquestador: la estela pública · cinco pilares de la sociedad babilónica la pena dependía de quién dañaba a quién Justicia por rangos, pero pública: reglas que cualquiera podía leer. Estela de Hammurabi c. 1754 a. C., unas 282 leyes Shamash, dios de la justicia 1 Libres awīlum 2 Ojo por ojo ley 196 Hueso por hueso ley 197 Plebeyos muškēnum 3 Ojo: plata ley 198 Bofetada ley 204: plata Esclavos wardum Esclavo herido ley 199: al amo Deuda servil ley 117: 3 años Familias dote, divorcio 4 Esposa olvidada ley 142: se va Dote leyes 137–138 Oficios tarifas y deberes 5 Constructor ley 229: muerte Cirujano leyes 215–218
Fig. 18 · La ley escrita. La estela de Hammurabi fijaba normas para cada rango, grabadas a la vista de todos.
Capítulo 19 · Parte II

El poder del excedente

Una cosecha que alimenta a una familia durante un año es supervivencia. Una cosecha que alimenta a una familia y a alguien más es una revolución. En cuanto los campesinos pudieron producir con regularidad más de lo que comían, y guardarlo a salvo, algunas personas dejaron de necesitar cultivar. Esa comida sobrante, el excedente, pagó en silencio a alfareros, tejedores, herreros, sacerdotes, escribas, soldados y reyes.

Primero llegó el almacenamiento. En Dhra', cerca del mar Muerto, en Jordania, se construyeron hacia el 9300 a. C. graneros elevados con suelos suspendidos, antes incluso de que existieran cereales plenamente domesticados. Las aldeas posteriores tuvieron arcones, silos y jarras selladas con arcilla y estampadas con sellos que indicaban quién podía abrirlas. En Uruk, hacia el 3300 a. C., los trabajadores recibían sus raciones en cuencos de borde biselado, toscos recipientes hechos en molde y hallados por cientos de miles, que según muchos arqueólogos contenían medidas estándar de grano.

El excedente hizo posibles nuevas formas de vida, y las pruebas están tanto en los huesos como en los edificios. En Guiza, Mark Lehner y Zahi Hawass excavaron el poblado y los cementerios de los obreros que construyeron las pirámides hacia el 2500 a. C. Sus esqueletos muestran el esfuerzo de arrastrar piedra, con articulaciones gastadas y vértebras aplastadas, pero también fracturas soldadas y cirugías: señales de que un Estado que vivía del grano los alimentaba, alojaba y cuidaba. Panaderías y cervecerías producían pan y cerveza por miles de hogazas y jarras. En Perú, la ciudad monumental de Caral se alzó hacia el 2600 a. C. sobre otro tipo de excedente: algodón para redes de pesca, intercambiado con aldeas costeras por anchoas y mariscos.

¿Sabías que algunos constructores de las pirámides de Guiza fueron enterrados en tumbas cercanas con ofrendas de pan y cerveza, señal de que eran trabajadores respetados y no los esclavos de la leyenda popular?

El excedente hizo posible también la desigualdad. El grano puede gravarse, acapararse, robarse y heredarse como nunca pudo hacerse con el alimento silvestre. En Varna, en Bulgaria, hacia el 4500 a. C., un hombre fue enterrado con más oro del hallado en cualquier yacimiento anterior del mundo, mientras que la mayoría de las tumbas contenía poca cosa. Los estudios que comparan el tamaño de las casas en yacimientos antiguos sugieren que la brecha entre ricos y pobres se amplió tras la agricultura, sobre todo en Eurasia, donde arados y animales de tiro permitían a algunos hogares cultivar mucha más tierra que otros. Las élites solían ser más altas que quienes las alimentaban.

Todo lo que vino después descansa sobre este arreglo. En Gran Bretaña, hoy solo alrededor de un trabajador de cada cien trabaja en una granja, y sin embargo todos comen, porque el excedente de cada agricultor alimenta a muchos otros: maestros, enfermeras, programadores y escritores. El excedente es la semilla oculta de toda civilización y de todo oficio que no consiste en producir alimentos.

Lo que paga el excedente el grano almacenado liberó manos del campo el excedente nutre cada nivel superior El excedente es la semilla oculta de todo oficio que no produce alimento. Granero Dhra', Jordania c. 9300 a. C., suelo elevado 1 Campesinos casi todos, casi siempre renta, tributo, impuesto 2 Artesanos alfareros, tejedores, herreros pagados en raciones 3 Escribas, sacerdotes, soldados registros, templos, guerra cuadrillas de Guiza, c. 2500 a. C. 4 Gobernantes dominan almacenes oro Varna, 4500 a. C. 5
Fig. 19 · El poder del excedente. El grano almacenado liberó manos del campo y escalonó la sociedad en rangos.
Capítulo 20 · Parte II

El nacimiento de las ciudades

Algún tiempo después del 4000 a. C., unas pocas aldeas siguieron creciendo hasta convertirse en algo nuevo. Uruk, en el sur de Mesopotamia, quizá reunía 40 000 personas o más hacia el 3100 a. C., tras unas murallas que más tarde se atribuyeron a su rey legendario, Gilgamesh. Pronto surgieron ciudades a orillas del Nilo en Menfis, del Indo en Harappa y Mohenjo-Daro, y en China en Erlitou. En Perú, Caral levantó pirámides y plazas hacia el 2600 a. C. Una ciudad no era una aldea grande: era un lugar donde la mayoría no cultivaba, donde desconocidos vivían codo con codo y donde templos, palacios, talleres y mercados se apretaban en un espacio denso.

Mohenjo-Daro, en el actual Pakistán, floreció hacia el 2500 a. C. y muestra con qué cuidado podía planificarse una ciudad. Sobre una ciudadela elevada se alzaba el Gran Baño, una piscina estanca de ladrillo sellada con betún. Debajo se extendía una ciudad baja de calles rectas en una cuadrícula aproximada, flanqueadas por casas de ladrillo cocido de proporciones estándar, uno, dos, cuatro. Muchas viviendas tenían una zona de baño y un retrete que desaguaba en alcantarillas cubiertas a lo largo de la calle, y los arqueólogos calculan que la ciudad tenía cientos de pozos. Curiosamente, no se ha hallado ningún gran palacio ni tumba real, y la escritura del Indo sigue sin descifrarse.

Las ciudades transformaron la vida diaria. La gente compraba la comida en vez de cultivarla, aprendía oficios, conocía a hablantes de otras lenguas y podía, por primera vez, perderse entre la multitud. Se han encontrado sellos del Indo en Mesopotamia, prueba de que los mercaderes recorrían miles de kilómetros. En Uruk, las tablillas enumeran las profesiones por orden, desde el jefe de la ciudad hasta sacerdotes, alfareros y jardineros.

¿Sabías que durante la mayor parte de la historia en las ciudades morían más personas de las que nacían, y que solo seguían creciendo gracias a un flujo constante de emigrantes del campo?

Ese hecho sombrío, llamado a veces efecto cementerio urbano, se deduce de comparar registros de enterramientos y, más tarde, libros parroquiales. Las multitudes, el agua compartida y la basura propagaban enfermedades, y los esqueletos de las primeras ciudades muestran a menudo más señales de infección y desnutrición que los de los campesinos de aldea. Las ciudades eran peligrosas, pero la gente seguía llegando, atraída por el trabajo, las oportunidades, los templos y la emoción de estar entre otros.

Esa atracción nunca ha cesado. Desde alrededor de 2007, más de la mitad de los seres humanos vive en pueblos y ciudades, y la proporción sigue aumentando. La ciudad concentra a las personas, y con ellas ideas, comercio, arte, enfermedades y poder; por eso tantos inventos de este libro nacieron en una. De todo lo que los humanos han construido, la ciudad es lo que nunca hemos dejado de mejorar, ni de buscar.

Mohenjo-daro: una ciudad planificada de ladrillo valle del Indo, Pakistán · c. 2500 a. C. · quizá 30 000–40 000 hab. La ciudad: el gran acelerador humano de gente e ideas. Montículo ciudadela plataforma de ladrillo, sobre las crecidas 1 Gran Baño estanque 12 × 7 m sellado con betún 2 Retícula baja ladrillo cocido 1 : 2 : 4 calles rectas 3 casa Drenajes cubiertos letrinas a la cloaca 4 Pozos cientos, de ladrillo agua junto a casa 5
Fig. 20 · El nacimiento de las ciudades. Mohenjo-Daro: una ciudadela, un gran baño y una cuadrícula de casas de ladrillo.
Parte III

Mundos antiguos

Reinos fluviales, ciudades-Estado y las primeras superpotencias.

Capítulo 21 · Parte III

El don del Nilo

Hacia el 3100 a. C., las aldeas campesinas alineadas a lo largo del bajo Nilo se unieron en un solo reino, y durante casi tres mil años, hasta la muerte de Cleopatra en el 30 a. C., Egipto fue uno de los Estados más duraderos que haya construido la humanidad. El historiador griego Heródoto lo llamó «el don del río», y lo decía al pie de la letra. Cada verano, las lluvias monzónicas sobre las tierras altas de Etiopía hinchaban el Nilo, que se desbordaba aproximadamente de julio a septiembre y dejaba tras de sí una capa nueva de limo negro. Los egipcios llamaban a su país Kemet, «la tierra negra», por ese barro.

La crecida marcaba el calendario. El año tenía tres estaciones: Akhet, la inundación; Peret, cuando el agua se retiraba y se sembraba; y Shemu, la cosecha. Los funcionarios leían el río en nilómetros, escaleras de piedra graduadas en codos, como el de la isla Elefantina en Asuán, y fijaban los impuestos según la altura de la crecida. Un buen año llenaba los graneros. Una racha de años bajos, como en las turbulentas décadas posteriores al 2200 a. C., significaba hambre y colapso político.

¿Cómo sabemos cómo vivía la gente corriente? Sobre todo por sus cuerpos y su basura. Las excavaciones en Guiza desde finales de los años ochenta han sacado a la luz una ciudad de trabajadores junto a las pirámides, con panaderías, cervecerías y huesos de miles de vacas, ovejas y cabras, además de un cementerio de los propios constructores. Esas tumbas desmontaron el viejo mito de que las pirámides las levantaron esclavos: las obras empleaban equipos organizados y rotativos de peones y artesanos, alimentados con pan, cerveza y carne. Sus esqueletos muestran el precio: columnas desgastadas, dedos aplastados y fracturas soldadas, algunas tratadas por médicos. Las momias revelan dientes limados por la arena y la piedra molida del pan, y huevos de esquistosoma contraídos al vadear los canales de riego.

En Deir el-Medina, la aldea de los artesanos que excavaban las tumbas reales del Valle de los Reyes, se conservan miles de fragmentos de cerámica escritos: listas de la compra, poemas de amor, pleitos y registros de trabajo. Allí, hacia el 1157 a. C., bajo Ramsés III, los obreros dejaron las herramientas y se sentaron ante los templos porque sus raciones de grano llevaban semanas de retraso: la primera huelga de la historia escrita.

¿Sabías que un registro de ausencias de Deir el-Medina anota obreros que faltaron por elaborar cerveza, por la picadura de un escorpión o por estar «embalsamando a su hermano»?

La estabilidad egipcia descansaba en un pacto. Los campesinos entregaban grano y trabajo; el faraón y los sacerdotes prometían maat, el orden cósmico, y un río que subiera a tiempo. El pacto sobrevivió a todas las dinastías y solo terminó de verdad en 1970, cuando la presa de Asuán suprimió la crecida anual. Hoy, alrededor del 95 % de los más de 100 millones de egipcios sigue viviendo en la estrecha cinta verde que trazó el río, regada ahora por bombas y canales. El Nilo ya no se desborda, pero Egipto sigue viviendo exactamente donde llegaba la crecida.

El año del Nilo: crecida, siembra, cosecha Kemet «la tierra negra» un año agrícola EL AÑO LO QUE PAGABA LA CRECIDA El Estado egipcio era la promesa de que el río crecería a tiempo. Ajet · crecida jul – oct limo, aguas altas Nilómetro, Elefantina crecida en codos baja = hambre, alta = ruina 1 Peret · siembra nov – feb trigo, cebada Shemu · cosecha mar – jun trilla, tributo 2 Granero y raciones grano del Estado pagado en pan y cerveza 3 Pueblos de obreros Guiza: hornos, cervecerías Deir el-Medina: artesanos huelga, c. 1157 a. C. 4 Presa de Asuán, 1970 fin de la crecida anual c. 95 % vive junto al río 5
Fig. 21 · El don del Nilo. La crecida anual de un río marcaba el calendario, los impuestos y el pan de Egipto.
Capítulo 22 · Parte III

La tierra entre ríos

Entre el Tigris y el Éufrates, en el actual sur de Irak, hacia el 3500 a. C. la gente probó algo realmente nuevo: vivir por decenas de miles en un solo lugar. Hacia el 2900 a. C., Uruk se extendía por unos cinco kilómetros cuadrados dentro de sus murallas y quizá albergaba 40.000 personas o más, una escala nunca vista. Sus vecinas, Ur, Lagash, Kish y otras, se convirtieron en ciudades-Estado rivales de la tierra que los sumerios llamaban Kiengi.

El hacinamiento exigía contabilidad. Los administradores de los templos imprimían fichas y marcas en arcilla para controlar la cebada, las ovejas y la cerveza, y hacia el 3200 a. C. aquello se había convertido en el protocuneiforme, la escritura más antigua conocida. Las primeras tablillas son cuentas, no poesía, y un nombre recurrente, Kushim, es candidato a ser la primera persona cuyo nombre podemos leer. A los trabajadores se les pagaba en cebada y cerveza, probablemente medidas en los toscos cuencos de borde biselado, fabricados en serie, que aparecen a millares en los yacimientos de la época de Uruk. La escritura pronto encontró voz propia. Enheduanna, hija de Sargón de Acad y suma sacerdotisa del dios lunar Nanna en Ur hacia el 2300 a. C., compuso himnos con su propio nombre, lo que la convierte en la autora con nombre más antigua que conocemos.

La vida urbana tenía costes que los huesos y los suelos aún registran. Los asentamientos densos que compartían el agua de los canales propagaban infecciones, y siglos de riego salinizaron lentamente los campos del sur; los archivos de los templos muestran la cebada, que tolera la sal, desplazando poco a poco al trigo, aunque los historiadores debaten cuánto influyó la salinización en el declive político. La ley intentó mantener el orden entre desconocidos. La estela de piedra negra de Hammurabi de Babilonia, erigida hacia el 1754 a. C., enumera 282 leyes, y su famoso «ojo por ojo» se aplicaba sobre todo entre iguales: herir a un plebeyo o a un esclavo se pagaba en plata.

Las voces corrientes sobreviven porque la arcilla no se pudre. Hacia el 1750 a. C., un hombre llamado Nanni escribió al mercader Ea-nasir, en Ur, furioso porque le habían vendido cobre de mala calidad y habían tratado a su mensajero con desprecio. Los astrónomos babilonios, por su parte, llevaron durante siglos, desde hacia el 650 a. C., «diarios astronómicos» noche tras noche, anotando planetas, eclipses, niveles del río y el precio de la cebada. Contaban en base 60, un sistema que se divide limpiamente entre dos, tres, cuatro, cinco y seis.

¿Sabías que la airada tablilla de Nanni a Ea-nasir, hoy en el Museo Británico, suele considerarse la reclamación de cliente más antigua del mundo?

Esa costumbre sexagesimal sobrevivió a todos los imperios mesopotámicos, incluida la Babilonia que Ciro de Persia tomó en el 539 a. C. Cada vez que convocas una reunión de 60 minutos o mides un círculo en 360 grados, usas aritmética sumeria. También, en cierto modo, quien firma un contrato, lee una ley escrita o vive en una ciudad: desde hacia 2007, más de la mitad de la humanidad es urbana. Las llanuras entre los ríos ya están en silencio, pero seguimos midiendo el tiempo con sus horas.

Ur: un templo-montaña para una ciudad de barro Ur, sur de Irak · c. 2100 a. C. Las ciudades necesitaron registros, leyes y relojes, y aún conservamos los tres. escalera Núcleo escalonado adobe, betún forro de ladrillo cocido 1 Santuario de Nanna templo del dios luna sacerdotisa: Enheduanna 2 Cuentas en arcilla Uruk, c. 3200 a. C. cebada, cerveza protocuneiforme 3 Base 60 60 min, 60 s 360 grados diarios, 650 a. C. 4 Estela de Hammurabi Babilonia, 1754 a. C. 282 leyes pena según rango 5
Fig. 22 · La tierra entre ríos. Las abarrotadas ciudades de Mesopotamia nos dejaron la escritura, la ley y la hora.
Capítulo 23 · Parte III

El Imperio del Centro

Hacia el 1250 a. C., en Anyang, en la llanura del río Amarillo, los adivinos de la dinastía Shang calentaban omóplatos de buey y caparazones de tortuga hasta que se agrietaban, leían las grietas como respuestas de los antepasados reales y grababan la pregunta al lado. ¿Será buena la cosecha de mijo? ¿Se le pasará al rey el dolor de muelas? ¿Irá bien el parto de la reina? Se han recuperado unos 150.000 fragmentos de estos huesos oraculares, y su escritura es antepasada directa de los caracteres que se leen hoy en China.

Los huesos nombran a personas reales. Una de ellas es Fu Hao, consorte del rey Wu Ding, que dirigió ejércitos en campaña y oficiaba rituales por derecho propio. Su tumba, hallada intacta en 1976, contenía cientos de bronces y jades, armas incluidas, y los restos de sirvientes y perros sacrificados. La sociedad Shang descansaba sobre campesinos de mijo cuyos esqueletos muestran trabajo duro e infancias difíciles, y sobre cautivos sacrificados por centenares en los funerales reales.

Desde entonces, la historia china osciló entre la unidad y la división. Los reyes Zhou que derrocaron a los Shang invocaron un Mandato del Cielo que podía retirarse a los malos gobernantes, teoría que justificaba tanto la lealtad como la rebelión. Tras siglos de guerra entre Estados rivales, el rey de Qin unificó el país en el 221 a. C. como Qin Shi Huang, el Primer Emperador. Su canciller Li Si unificó la escritura, los pesos, las medidas, la moneda y hasta el ancho de los ejes de los carros, mientras cientos de miles de reclutas trabajaban en murallas, caminos y la tumba del emperador. Su guardia de soldados de terracota, quizá 8.000 figuras con rostros individuales, la encontraron en 1974 unos campesinos que cavaban un pozo.

La gente vivía dentro de esa máquina como asientos de un registro. Las tablillas de bambú enterradas con un modesto funcionario Qin llamado Xi, halladas en Shuihudi en 1975, regulan el robo, el trabajo forzoso, los graneros y los deberes de los escribas locales. La dinastía Han, que llegó en el 206 a. C. y duró cuatro siglos, contó a sus súbditos hogar por hogar: un censo del año 2 registró unos 57,7 millones de personas, uno de los recuentos de población más antiguos que se conservan. Los Han fundaron en el 124 a. C. una academia imperial para formar funcionarios en los clásicos confucianos, y la erudita Ban Zhao, una de las primeras historiadoras conocidas, completó el Libro de Han de su hermano. El papel, atribuido al funcionario de la corte Cai Lun en el año 105, aunque existen fragmentos anteriores, abarató aún más los registros.

¿Sabías que la ley Qin castigaba a los encargados de un granero si los inspectores encontraban en él tres o más agujeros de ratas?

Cuando los Han se hundieron en el 220, el patrón se repitió: fragmentación y, después, reunificación bajo los Sui y los Tang. Una célebre novela comienza: «El imperio, largo tiempo dividido, ha de unirse; largo tiempo unido, ha de dividirse». Aun así, la cultura resistió. Más del 90 % de los chinos se considera hoy han, un lector culto aún puede entender textos de dos mil años, y la idea de elegir a los funcionarios por examen, formalizada a comienzos del siglo VII, resuena en las oposiciones de todo el mundo. Las dinastías caían; el papeleo, y la gente que contaba, seguían adelante.

El Estado chino como reparto de papeles de los Shang a los Han · c. 1250 a. C. – 220 d. C. Caían las dinastías; escribas, funcionarios y registros levantaban la siguiente. ORQUESTADOR Hijo del Cielo emperador · Mandato del Cielo 1 Adivinos 01 · huesos oraculares Adivinos Shang Anyang, 1250 a. C. Fu Hao reina y general Escribas de signos a hanzi 2 Funcionarios 02 · ley, orden Li Si escritura, 221 a. C. Xi de Shuihudi escribano Qin Academia Han fundada 124 a. C. 3 Hogares 03 · grano, trabajo Campesinos tributo en grano Reclutas murallas, caminos Censo, 2 d. C. 57,7 M de personas 4 Letrados 04 · y artesanos Sima Qian Memorias, 94 a. C. Ban Zhao Libro de Han Cai Lun papel, 105 d. C. Alfareros 8000 figuras 5
Fig. 23 · El Imperio del Centro. De los huesos oraculares al censo Han, el Estado chino se construyó sobre la escritura.
Capítulo 24 · Parte III

El Indo y más allá

Hacia el 2600 a. C., a orillas del Indo y sus afluentes, en el actual Pakistán y el noroeste de la India, las aldeas agrícolas se convirtieron en ciudades planificadas. En su apogeo, la civilización del Indo, o harappense, abarcaba un territorio mayor que Egipto y Mesopotamia juntos, y su mayor ciudad, Mohenjo-daro, quizá albergó a unas 40.000 personas. No se han identificado palacios evidentes, tumbas reales ni grandes templos, lo que lleva un siglo alimentando el debate arqueológico sobre quién mandaba.

Lo que sí tenía era fontanería. Las casas se construían con ladrillo cocido en proporciones normalizadas de 1:2:4, muchas con una plataforma de baño y un retrete, y las aguas residuales bajaban por conductos hasta desagües de ladrillo cubiertos bajo las calles, con pozos de infiltración y tapas removibles para limpiarlos. Mohenjo-daro pudo tener unos 700 pozos. El Gran Baño, un estanque estanco de unos 12 metros de largo sellado con betún, se usaba probablemente para abluciones rituales. Un saneamiento público de esta escala no volvería a verse en muchos siglos.

El pueblo del Indo sigue extrañamente callado, porque su escritura, presente en miles de pequeños sellos, continúa sin descifrar; la mayoría de las inscripciones tienen solo unos pocos signos. Por eso sus vidas se leen en objetos y cuerpos. Pesas cúbicas de piedra idénticas aparecen desde Afganistán hasta Guyarat. Textos mesopotámicos mencionan barcos de una tierra llamada Meluhha, casi con certeza el Indo. En 2019, unos genetistas publicaron el genoma de una mujer enterrada en Rakhigarhi: su ascendencia mixta, de una población emparentada con Irán y de cazadores-recolectores surasiáticos, sigue siendo el componente principal en la mayoría de los surasiáticos actuales. Los esqueletos de Harappa muestran que, después del 1900 a. C., cuando el monzón se debilitó y los ríos cambiaron de curso, las lesiones y enfermedades como la lepra se hicieron más comunes, y la gente abandonó las ciudades por las aldeas.

Los aportes posteriores del subcontinente nacieron de esas poblaciones. Hacia el siglo V a. C., Buda enseñaba en la llanura del Ganges, y tras la matanza de la guerra de Kalinga, hacia el 260 a. C., el emperador Ashoka mandó grabar en rocas y columnas edictos que pedían no violencia, tolerancia y cuidados médicos para personas y animales. Los matemáticos indios perfeccionaron la notación posicional decimal: en el 628, Brahmagupta expuso las reglas para calcular con el cero, y una inscripción de Gwalior fechada en el 876 muestra un cero redondo aún reconocible. El chaturanga, que se jugaba ya en el siglo VI, viajó al oeste por Persia y se convirtió en el ajedrez.

¿Sabías que el juego de serpientes y escaleras nació en la India como moksha patam, donde las virtudes elevaban al jugador hacia la liberación y los vicios lo hacían caer?

Cada número que escribes con las cifras del 0 al 9 desciende de los numerales indios llevados a Occidente por sabios árabes. Las tradiciones hindú, budista, jainista y sij guían juntas a casi dos mil millones de personas. Y los desagües todavía tienen algo que decir: millones de personas carecen hoy del saneamiento seguro que los constructores de Mohenjo-daro dieron a hogares corrientes hace cuatro mil quinientos años. El agua limpia, al final, es menos un invento que una decisión.

Una calle de Mohenjo-daro, c. 2500 a. C. calle mayor Hace 4500 años, las casas corrientes ya tenían desagües. Casas de ladrillo ladrillos 1 : 2 : 4 cuartos en torno a un patio 1 Baño y bajante plataforma de baño, letrina bajante por el muro 2 Cloaca cubierta ladrillo, tapas móviles pozo filtrante al final 3 Pozos c. 700 en Mohenjo-daro muchos dentro de casas 4 | ∪ ◊ Sellos y pesas escritura sin descifrar c. 5 signos por sello pesas cúbicas, razón 1, 2, 4, 8, 16, 32 … de Afganistán a Guyarat 5
Fig. 24 · El Indo y más allá. Desagües, pozos y baños de Mohenjo-daro servían a una ciudad de decenas de miles.
Capítulo 25 · Parte III

El experimento griego

La antigua Grecia nunca fue un país. Era un archipiélago de más de mil pequeñas ciudades-Estado independientes, cada una una polis, esparcidas de Hispania al mar Negro; Platón decía que los griegos vivían en torno a su mar «como ranas alrededor de una charca». La mayoría podía cruzarse a pie en un día, de modo que la discusión sobre quién debía decidir podía resolverse cara a cara.

Atenas hizo la prueba más audaz. En el 508-507 a. C., el aristócrata Clístenes reorganizó a los ciudadanos en diez nuevas tribus y dio poder real a una Asamblea de todos los varones adultos con ciudadanía, que se reunía en la colina de la Pnix unas cuarenta veces al año. Un Consejo de los Quinientos, elegido por sorteo, preparaba sus asuntos, y jurados de cientos de miembros, también sorteados y pagados por jornada desde mediados del siglo V a. C., juzgaban los pleitos. En el Ágora se han hallado máquinas de sorteo de piedra, los kleroteria, con ranuras para las fichas de bronce de los ciudadanos y un tubo por el que caían bolas blancas y negras al azar.

Sabemos cómo funcionaba por discursos, inscripciones, obras de teatro y cerámica rota. Cada año, los atenienses podían votar el destierro de un hombre destacado durante diez años mediante el ostracismo, rayando su nombre en un fragmento de vasija. Se conservan miles de estos óstraka. Un lote de 190 con el nombre del general Temístocles está escrito por solo un puñado de manos, lo que sugiere que se prepararon de antemano para los votantes: un primer indicio de campaña política.

Pero «el pueblo» era un club reducido. Solo votaban los varones adultos de padres atenienses, quizá entre 30.000 y 60.000 según la época, en una población del Ática que los historiadores calculan en unos cientos de miles. Las mujeres, los extranjeros residentes llamados metecos y decenas de miles de esclavos, entre ellos los mineros agotados en las galerías de plata del Laurión, no votaban en absoluto. Esparta, la gran rival, mantenía una pequeña élite guerrera alimentada por los ilotas, un pueblo sometido y atado a la tierra. Y la democracia podía ser dura: en el 399 a. C., un jurado de 501 ciudadanos condenó a muerte al filósofo Sócrates por impiedad y por corromper a los jóvenes.

¿Sabías que en Atenas se empujaba a los ociosos del Ágora hacia la Asamblea con una cuerda empapada en pintura roja, y quien acababa manchado podía ser multado?

Ese mundo pequeño y pendenciero produjo también el teatro, la historia y la filosofía. En las fiestas de Dioniso, miles de espectadores asistían a las tragedias, y Los persas de Esquilo, estrenada en el 472 a. C., es la obra conservada más antigua. Heródoto y Tucídides intentaron explicar los hechos por causas humanas y no por el capricho divino, y los médicos hipocráticos buscaron causas naturales a la enfermedad.

La democracia ateniense terminó bajo dominio macedonio en el 322 a. C., pero el experimento nunca se detuvo del todo. La palabra democracia, los jurados de ciudadanos corrientes e incluso el sorteo perviven; la Asamblea Ciudadana de Irlanda, elegida al azar, ayudó a preparar los referendos de 2015 y 2018. El sufragio universal, en cambio, esperó al voto femenino, conquistado primero a escala nacional en Nueva Zelanda en 1893. Atenas no inventó la justicia; inventó la discusión sobre quién cuenta, y todavía seguimos en ella.

¿Quién tenía voz en Atenas? Ática, c. 430 a. C. · cifras discutidas Gobierno del pueblo, si contabas como pueblo. Ciudadanos hombres, 30–60 mil Asamblea Pnix, c. 40 veces al año 1 Consejo de los 500 por sorteo, 50 por tribu 2 Jurados por sorteo máquina kleroterion Ostracismo nombre en un tiesto 3 Mujeres y niños ciudadanos sin voto ni cargo Metecos extranjeros libres, con tributo, sin voto Esclavizados decenas de miles · minas de plata del Laurión 4
Fig. 25 · El experimento griego. Atenas dejaba votar a sus ciudadanos, pero la mayoría de sus habitantes no tenía voz.
Capítulo 26 · Parte III

La primera superpotencia

Hacia el 550 a. C., Ciro II, rey de un modesto reino de Persis, en el suroeste de Irán, inició una serie de conquistas que en treinta años levantó el mayor imperio que el mundo había visto. El Imperio persa aqueménida se extendía de Egipto y el Egeo hasta el Indo, y sus millones de súbditos hablaban decenas de lenguas y adoraban a cientos de dioses.

Los reyes persas optaron por gobernar esa diversidad en lugar de borrarla. Cuando Ciro tomó Babilonia en el 539 a. C., hizo inscribir un cilindro de arcilla que proclamaba que había restaurado los templos y permitido a los pueblos deportados volver a casa; la Biblia hebrea lo recuerda por dejar regresar a los exiliados a Jerusalén. Suele llamarse al cilindro de Ciro la primera carta de derechos humanos, lo cual es exagerado: es propaganda real en una vieja tradición mesopotámica. Pero la política era real. Las provincias, llamadas satrapías, unas veinte según Heródoto, conservaban sus leyes, lenguas y sacerdotes a cambio de tributo y tropas. En las escalinatas de la Apadana de Persépolis, delegaciones de 23 pueblos llevan presentes: los bactrianos conducen un camello, los lidios portan cuencos y brazaletes, los indios, cestos que probablemente contenían polvo de oro.

Mantenerlo unido exigía caminos. Según Heródoto, el Camino Real recorría unos 2.500 kilómetros desde Sardes, cerca del Egeo, hasta Susa, con 111 postas. Un viajero a pie necesitaba unos 90 días; los relevos de correos reales, que cambiaban de caballo en cada posta, llevaban un mensaje quizá en una semana. Heródoto los admiraba: «ni la nieve, ni la lluvia, ni el calor, ni la oscuridad de la noche impiden a estos correos completar con presteza su recorrido». Esas palabras recorren hoy la fachada de una oficina de correos de Nueva York.

Los persas dejaron también sus propias palabras. En un acantilado de Behistún, Darío I grabó su relato de cómo se hizo con el trono en tres lenguas, persa antiguo, elamita y babilonio, y en las décadas de 1830 y 1840 las copias de Henry Rawlinson ayudaron a descifrar el cuneiforme. Más íntimas aún son las tablillas de la fortificación de Persépolis, decenas de miles de registros de arcilla sobre raciones de comida hacia el 500 a. C. Nombran a los trabajadores por nombre, oficio y sexo, muchas de ellas mujeres; anotan a viajeros que recogían harina y vino por el camino con salvoconductos sellados; y muestran a la noble Irtashduna administrando sus propias fincas y su mano de obra.

¿Sabías que las tablillas de raciones de Persépolis daban a las madres recientes grano y vino extra, con una prima mayor por un niño que por una niña?

Los ingenieros persas difundieron los qanats, túneles de suave pendiente que llevan el agua subterránea a la superficie, desde Irán hasta Egipto; algunos aún funcionan. Alejandro de Macedonia conquistó el imperio hacia el 330 a. C. y conservó buena parte de su maquinaria, incluidos sátrapas, caminos y ceremonial regio. Su legado es menos un monumento que un método: provincias con leyes propias bajo una sola corona y un correo fiable. La lección duradera de Persia fue administrativa, no militar: deja que los pueblos conserven a sus dioses, y asegúrate de que llegue el correo.

El Camino Real persa: un imperio en marcha Mar Negro Mediterráneo Golfo Menfis Ecbatana al Indo → esquema, sin escala Caminos, registros y gobierno local unieron a decenas de pueblos. Sardes Susa El Camino Real Sardes–Susa, c. 2500 km 90 días a pie 1 Arbela Postas 111 postas (Heródoto) correos: una semana 2 Babilonia Babilonia, 539 a. C. Cilindro de Ciro los exiliados vuelven 3 Behistún Behistún Darío I, 3 lenguas clave del cuneiforme 4 Persépolis Tablillas de Persépolis raciones, c. 500 a. C. extra para madres 5
Fig. 26 · La primera superpotencia. El Camino Real, las postas y el gobierno local unían a decenas de pueblos en Persia.
Capítulo 27 · Parte III

El ascenso de Roma

Hacia el 750 a. C., en el monte Palatino, sobre un meandro pantanoso del Tíber, pastores y campesinos vivían en chozas ovaladas de zarzo y barro; los arqueólogos han excavado los agujeros de sus postes. La leyenda dice que Rómulo fundó Roma en el 753 a. C. Las pruebas dicen que nació de aldeas en lo alto de las colinas que se fusionaron, desecaron el valle y construyeron un mercado donde se alzaría el Foro.

El genio de Roma estuvo menos en inventar que en absorber. Tras expulsar a sus reyes, según la tradición en el 509 a. C., la República publicó sus leyes en las Doce Tablas hacia el 450 a. C., para que los ciudadanos corrientes, los plebeyos, pudieran conocer las normas. Tomó de los etruscos el arco y los augurios, de los griegos los dioses y la filosofía, y de Cartago el diseño de sus barcos de guerra. Las ciudades italianas derrotadas pasaron a ser aliadas y, tras la guerra Social del 91-88 a. C., ciudadanas romanas. En el 146 a. C., cuando destruyó Cartago y Corinto, Roma dominaba el Mediterráneo, y con Augusto, que gobernó desde el 27 a. C., la República se convirtió en imperio en todo salvo en el nombre. Alcanzó su máxima extensión con Trajano en el año 117.

La ciudad llegó a tener quizá un millón de habitantes en tiempos de Augusto, alimentados con grano de Egipto y del norte de África; unos 200.000 ciudadanos recibían una ración mensual gratuita. El ADN antiguo de esqueletos de época romana, publicado en 2019, muestra que la población de la Roma imperial procedía en gran parte del Mediterráneo oriental y del Próximo Oriente: la capital era una ciudad de migrantes. Los esclavos hacían buena parte del trabajo, en casas, talleres y los grandes latifundios del sur, y en el 73 a. C. el gladiador Espartaco encabezó una revuelta que arrastró a decenas de miles. Los esqueletos de Herculano, muertos por el Vesubio en el 79, muestran duro trabajo físico junto a una dieta rica en pescado y marisco.

Los súbditos de Roma aún nos hablan. En Vindolanda, junto al muro de Adriano, unas tablillas de tinta de hacia el año 100 incluyen una invitación de cumpleaños de Claudia Severa a su amiga Sulpicia Lepidina, con un saludo final de puño y letra de Severa: la escritura latina más antigua conocida de una mujer. En South Shields se conserva la lápida de Regina, una mujer de la tribu de los catuvelaunos del sur de Britania, esclava liberada y casada con Barates, un hombre de Palmira, en Siria.

¿Sabías que bajo el latín de la lápida de Regina, Barates añadió una línea en su arameo palmireno: «Regina, la liberta de Barates, ay»?

En el 212, el emperador Caracalla extendió la ciudadanía a casi todas las personas libres del imperio, de Britania al Éufrates, en parte, sospechan los historiadores, para ampliar la base fiscal. Aun así, era una idea notable: ser romano se había convertido en una condición jurídica, no en un linaje. La lengua de Roma vive en las lenguas romances que hablan cientos de millones de personas, sus meses en nuestro calendario y su derecho en tribunales de todo el mundo. El verdadero invento de Roma no fue el arco, sino el ciudadano que no necesitaba haber nacido romano.

De las chozas del Palatino a ciudadanos en todas partes 750 a. C. 212 d. C. sin escala El gran invento de Roma: un ciudadano que no necesitaba nacer romano. c. 750 a. C. Chozas del Palatino postes, no Rómulo 1 509–450 a. C. Nace la República Doce Tablas expuestas 2 146 a. C. caen Cartago y Corinto aliados, ciudadanos 3 27 a. C. reina Augusto ciudad de c. 1 millón 4 117 d. C., máxima 212 d. C. Edicto de Caracalla libres = ciudadanos 5 Regina: britana liberta, casada con Barates de Palmira lápida, South Shields · latín y arameo
Fig. 27 · El ascenso de Roma. De las chozas del Palatino a una ciudadanía compartida de Britania a Siria.
Capítulo 28 · Parte III

Calzadas, leyes, acueductos

En el 312 a. C., el censor romano Apio Claudio el Ciego emprendió dos obras que definirían su ciudad: la Vía Apia, una calzada pavimentada hacia Capua, al sur, y el Aqua Appia, el primer acueducto de Roma. Durante los cinco siglos siguientes, Roma tendió unos 80.000 kilómetros de grandes calzadas pavimentadas, desde el muro de Adriano hasta el Éufrates. Los manuales de ingeniería las describen por capas: grandes piedras de cimiento, un lecho de cascajo, un núcleo de grava y cal, y un enlosado ajustado y abombado para escurrir la lluvia, aunque las calzadas reales variaban según el terreno y el presupuesto. Los miliarios contaban las distancias, y por ellas viajaban soldados, mercaderes, cartas y enfermedades al paso, unos 30 kilómetros al día.

El agua era la otra obsesión del imperio. En el siglo III, once acueductos abastecían Roma y alimentaban fuentes públicas, termas y letrinas. Frontino, nombrado curador de las aguas en el año 97, escribió un tratado sobre ellos y se quejó amargamente de las tomas ilegales. En el sur de Francia, el Puente del Gard lleva el acueducto de Nimes sobre el río Gardon en tres pisos de arcos de unos 49 metros de altura, parte de un canal de unos 50 kilómetros que solo desciende unos 12 metros desde el manantial hasta la ciudad.

Buena parte de todo esto se apoyaba en el hormigón romano, el opus caementicium, hecho con cal y ceniza volcánica, la puzolana, capaz de fraguar incluso bajo el agua del mar. El puerto de Cesarea, en Judea, se vertió directamente en el mar, y la cúpula del Panteón, terminada hacia el 125, sigue siendo la mayor cúpula de hormigón sin armar del mundo. Un estudio de 2023 halló que pequeños grumos de cal en la mezcla permitían que las grietas se cerraran solas al filtrarse el agua.

¿Hizo todo esto más sana a la gente? Menos de lo que cabría pensar. Un estudio de letrinas, cloacas y enterramientos de época romana dirigido por el arqueólogo Piers Mitchell descubrió que lombrices intestinales, tricocéfalos y parásitos causantes de disentería no eran más raros que antes de Roma, mientras que la tenia del pescado se extendió, quizá con el garum, la popular salsa de pescado fermentado. El agua tibia y poco renovada de los baños pudo favorecer las infecciones. Y la idea de que las tuberías de plomo envenenaron a Roma hasta su decadencia es exagerada: el agua dura recubría muchas tuberías de una costra mineral.

¿Sabías que la Fontana di Trevi, en Roma, todavía se alimenta del Aqua Virgo, un acueducto inaugurado en el 19 a. C.?

La estructura romana más fácil de transportar fue el derecho. De las Doce Tablas a generaciones de juristas como Ulpiano, el derecho romano fue fijando normas sobre contratos, propiedad, herencias y pruebas. Entre 529 y 534, el emperador de Oriente Justiniano lo hizo compilar en el Corpus Iuris Civilis. Redescubierto en Bolonia a finales del siglo XI, se convirtió en la base de los sistemas de derecho civil que rigen la mayor parte de Europa continental, América Latina, Quebec y Luisiana, e influyó en códigos desde Japón hasta Turquía. Su principio de que la carga de la prueba recae en quien afirma, no en quien niega, sigue sosteniendo todo juicio justo. Los imperios acaban; las pendientes, los contratos y el buen hormigón, no.

El legado práctico de Roma: agua, calzadas, derecho río Gardon Los imperios caen; pendientes, contratos y buen hormigón, no. Tres órdenes de arcos Pont du Gard, c. 49 m 6, 11 y 35 arcos 1 El canal baja c. 12 m en c. 50 km cubierto, con mortero 2 Calzada en capas según Vitruvio Losas encajadas pavimentum Grava y cal nucleus Lecho de cascote rudus Piedras grandes statumen c. 80 000 km de calzadas principales 3 Hormigón volcánico cal + puzolana Panteón, c. 125 d. C. 4 El derecho, compilado Corpus Iuris Civilis 529–534, base del derecho civil 5
Fig. 28 · Calzadas, leyes, acueductos. Arcos, calzadas por capas, hormigón volcánico y ley escrita: el legado práctico de Roma.
Capítulo 29 · Parte III

Pirámides de las Américas

Los humanos llegaron a las Américas hace al menos 15.000 años, y después sus sociedades se desarrollaron casi sin contacto con Eurasia. Aun así, llegaron a muchas de las mismas respuestas: agricultura, ciudades, pirámides monumentales, escritura y astronomía precisa. En Caral, en el valle de Supe, en Perú, se alzaron plataformas y plazas hundidas hacia el 2600 a. C., más o menos cuando Egipto construía sus primeras pirámides. En México, los olmecas tallaron colosales cabezas de basalto desde hacia el 1200 a. C., y Teotihuacan, con su Pirámide del Sol, albergó quizá a 100.000 personas hacia el año 500, incluidos barrios enteros de migrantes de Oaxaca.

Los mayas del sur de México y Centroamérica levantaron ciudades-Estado rivales como Tikal, Calakmul, Copán y Palenque, en su apogeo durante el periodo Clásico, aproximadamente del 250 al 900. Su escritura, que combina logogramas y sílabas, se descifró sobre todo entre los años cincuenta y ochenta, gracias a la intuición de Yuri Knórozov sobre su parte fonética y al descubrimiento de Tatiana Proskouriakoff de que los monumentos narraban la vida de gobernantes reales. Hoy podemos leer la trayectoria de K'inich Janaab' Pakal de Palenque, que subió al trono con 12 años en el 615 y fue sepultado en el 683 bajo el Templo de las Inscripciones, donde Alberto Ruz halló en 1952 su cuerpo con máscara de jade. Un estudio láser aéreo sobre Guatemala en 2018 reveló más de 60.000 estructuras bajo la selva, lo que supone poblaciones mucho más densas de lo que se creía.

Los escribas mayas contaban en base 20 y usaban un signo en forma de concha para el cero en su calendario de Cuenta Larga ya en los primeros siglos de nuestra era, con independencia de la India. El ciclo de la Cuenta Larga que concluyó el 21 de diciembre de 2012 marcaba un cambio de calendario, no una profecía del fin del mundo. En Chichén Itzá y otros lugares, los astrónomos seguían a Venus con la precisión suficiente para predecir sus apariciones con décadas de antelación.

La vida diaria se basaba en el maíz. Las firmas químicas de los huesos muestran que constituía la mayor parte de la dieta, y remojarlo en cal, la nixtamalización, liberaba la niacina y evitaba la pelagra. Los esqueletos del Clásico tardío de Copán muestran enfermedades infantiles y desnutrición generalizadas a medida que el valle se llenaba de gente. El cacao, batido en una bebida espumosa, dejó restos en vasijas pintadas. Más tarde, los mexicas, o aztecas, fundaron Tenochtitlan en una isla del lago de Texcoco hacia 1325; en 1519 quizá tenía 200.000 habitantes, alimentados en parte por las chinampas, huertos elevados construidos en las aguas someras.

¿Sabías que en Mesoamérica se fabricaban animalitos de juguete con ruedas, pero nunca se usó la rueda para el transporte, al no haber caballos ni bueyes que tiraran de carros?

La conquista española y las epidemias posteriores a 1519 devastaron estas sociedades, pero nunca desaparecieron. Unos seis millones de personas hablan hoy lenguas mayas, y el maíz, el tomate, el chile y el chocolate de Mesoamérica alimentan al planeta. Las Américas demuestran que la civilización no es un accidente afortunado: con tierra fértil, buenos cultivos y tiempo, los seres humanos la reinventan una y otra vez.

Dos mundos, los mismos pasos Viejo Mundo Eurasia y África América separados 15 000 años Con ríos, cultivos y tiempo, la gente vuelve a inventar la civilización. Pirámides Pirámide escalonada, Egipto Zoser, c. 2650 a. C. Caral, Perú plataformas, c. 2600 a. C. = 1 Ciudades Uruk, Sumer +40 000 hacia 2900 a. C. Teotihuacán c. 100 000 hacia 500 d. C. = 2 Escritura Cuneiforme c. 3200 a. C. Glifos mayas hacia 300 a. C.; rey Pakal = 3 Cero Brahmagupta, India reglas del cero, 628 d. C. Cuenta Larga maya cero, primeros siglos d. C. = 4 Ausente Caballo, buey, rueda carros y arados Sin animales de tiro el maíz nutría ciudades ≠ 5
Fig. 29 · Pirámides de las Américas. Aisladas de Eurasia, las Américas reinventaron pirámides, ciudades, escritura y cero.
Capítulo 30 · Parte III

Cuando caen los imperios

Todos los imperios de esta parte de la historia terminaron. En el 476, el general germano Odoacro depuso al emperador adolescente Rómulo Augústulo y envió las insignias imperiales a Constantinopla, un hecho tan discreto que pocos contemporáneos pensaron que el mundo había cambiado. La China Han ya se había dividido en los Tres Reinos en el 220. En el siglo IX, las grandes ciudades mayas clásicas de las tierras bajas del sur se vaciaron una tras otra. Los historiadores discuten si «caída» es siquiera la palabra adecuada; muchos prefieren «transformación», y el Imperio romano de Oriente perduró casi mil años más, hasta 1453.

El exceso explica una parte. Las fronteras largas costaban dinero y soldados, y cuando los impuestos no bastaban, los gobernantes hacían trampa. En la década de 270, la moneda de plata romana, el antoniniano, contenía apenas un pequeño porcentaje de plata, y los precios se dispararon. En la China Han, los grandes terratenientes ocultaban a los campesinos del registro fiscal, las facciones de la corte y los eunucos se disputaban el poder, y en el 184 la rebelión de los Turbantes Amarillos, encabezada por el curandero Zhang Jue, movilizó a cientos de miles de campesinos desesperados.

La enfermedad y el clima, que hoy se leen en genomas y hielos, hicieron el resto. La peste antonina, desde el 165, descrita por el médico Galeno, fue probablemente viruela y quizá mató a millones. La peste de Justiniano, desde el 541, ha sido identificada gracias al ADN antiguo de dientes de víctimas en tumbas bávaras como Yersinia pestis, la bacteria de la Peste Negra. Las erupciones volcánicas de 536 y 540 velaron el sol y enfriaron el hemisferio norte, dejando anillos de árboles estrechos desde Irlanda hasta Mongolia. En las tierras bajas mayas, los sedimentos de los lagos registran graves sequías aproximadamente entre el 800 y el 1000.

Para la gente corriente, el colapso se medía en pérdidas. La ciudad de Roma, con quizá un millón de habitantes en tiempos de Augusto, se había reducido a unas pocas decenas de miles en el siglo VI, con sus acueductos cortados. En la Britania posromana, la cerámica fabricada en serie y el uso de la moneda desaparecieron en una o dos generaciones, y el arqueólogo Bryan Ward-Perkins ha mostrado que los huesos del ganado volvieron a tamaños prerromanos. En China, un censo del 280 contó solo unos 16 millones de personas frente a los 57,7 millones de los Han, aunque muchos habían huido del registro fiscal más que muerto.

¿Sabías que los «bizantinos» nunca usaron ese nombre? Se llamaban a sí mismos romanos, y la etiqueta la popularizaron eruditos occidentales un siglo después del fin de su imperio.

Sin embargo, mucho sobrevivió. El latín siguió vivo en la Iglesia, el derecho romano en Constantinopla, el saber confuciano en las cortes de los Sui y los Tang, y las comunidades mayas en el norte de Yucatán y en las tierras altas. Las fuerzas que quebraron estos imperios, pandemias, choques climáticos, deudas y la tensión de defenderlo todo a la vez, son las mismas que los gobiernos gestionan hoy. Ningún imperio es eterno; lo que perdura es la gente que vive su final y las ideas que decide llevar consigo.

Cómo se deshacen los imperios TENSIONES LA PRESIÓN DESENLACES pruebas: monedas, ADN antiguo, anillos de árboles, lodo lacustre Los imperios rara vez caen de un golpe; ceden ante varios a la vez. Expansión excesiva fronteras, ejércitos Presión incursiones, migraciones 1 Peste 165 y 541 d. C. Clima inviernos volcánicos 536 2 Crisis fiscal moneda devaluada censos perdidos soldados sin paga Roma, 270: c. 5 % de plata 3 China Han, 220 d. C. Tres Reinos Roma occidental, 476 último emperador depuesto Maya clásico, s. IX ciudades vacías 4 Lo que siguió Roma oriental hasta 1453 derecho, latín, saber 5
Fig. 30 · Cuando caen los imperios. Exceso, peste, clima e invasiones quebraron Roma, la China Han y a los mayas clásicos.
Parte IV

Fe y pensamiento

Las grandes religiones y filosofías que todavía nos moldean.

Capítulo 31 · Parte IV

La Era Axial

Entre el 800 y el 200 a. C., aproximadamente, en lugares que apenas sabían nada unos de otros, la gente empezó a hacerse una pregunta de nuevo cuño. Ya no solo «¿a qué dios debo alimentar?», sino «¿cómo debo vivir y qué hace buena a una persona?». En 1949 el filósofo alemán Karl Jaspers llamó a este periodo la Era Axial, porque buena parte del pensamiento humano posterior parece girar en torno a él como una rueda sobre su eje.

El reparto es asombroso. En el reino de Judá, profetas como Amós, Isaías y Jeremías clamaban que a Dios le importaban menos los sacrificios que el trato dado a los pobres. En la llanura del Ganges, Buda y Mahavira, fundador del jainismo, abandonaron una vida cómoda para buscar el fin del sufrimiento. En el pequeño estado chino de Lu, Confucio (551-479 a. C.) enseñaba que la bondad y los buenos modales podían mantener unida una sociedad. En Atenas, Sócrates interrogaba a todo el mundo en el ágora, hasta que la ciudad lo condenó a muerte en el 399 a. C.

¿Cómo los conocemos? Sobre todo, a través de sus discípulos. Sócrates, Buda y Confucio no dejaron nada escrito que se conserve: los encontramos en los diálogos de Platón, en escrituras budistas puestas por escrito siglos después en Sri Lanka y en las Analectas, recopiladas por los seguidores de Confucio. Los historiadores debaten hasta qué punto esa «era» fue tan nítida, y algunos reprochan a Jaspers haber trazado un círculo pulcro en torno a cambios desordenados. Aun así, la coincidencia es lo bastante real como para exigir una explicación.

La más probable está en la vida corriente. Las herramientas de hierro, la moneda y el crecimiento de las ciudades sacaron a la gente de sus parentelas aldeanas y la mezclaron con multitudes de desconocidos. Los viejos dioses locales y las lealtades de sangre ya no bastaban para zanjar cada disputa. Mercaderes, escribas y vecinos de las ciudades necesitaban normas que sirvieran entre personas que no eran familia, y maestros capaces de justificarlas. La escritura permitía que los argumentos sobrevivieran a sus autores y viajaran.

¿Sabías que Buda, Confucio y Mahavira quizá vivieron en las mismas décadas del siglo V a. C., pero no hay ningún indicio de que ninguno de ellos oyera hablar de los demás?

Las respuestas eran distintas, pero compartían una mirada hacia dentro. Cada tradición pedía examinar la propia mente y los propios motivos, tratar con justicia a los extraños y verse como un ser moral, no como simple miembro de una tribu. La regla de oro, el dominio de uno mismo y la dignidad de quien pregunta proceden de estos siglos.

La mayor parte de la humanidad sigue viviendo dentro de uno de estos marcos, ya rece, medite, discuta en un seminario o simplemente intente portarse bien con un desconocido. Las preguntas que plantearon un puñado de maestros hace 2.500 años siguen siendo las que nos hacemos a las tres de la madrugada.

La Era Axial: cuatro lugares, una pregunta Eurasia, c. 500 a. C. (esquema) sin contacto: respuestas paralelas 800 a. C. 600 a. C. 400 a. C. 200 a. C. Cuatro culturas, una pregunta: ¿cómo debe vivir una persona? Egeo Sócrates Atenas, m. 399 a. C. Platón, Aristóteles 1 Jerusalén Los profetas Judá, c. 740-580 Isaías, Jeremías 2 Llanura del Ganges El Buda Ganges, s. V a. C. y Mahavira 3 Río Amarillo Confucio Lu, 551-479 a. C. Mencio, Laozi 4 La Era Axial, c. 800-200 a. C. término de Karl Jaspers, 1949 5
Fig. 31 · La Era Axial. Cuatro regiones, cuatro maestros, una pregunta: ¿cómo vivir bien?
Capítulo 32 · Parte IV

Las tradiciones védicas

Hacia el 1500 a. C., poetas-sacerdotes del noroeste de la India empezaron a componer himnos en una forma antigua del sánscrito. Reunidos en el Rigveda, sus 1.028 himnos alaban el fuego, la tormenta y la aurora, y al dios Indra, que mató a la serpiente que retenía los ríos. De esas raíces surgió la familia de tradiciones que hoy llamamos hinduismo, palabra que usaron primero los extranjeros para los pueblos de más allá del Indo. Muchos fieles prefieren hablar de Sanatana Dharma, el camino eterno.

Durante mil años, los Vedas no se leyeron en absoluto. Se aprendían de memoria, sílaba a sílaba, en familias sacerdotales, con técnicas que consistían en recitar las palabras hacia delante, hacia atrás y en patrones entrelazados. Los lingüistas comparan su lengua con el persa antiguo y el griego, y los himnos a caballos y carros encajan con lo que la arqueología sabe de la época. Los historiadores todavía debaten cómo y cuándo se encontraron los pueblos védicos con las antiguas ciudades del valle del Indo.

Luego las preguntas se hicieron más hondas. En los Upanishads, puestos por escrito desde hacia el 800 a. C., maestros retirados en el bosque se preguntaban qué hay detrás de todos los dioses. Su respuesta fue asombrosa: el Brahman, la realidad única que subyace a todo, es uno con el atman, el yo interior. A un discípulo llamado Shvetaketu le dicen, en una frase célebre, tat tvam asi: «tú eres eso». Las ideas del karma y del renacimiento tomaron forma en esos mismos siglos.

Después llegaron las grandes epopeyas. En el Bhagavad Gita, parte del inmenso Mahabharata, el dios Krishna aconseja al guerrero Arjuna en un campo de batalla y le expone tres caminos hacia lo divino: la acción desinteresada, el conocimiento y la devoción amorosa. La devoción recorrió la India medieval con los movimientos bhakti, cuando poetas como la santa tamil Andal o la princesa rajput Mirabai cantaban a Dios en lenguas cotidianas y no en el sánscrito de los sacerdotes. Reformadores, desde Buda hasta B. R. Ambedkar, también desafiaron la jerarquía de castas que creció junto a estos textos.

¿Sabías que el canto védico se ha conservado de memoria con tanta precisión que la UNESCO lo proclamó en 2003 obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad?

El resultado no fue una iglesia con un único credo, sino una enorme conversación: miles de dioses que muchos entienden como rostros de una sola verdad, y sitio para el filósofo, para el campesino ante el altar de su aldea y para el cantor absorto en la devoción. Unos 1.200 millones de personas viven hoy dentro de esta tradición, que regaló al mundo el yoga, la idea del karma y fiestas como Diwali. Un verso del Rigveda lo dijo mejor que nadie: la verdad es una, aunque los sabios la llamen con muchos nombres.

Muchos dioses, muchos caminos, una verdad No un credo, sino una familia de caminos hacia la misma cumbre. Rigveda c. 1500-1200 a. C., sánscrito 1028 himnos, de memoria 1 Upanishads c. 800-300 a. C., charlas del bosque atman es Brahman 2 Bhagavad Gita Krishna y Arjuna en la épica del Mahabharata Karma acción, deber Bhakti devoción Jnana conocimiento 3 Una verdad ekam sat Rigveda 1.164: una verdad, muchos nombres 4 Hoy c. 1200 M de hindúes Kumbh Mela, Prayagraj Del mismo suelo jainismo, budismo, sijismo yoga, karma, renacer 5
Fig. 32 · Las tradiciones védicas. Himnos, enseñanzas del bosque y una epopeya: muchos caminos hacia una verdad
Capítulo 33 · Parte IV

El camino medio

En algún momento del siglo V a. C., un joven llamado Siddhartha Gautama abandonó una vida acomodada al pie del Himalaya. Según la tradición, lo habían protegido en un palacio hasta que vio por primera vez a un anciano, a un enfermo y un cadáver. Probó el extremo contrario y ayunó tanto que, según los relatos, podía tocarse la columna a través del vientre. Nada funcionó. Sentado bajo una higuera en Bodh Gaya, encontró un camino entre el placer y la mortificación: el camino medio. Se convirtió en Buda, «el despierto».

Su primer sermón, en Sarnath, cerca de Benarés, expuso las Cuatro Nobles Verdades con la claridad de un diagnóstico médico. La vida conlleva dukkha, sufrimiento o insatisfacción. Su causa es tanha, la sed o el deseo. Puede cesar. Y existe un camino hacia ese cese: el Noble Óctuple Sendero de la visión, la intención, la palabra, la acción, el modo de vida, el esfuerzo, la atención y la concentración correctos. La meta es el nirvana, literalmente «extinción», como una llama que ya no tiene combustible.

Nuestras pruebas forman capas. Los monjes memorizaron las enseñanzas, que se escribieron en hojas de palma en Sri Lanka en el siglo I a. C. Las fechas exactas de Buda se discuten, pero la mayoría de los estudiosos sitúa su muerte hacia el 400 a. C. La prueba sólida de la expansión llega con los edictos grabados en roca del emperador indio Ashoka, que, horrorizado por la matanza de su guerra en Kalinga hacia el 261 a. C., hizo inscribir por todo su imperio mensajes de no violencia y tolerancia.

El genio práctico de Buda fue fundar una comunidad, la sangha, de monjes y, algo insólito en la época, de monjas. Los monasterios se convirtieron en escuelas, bibliotecas y hospitales. Misioneros y mercaderes llevaron la enseñanza a Sri Lanka, por la Ruta de la Seda hasta China, y después a Corea, Japón, el Tíbet y el Sudeste Asiático. El monje chino Xuanzang viajó a pie a la India en el año 629 y volvió dieciséis años después con unos 650 textos, que dedicó el resto de su vida a traducir.

¿Sabías que el libro impreso fechado más antiguo del mundo es una escritura budista, un Sutra del diamante impreso en China en el año 868 y hallado en una cueva tapiada de Dunhuang?

Hoy hay unos 500 millones de budistas, y muchas más personas toman prestadas sus herramientas. Los cursos de atención plena en hospitales, oficinas y escuelas nacieron de la meditación budista, adaptada en la década de 1970 por el médico estadounidense Jon Kabat-Zinn. La intuición central de Buda, que gran parte de nuestra desdicha nace del deseo y del apego, suena tan moderna como la consulta de un terapeuta. No prometió un dios que nos rescatara, solo un método para transformar la mente que sufre.

La Vía Media: del deseo a la liberación Cambia la mente, y el sufrimiento cambia con ella. Siddhartha Bodh Gaya c. s. V a. C. Lujo palaciego Asceta famélico Vía Media ni exceso ni ayuno 1 Sufrimiento dukkha verdad 1 Deseo tanha, sed verdad 2 2 Liberación nirodha nirvana 3 El camino magga verdad 4 Sabiduría visión correcta intención correcta Ética palabra, acción sustento Meditación esfuerzo, atención concentración el Noble Óctuple Sendero 4 Sri Lanka c. 250 a. C. China s. I d. C. Corea s. IV Japón s. VI Tíbet s. VII llevado por monjes y mercaderes tras el emperador Ashoka 5
Fig. 33 · El camino medio. Cuatro verdades y un óctuple sendero: el mapa de Buda para salir del sufrimiento
Capítulo 34 · Parte IV

Un solo Dios

El antiguo Oriente Próximo estaba abarrotado de dioses. Los cananeos honraban a Baal, dios de la tormenta, y a El, padre de los dioses; Babilonia tenía a Marduk; Egipto, a Amón-Ra y cientos más. Las gentes de Israel y Judá, campesinos de las colinas en los márgenes de grandes imperios, empezaron pareciéndose mucho a sus vecinos. Unas inscripciones halladas en Kuntillet Ajrud, en el Sinaí, de hacia el 800 a. C., bendicen incluso a los viajeros en nombre de «Yahvé y su Aserá», una diosa que los profetas condenarían más tarde.

A lo largo de varios siglos, el culto de Israel se fue estrechando hacia un único Dios, Yahvé, unido a su pueblo por una alianza, un pacto vinculante con leyes. Después llegó el desastre. En el 586 a. C., los babilonios destruyeron Jerusalén y su Templo y deportaron a buena parte de su élite. Muchos historiadores creen que aquel golpe ayudó a convertir el culto a un dios entre muchos en un verdadero monoteísmo. Un profeta del exilio, cuyas palabras se conservan en el libro de Isaías, proclamó que no existía ningún otro dios: el Dios de un pueblo derrotado gobernaba a todas las naciones, Babilonia incluida.

Este Dios era insólito por otra razón: le importaba la conducta corriente. Los Diez Mandamientos prohíben matar, robar y mentir ante un tribunal. El sabbat semanal daba un día de descanso a todos, incluidos criados, extranjeros y animales de trabajo, una idea asombrosa en un mundo sin fines de semana. Las leyes del Deuteronomio protegen a viudas, huérfanos y forasteros y dejan los bordes de los campos para los pobres. Los reyes no eran dioses, y un profeta como Natán podía reprochar al rey David su adulterio y un asesinato.

¿Cómo lo sabemos? Por la Biblia hebrea, reunida y editada durante siglos, y por la arqueología. Dos diminutos rollos de plata hallados en una tumba de Ketef Hinnom, en Jerusalén, de hacia el 600 a. C., llevan la bendición sacerdotal que aún se pronuncia en sinagogas e iglesias. Los papiros de una guarnición judía en la isla de Elefantina, en Egipto, muestran a familias exiliadas celebrando la Pascua en el siglo V a. C.

¿Sabías que en 1947 un pastor beduino que buscaba una cabra extraviada cerca del mar Muerto encontró unas tinajas con rollos, entre ellos un libro de Isaías completo unos mil años más antiguo que cualquier copia hebrea conocida hasta entonces?

La idea resultó explosiva. El judaísmo sobrevivió al exilio, a la conquista y a la dispersión, sostenido por las familias, la mesa del sabbat y el estudio de los textos, no por un ejército. De él nació el cristianismo, y más tarde el islam adoptó al mismo Dios de Abraham. Juntas, estas religiones suman bastante más de cuatro mil millones de fieles. La idea de que cada persona está hecha a imagen de Dios, de que los gobernantes responden ante una ley superior y de que todos merecen un día de descanso nació en un pueblo pequeño y maltrecho que se negó a compartir a su Dios.

De cielos poblados a un solo Dios, y luego tres credos El Dios único de un pueblo pequeño tiene hoy por herederos a medio mundo. Baal Canaán, tormentas El, Asherah tablillas de Ugarit Marduk Babilonia Amón-Ra Egipto panteones vecinos 1 Yahvé de Israel alianza, relato del Sinaí Kuntillet Ajrud, c. 800 a. C. Sabbat: día de descanso también para esclavos una ley para el rey y el campesino 2 Un Dios moral exilio en Babilonia, 586 a. C. Isaías: no hay otro dios 3 Judaísmo Torá, c. 15 millones Cristianismo c. 2400 millones Islam c. 2000 millones 4
Fig. 34 · Un solo Dios. De los panteones vecinos a un Dios moral único, y de él a tres grandes religiones
Capítulo 35 · Parte IV

La razón como herramienta

En las ciudades griegas del siglo VI a. C., unas pocas personas intentaron explicar el mundo sin relatos de dioses. Tales de Mileto sugirió que todo estaba hecho de agua; Heródoto le atribuyó después la predicción de un eclipse de sol, fechado por convención en el 585 a. C. Las respuestas solían ser erróneas, pero el método era nuevo: plantear una tesis, dar razones y dejar que otros le buscaran los fallos.

En Atenas, Sócrates (h. 470-399 a. C.) convirtió esa búsqueda de fallos en un arte. Hijo de un cantero y dueño de una célebre nariz chata, recorría el ágora pidiendo a los expertos que definieran lo que decían saber. En el Eutifrón de Platón, un hombre seguro de sí afirma que la piedad es lo que aman los dioses. Sócrates pregunta: ¿y si los dioses discrepan? ¿Algo es bueno porque los dioses lo aman, o lo aman porque es bueno? La mayoría de las conversaciones acaban en aporía, una perplejidad honesta. Este método socrático, que pone a prueba una afirmación frente a casos difíciles, sigue siendo el de los buenos profesores, abogados y científicos.

Le costó caro. En el 399 a. C., un jurado de unos 500 ciudadanos lo condenó por impiedad y por corromper a los jóvenes, y bebió la cicuta en prisión. En la Apología, el relato platónico de su defensa, afirma que una vida sin examen no merece ser vivida.

Su discípulo Platón fundó la Academia hacia el 387 a. C., una escuela en un bosquecillo a las afueras de Atenas que duró, de una forma u otra, unos tres siglos. El discípulo de Platón, Aristóteles, hijo de un médico del norte de Grecia, fue más lejos: fundó su propia escuela, el Liceo, en el 335 a. C., y estableció las reglas de la lógica, incluido el silogismo. También observó la naturaleza de cerca. En la isla de Lesbos estudió criaturas marinas y describió unas 500 clases de animales, y señaló con acierto que los delfines respiran aire y amamantan a sus crías.

¿Sabías que durante unos años Aristóteles fue tutor de un príncipe adolescente de Macedonia, el futuro Alejandro Magno?

La razón griega tenía puntos ciegos. Aristóteles defendía la esclavitud y consideraba inferiores a las mujeres, y la democracia ateniense excluía a mujeres, esclavos y extranjeros. Pero las herramientas sobrevivieron a los prejuicios. Hipatia de Alejandría enseñó matemáticas y filosofía hasta que una turba cristiana la asesinó en el año 415; siglos después, los sabios árabes y latinos estudiaban a Aristóteles con tanto detalle que lo llamaban simplemente «el Filósofo».

Cada vez que un tribunal interroga a un testigo, una científica somete un artículo a revisión por pares o un estudiante pregunta «¿y tú cómo lo sabes?», la vieja costumbre ateniense sigue en marcha. La razón no es un credo sino una herramienta, y su filo más agudo se vuelve contra nuestras propias certezas.

El método socrático y una escuela de la razón Sócrates el que pregunta Eutifrón el experto Sigue el argumento adonde lleve, aunque sea fuera de la ciudad. piedad = lo que aman los dioses una tesis segura 1 ¿y si los dioses riñen? probarla con un caso entonces es y no es 2 Aporía: no lo sabemos empezar de nuevo, con más honradez 399 a. C.: juzgado y condenado 3 Academia de Platón Atenas, c. 387 a. C. diálogos, la República duró unos 300 años enseñó 4 Liceo de Aristóteles Atenas, 335 a. C. lógica: el silogismo observar y clasificar Primero, las pruebas c. 500 especies animales descritas del natural 5
Fig. 35 · La razón como herramienta. Las preguntas de Sócrates, la Academia de Platón y las pruebas de Aristóteles
Capítulo 36 · Parte IV

La fe cristiana

Hacia el año 30, un maestro judío de Galilea llamado Jesús de Nazaret fue crucificado por las autoridades romanas en Jerusalén. Sus seguidores, unas decenas de pescadores, mujeres y aldeanos, proclamaron que había resucitado. En tres siglos, su movimiento había llegado a todos los rincones del Imperio romano; hoy, unos 2.400 millones de personas, casi un tercio de la humanidad, se declaran cristianas.

Nuestras fuentes más antiguas son cartas. Pablo, un fabricante de tiendas judío que había perseguido al movimiento, escribió en la década del 50 a pequeñas comunidades, y sus cartas son anteriores a cualquiera de los Evangelios. Los autores romanos también se fijaron en ellos. Hacia el año 112, el gobernador Plinio el Joven preguntó al emperador Trajano qué hacer con los cristianos, que se reunían antes del alba para cantar himnos y se negaban a venerar la imagen del emperador.

La fe se extendió a través de casas corrientes. Al principio no había iglesias: los creyentes se reunían en hogares de anfitriones como Lidia, comerciante de púrpura en Filipos, o Febe de Cencreas, a quien Pablo recomienda como diaconisa. El mensaje llegaba a esclavos, mujeres y pobres. Cuando golpeaban las epidemias, los cristianos solían cuidar de los enfermos, también de los no cristianos, mientras otros huían, y muchos historiadores creen que ese cuidado, junto con una alta natalidad, ayudó al movimiento a crecer.

Las persecuciones llegaron por oleadas. En el año 203, una joven madre llamada Perpetua fue ejecutada en el anfiteatro de Cartago; su diario de prisión es uno de los escritos más antiguos que se conservan de una mujer cristiana. Después todo cambió. El emperador Constantino apoyó la fe y, con su coemperador, promulgó en el 313 el Edicto de Milán, que concedía la tolerancia; en el 380 el cristianismo ya era la religión oficial del imperio. En el desierto de Egipto, Antonio y otros inauguraron el monacato; hacia el 530, Benito escribió una Regla para monjes que equilibraba oración, trabajo y estudio.

¿Sabías que el cristianismo llegó al reino de Aksum, en Etiopía, en el siglo IV, antes que a la mayor parte del norte de Europa, y que la Iglesia etíope ha conservado desde entonces sus propias tradiciones antiguas?

Los misioneros lo llevaron más lejos: Patricio a Irlanda en el siglo V, Cirilo y Metodio a los eslavos, para quienes crearon un alfabeto con el que escribir la Biblia en su lengua. Las ideas cristianas moldearon hospitales, universidades y arte, de los iconos a las catedrales, y la numeración de nuestros años procede de un monje del siglo VI, Dionisio el Exiguo, que contaba desde el nacimiento de Cristo. También alimentaron cruzadas, inquisiciones y guerras de religión, y las mismas Escrituras las citaron tanto esclavistas como abolicionistas. Hoy el centro de gravedad de la fe se ha desplazado al sur, a África y América Latina. Un movimiento que nació en salones prestados sigue reuniéndose, casi siempre, allí donde se junta la gente.

Quién difundió un pequeño movimiento judío La Iglesia primitiva Jesús de Nazaret, c. 30 d. C. 313 Edicto de Milán · 380 religión oficial · hoy c. 2400 M Una fe que pasó por los hogares antes de llegar a los tronos. Apóstoles llevan la palabra Pedro Roma, m. c. 64 Pablo cartas, años 50 1 Hogares acogen la iglesia Lidia Filipos Febe Cencreas 2 Mártires testigos Perpetua Cartago, 203 Policarpo Esmirna, c. 155 3 Monjes ora et labora Antonio Egipto Benito Regla, c. 530 4 Misiones cruzan fronteras Patricio Irlanda, s. V Frumencio Aksum, s. IV 5
Fig. 36 · La fe cristiana. Apóstoles, anfitrionas, mártires, monjes y misioneros llevaron la fe al mundo
Capítulo 37 · Parte IV

El auge del islam

Hacia el año 610, un mercader de La Meca llamado Mahoma, que rondaba entonces los cuarenta años, empezó a recibir lo que los musulmanes consideran revelaciones de Dios transmitidas por el ángel Gabriel. La Meca era una ciudad comercial del oeste de Arabia cuyo santuario, la Kaaba, albergaba ídolos de muchos dioses tribales. El mensaje de Mahoma era tajante: no hay más dios que Dios, y cada persona, rica o pobre, responderá de cómo trató a huérfanos, viudas y débiles.

La élite de La Meca no lo recibió bien. En el 622, Mahoma y sus seguidores se trasladaron a Medina, un viaje llamado hégira que marca el año uno del calendario islámico. En el 630 regresó a La Meca al frente de un ejército y, según la tradición, limpió la Kaaba de ídolos. Cuando murió, en el 632, gran parte de Arabia estaba unida. En un siglo, los ejércitos árabes construyeron un imperio desde Hispania hasta el Indo, aunque la conversión de los pueblos conquistados fue gradual y duró siglos.

Las revelaciones se reunieron en el Corán, fijado en un texto oficial bajo el califa Utmán hacia el 650. Su lengua dio forma al propio árabe. La fe descansa en cinco prácticas sencillas, los cinco pilares: la profesión de fe, la oración cinco veces al día mirando a La Meca, la limosna, el ayuno de ramadán y, para quien pueda, la peregrinación del hach. Marcan el ritmo del día, del año y de toda una vida. Un jornalero y un sultán rezan hombro con hombro, en las mismas filas, sin ningún sacerdote entre ellos y Dios.

¿Sabías que en 2015 unas pruebas de radiocarbono en dos hojas de un Corán conservado en Birmingham dataron el pergamino entre aproximadamente el 568 y el 645, lo que las sitúa entre los textos coránicos más antiguos que se conocen?

El hach convirtió La Meca en punto de encuentro del mundo. Los peregrinos dan siete vueltas a la Kaaba, beben del pozo de Zamzam y recorren siete veces el trayecto entre las colinas de Safa y Marwa, en recuerdo de Agar buscando agua para su hijo Ismael. En 1324, Mansa Musa, rey de Malí, pasó por El Cairo camino de La Meca con tanto oro que, según los cronistas, su valor allí cayó durante años. En 1325, el joven erudito marroquí Ibn Battuta partió para el hach y siguió viajando casi treinta años, hasta la India, China y África occidental.

Una fe, una lengua y un derecho compartidos permitían a un mercader de Marruecos comerciar, casarse y estudiar en Persia o en Java. Hoy unos 2.000 millones de musulmanes viven en todos los continentes; el país con más musulmanes es Indonesia, adonde los ejércitos árabes nunca llegaron. Cinco veces al día, mientras el sol da la vuelta al planeta, lo sigue una ola de oración, y cada fiel mira hacia el mismo pequeño edificio de piedra.

La Meca: el centro hacia el que se vuelve una fe Masjid al-Haram, La Meca (esquema) Vivan donde vivan, casi un cuarto de la humanidad mira a una sala. La Kaaba sin ídolos desde 630 qibla de la oración 1 Tawaf siete vueltas antihorario, todos iguales 2 Pozo de Zamzam Agar e Ismael agua para peregrinos 3 Safa Marwa Safa y Marwa sa'i: siete trayectos la búsqueda de Agar 4 Peregrinos Mansa Musa, 1324 Ibn Battuta, 1325 c. 1,8 millones en 2024 Hajj: una vez en la vida 5
Fig. 37 · El auge del islam. La mezquita sagrada de La Meca: la Kaaba, las vueltas y el camino de Agar
Capítulo 38 · Parte IV

La Casa de la Sabiduría

A comienzos del siglo IX, Bagdad era quizá la ciudad más grande del mundo, la capital circular de los califas abasíes. Allí, bajo califas como al-Mamún (reinó 813-833), los sabios se reunían en la Bayt al-Hikma, la Casa de la Sabiduría. Los historiadores discuten si fue una gran academia o sobre todo una biblioteca palaciega, pero el trabajo que se hizo a su alrededor está fuera de duda: una de las mayores empresas de traducción de la historia.

La materia prima era griega. Aristóteles sobre la lógica y la naturaleza, Galeno sobre medicina, Euclides sobre geometría y Ptolomeo sobre los astros fueron buscados, comprados y copiados. Una figura clave fue Hunayn ibn Ishaq (809-873), médico cristiano de Irak que tradujo al siríaco y al árabe más de un centenar de obras de Galeno, cotejando varios manuscritos para dar con el mejor texto. Cristianos, judíos, persas y musulmanes traducían codo con codo, y el papel, aprendido de los artesanos chinos, abarataba los libros frente al pergamino.

La traducción fue solo el principio. Hacia el 820, al-Juarismi escribió un manual para resolver ecuaciones cuyo título nos dio la palabra álgebra; su propio nombre, deformado en latín, se convirtió en algoritmo. También ayudó a difundir las cifras indias que usamos hoy, con su cero. En El Cairo, Alhacén (Ibn al-Haytham) sostuvo en su Libro de óptica (h. 1011-1021) que vemos porque la luz entra en el ojo, y puso a prueba sus ideas con experimentos. En Córdoba, el cirujano Abulcasis (al-Zahrawi) describió y dibujó unos 200 instrumentos quirúrgicos. El Canon de medicina de Avicena aún se enseñaba en las universidades europeas en el siglo XVII.

El saber iba mucho más allá de la corte. En el 859, Fátima al-Fihri, hija de un mercader, fundó en Fez una mezquita que se convirtió en la Universidad de al-Qarawiyyin. En la Alepo del siglo X, Mariam al-Ijliya fabricaba astrolabios para medir la hora y hallar la dirección de la oración. Los hospitales de Bagdad y El Cairo atendían a los enfermos fuera cual fuera su fortuna, y los médicos debían pasar un examen antes de ejercer.

¿Sabías que muchas estrellas del cielo nocturno conservan nombres árabes, como Aldebarán, Betelgeuse y Vega, que llegaron a Europa a través de catálogos estelares traducidos?

El conocimiento siguió su camino. Cuando Toledo pasó a la Castilla cristiana en 1085, los estudiosos acudieron en masa a sus bibliotecas; Gerardo de Cremona, que murió allí en 1187, tradujo al latín más de 70 obras árabes. En 1202, el Liber Abaci de Fibonacci enseñó a los mercaderes europeos las cifras indoarábigas. Sin este relevo, el Renacimiento habría tenido mucho menos que hacer renacer. Cada vez que usas un algoritmo, escribes un cero o tomas un medicamento probado con experimentos, disfrutas de la herencia de una ciudad de traductores.

Cómo el saber griego viajó, creció y volvió Textos griegos Traductores Nueva ciencia Occ. latino 800 d. C. 900 d. C. 1000 d. C. 1100 d. C. 1200 d. C. Traducir no era copiar: ahí empezó una ciencia nueva. Aristóteles lógica, naturaleza Galeno medicina Euclides geometría Ptolomeo astronomía 1 Bayt al-Hikma Bagdad, s. IX Hunayn Galeno al árabe 2 al-Juarismi álgebra, c. 820 3 Abulcasis Córdoba, cirugía Alhacén El Cairo, óptica 4 Gerardo Toledo, m. 1187 Fibonacci numerales, 1202 5
Fig. 38 · La Casa de la Sabiduría. Libros griegos al árabe, ciencia nueva y, después, la Europa latina
Capítulo 39 · Parte IV

Armonía y orden

Confucio, o Kong Fuzi, «el maestro Kong» (551-479 a. C.), fue un funcionario menor del pequeño estado de Lu en una época violenta de príncipes enfrentados. No fundó ninguna religión y habló poco de dioses o del más allá. Cuando le preguntaron cómo servir a los espíritus, respondió, en las Analectas, que si aún no sabemos servir a los hombres, ¿cómo vamos a servir a los espíritus? Le preocupaba esta vida: cómo podían las familias y los estados vivir en armonía.

Su respuesta empezaba en casa. La piedad filial, xiao, significaba cuidar de los padres en vida y honrarlos tras su muerte. El ren, la humanidad, era la cualidad interior de la persona de bien; el li, el rito y la cortesía, su forma exterior, desde la manera correcta de saludar hasta la de guardar luto. Su seguidor Mencio describió después cinco relaciones clave: gobernante y súbdito, padre e hijo, marido y mujer, hermano mayor y menor, y amigo y amigo. Cada una implicaba deberes en ambos sentidos, y un gobernante que fallaba a su pueblo podía perder el «mandato del Cielo».

Conocemos su enseñanza por las Analectas, dichos recogidos por sus discípulos. Cuando le piden una sola palabra para guiar toda una vida, responde: «reciprocidad», no impongas a otros lo que no quieras para ti. Bajo la dinastía Han, desde el siglo II a. C., los clásicos confucianos pasaron a ser el programa del Estado. Hacia el año 100, la historiadora Ban Zhao escribió Lecciones para mujeres, donde recomendaba humildad a las esposas pero insistía en que las niñas, como los niños, debían recibir educación.

La idea de que el saber, y no la cuna, debía dar acceso a los cargos alcanzó su forma más completa en los exámenes imperiales, vigentes desde el 605 hasta 1905. Los candidatos memorizaban los clásicos y escribían ensayos en celdas diminutas; la sala de exámenes de Jiangnan, en Nankín, tenía unas 20.000. Las familias ahorraban durante años para educar a un hijo prometedor, y el éxito podía encumbrar a todo un clan. El fracaso era frecuente, y algunos hombres seguían presentándose en la vejez.

¿Sabías que Kong Demao, considerada descendiente de Confucio en la 77.ª generación, vivió hasta 2021, y que la familia Kong mantiene uno de los árboles genealógicos documentados más largos del mundo?

Aquellos ideales tuvieron un coste: una jerarquía rígida y esposas obligadas a obedecer a maridos e hijos. Aun así, moldearon China, Corea, Japón y Vietnam durante 2.500 años. Se ven en el respeto a los maestros, en los ritos a los antepasados del Año Nuevo lunar y del Chuseok coreano, y en el gaokao chino, al que se presentan más de 13 millones de estudiantes cada junio. Confucio no levantó ningún templo; su altar era la mesa familiar, y su escritura sagrada, un niño bien educado.

La familia como escuela del orden casa siheyuan con patio, Pekín estilo (esquema) Confucio no erigió templos: su altar eran el hogar y el aula. Sala principal padres, tablillas ancestrales xiao: piedad filial 1 Alas laterales hijos, esposas, niños padre-hijo, marido-mujer 2 Patio se recitan las Analectas mayor-menor, amigos 3 Puerta y biombo li: rito y cortesía soberano-súbdito, fuera 4 Sala de exámenes 605-1905, por mérito Nankín: c. 20 000 celdas Analectas de memoria 5
Fig. 39 · Armonía y orden. Una casa con patio: las cinco relaciones que Confucio puso en el centro de la vida
Capítulo 40 · Parte IV

La búsqueda de sentido

Nunca se ha encontrado una sociedad humana sin alguna forma de responder a las grandes preguntas: por qué sufrimos, cómo debemos vivir, qué nos debemos unos a otros y qué ocurre al morir. La búsqueda parece tan antigua como nuestra especie. Hace unos 100.000 años, en Qafzeh, en el actual Israel, la gente enterraba a sus muertos con cuidado, y a un niño lo sepultaron con una cornamenta de ciervo entre los brazos. Hacia el 9500 a. C., unos cazadores-recolectores levantaron los pilares tallados de Göbekli Tepe, en Turquía, quizá el lugar de reunión monumental más antiguo que se conoce, antes de que nadie cultivara la tierra en los alrededores.

Las tradiciones de esta parte del libro dieron respuestas sorprendentemente distintas. ¿Por qué sufrimos? Buda señalaba el deseo; Confucio, los vínculos rotos y la cortesía perdida; el libro hebreo de Job, un misterio que supera el entendimiento humano; Sócrates, la ignorancia de lo verdaderamente bueno. ¿Cómo vivir? Un camino medio, una red de deberes familiares, una alianza con Dios, una vida de virtud. Sobre la muerte difieren mucho, del renacimiento y la liberación a la resurrección y el juicio, mientras que algunos pensadores griegos, siguiendo a Epicuro, decían que la muerte sencillamente no debe temerse.

Sin embargo, en lo que debemos a los demás, riman. Confucio enseñaba: no impongas a otros lo que no quieras para ti. El sabio judío Hillel, al que pidieron resumir la Torá sosteniéndose sobre un solo pie, respondió, según el Talmud, que no hay que hacer al prójimo lo que a uno le resulta odioso; el resto es comentario. Jesús enseñó a tratar a los demás como uno quiere ser tratado. Versiones de esta regla de oro aparecen también en las enseñanzas hindúes, budistas e islámicas. En el sur de África, la idea de ubuntu dice que una persona es persona a través de las demás.

La búsqueda nunca se ha detenido. En 1946, el psiquiatra Viktor Frankl, superviviente de Auschwitz, publicó el libro conocido en español como El hombre en busca de sentido, donde sostenía que las personas pueden soportar casi cualquier cosa si tienen un porqué. Hoy, según el Pew Research Center, alrededor de una cuarta parte de la población mundial dice no pertenecer a ninguna religión, y aun así muchos meditan, hacen voluntariado, encienden velas por sus muertos o buscan sentido en el arte, la naturaleza y la ciencia.

¿Sabías que los pilares tallados de Göbekli Tepe son unos 7.000 años más antiguos que las primeras pirámides de Egipto?

Quizá ninguna respuesta única satisfaga nunca a todos. Pero las preguntas mismas nos unen: cada madre o padre en duelo, cada adolescente que pregunta «¿y todo esto para qué?», cada científica que contempla las estrellas forma parte de una fila que se remonta a aquellos entierros cuidadosos. Buscar sentido quizá sea lo más humano que hacemos.

Mismas preguntas, distintas respuestas Budista Confuciana Abrahámica Griega Las respuestas difieren; preguntar es lo que todos compartimos. ¿Por qué sufrir? Deseo tanha Desorden lazos rotos Pecado, prueba la pregunta de Job Ignorancia Sócrates 1 ¿Cómo vivir? Vía Media Óctuple Sendero Ren y li humano, cortés Alianza ley y amor Virtud eudaimonía 2 Lo que debemos Compasión karuna Reciprocidad shu, Analectas Regla de oro Hillel, Jesús Justicia la República 3 ¿Tras la muerte? Renacer hasta el nirvana Ancestros ritos, memoria Juicio resurrección En debate ¿alma? ¿átomos? 4
Fig. 40 · La búsqueda de sentido. Cuatro tradiciones, cuatro grandes preguntas y respuestas que difieren y riman
Parte V

Imperios y encuentros

Caminos, incursiones y pestes: el primer mundo de verdad conectado.

Capítulo 41 · Parte V

Las rutas de la seda

Hacia el 138 a. C., el emperador Han Wudi envió a un emisario, Zhang Qian, hacia Asia central en busca de aliados contra los nómadas xiongnu. Capturado y retenido unos diez años, escapó y volvió con noticias de caballos, uvas y ciudades de las que nadie en China había oído hablar. En pocas generaciones, las caravanas unían el mundo Han con Persia, la India y, en el extremo, Roma. Los itinerarios que llamamos rutas de la seda recorrían unos 6.000 kilómetros de desiertos y puertos de montaña, y siguieron activos, con altibajos, durante más de mil años.

Casi nadie hacía el trayecto completo. Las mercancías avanzaban por relevos, revendidas en oasis como Dunhuang, Kashgar, Samarcanda o Merv, y cada mercader cubría solo un tramo. Los dueños del centro eran los sogdianos, comerciantes de lengua irania de la región de Samarcanda. En 1907, el arqueólogo Aurel Stein halló en una torre de vigilancia cerca de Dunhuang una saca de sus cartas, escritas hacia el año 313 y nunca entregadas. Una es de una mujer, Miwnay, abandonada allí con su hija por su marido, a quien escribe que habría preferido casarse con un perro o un cerdo. Así se vivía el comercio: deudas, retrasos y familias repartidas por un continente.

La seda iba hacia el oeste, tan codiciada en Roma que moralistas como Plinio el Viejo se quejaban de la sangría de riqueza. Caballos, vidrio, plata y oro iban hacia el este, y la China Han adoptó la uva y la alfalfa de Asia central. Pero el verdadero cargamento eran personas e ideas. Monjes budistas llevaron sus escrituras a China desde el siglo I; el peregrino Xuanzang caminó hasta la India y volvió entre 629 y 645 en busca de mejores textos. Cristianos nestorianos, maniqueos y más tarde musulmanes siguieron las mismas sendas. El camello bactriano, capaz de cargar mucho peso durante semanas con poca agua, hacía funcionar todo el sistema.

¿Sabías que ningún viajero usó nunca ese nombre? La expresión «Ruta de la Seda» la acuñó en 1877 el geógrafo alemán Ferdinand von Richthofen, siglos después de que pasaran las últimas caravanas.

La Cueva de la Biblioteca de Dunhuang, tapiada y abierta en 1900, guardaba decenas de miles de manuscritos en más de una docena de lenguas, entre ellos el Sutra del Diamante de 868, el libro impreso fechado más antiguo. Las tumbas cuentan lo mismo: la del sogdiano An Jia, enterrado en Xi'an en 579, lo muestra banqueteando con jefes túrquicos. También viajaban los gérmenes, y esas redes transportarían más tarde la peste. Y cae un mito popular: Marco Polo no llevó la pasta a Italia.

Hoy el proyecto chino de la Franja y la Ruta toma prestado el viejo nombre, cables de fibra óptica siguen algunos de los mismos corredores, y un melocotón o un cuenco de fideos quizá deban su viaje a un camello. Las rutas de la seda enseñaron una lección que toda red ha vuelto a aprender: lo que llega más lejos no es la carga, sino las ideas que viajan con ella.

Las Rutas de la Seda: un relevo, no un camino c. 130 a. C. – c. 1450 d. C. · c. 6000 km · oeste a la izquierda, este a la derecha Las mercancías cambiaban de manos en cada oasis; las ideas hacían todo el viaje. MEDITERRÁNEO PERSIA ASIA CENTRAL CUENCA DEL TARIM CHINA HAN Taklamakán Pamir Antioq. Ctesifonte Merv Kasgar Dunhuang seda, papel e ideas van al oeste vidrio, plata, caballos al este Chang'an Chang'an (Xi'an) Zhang Qian, c. 138 a. C. tumba de An Jia, 579 1 Dunhuang cartas sogdianas, c. 313 Sutra del Diamante, 868 2 Samarcanda Relevo sogdiano reventa de oasis en oasis pocos la recorrían entera 3 Intermediarios persas Merv · Ctesifonte gravaban cada caravana 4 Roma y Bizancio vestían seda sin hacerla gusanos de seda robados, 552 5
Fig. 41 · Las rutas de la seda. De Chang'an al Mediterráneo: un relevo de mercaderes, no un solo camino
Capítulo 42 · Parte V

El Imperio de Oriente

En el año 330, el emperador Constantino consagró una nueva capital junto al Bósforo, en el lugar de la ciudad griega de Bizancio, y le dio su nombre. Cuando el último emperador de Occidente, el niño Rómulo Augústulo, fue depuesto en 476, la historia de Roma terminó en el oeste. En el este continuó casi mil años más. Sus habitantes nunca se llamaron bizantinos: eran romanos, rhomaioi, que hablaban griego, rezaban como cristianos y se regían por el derecho romano.

Constantinopla fue durante la mayor parte de esos siglos la ciudad más grande de la Europa cristiana, quizá medio millón de personas en su apogeo del siglo VI. Se repartía pan a los ciudadanos, como en la vieja Roma, y la verdadera pasión de la multitud eran las carreras de carros. Los seguidores de los Azules y los Verdes se sublevaron juntos en 532, en la revuelta de Niká, y casi derribaron al emperador Justiniano; según el historiador Procopio, su esposa Teodora, antigua actriz, lo convenció de no huir. El ejército atrapó y mató a decenas de miles de amotinados en el Hipódromo. Justiniano reconstruyó después el centro quemado y lo coronó en 537 con la inmensa cúpula de Santa Sofía.

Sus juristas hicieron algo aún más duradero. Entre 529 y 534 condensaron mil años de derecho romano en el Corpus iuris civilis. Redescubierto en Italia hacia 1070, se convirtió en la columna vertebral del derecho en la Europa continental y, a través de ella, en América Latina. El reinado de Justiniano trajo también la primera pandemia registrada de peste bubónica, desde 541. Durante mucho tiempo se discutió qué enfermedad era; el ADN antiguo de tumbas bávaras del siglo VI ha confirmado Yersinia pestis, el mismo germen de la posterior peste negra.

La ciudad sobrevivió gracias a sus murallas teodosianas, levantadas en la década de 410: un foso, un muro exterior y un altísimo muro interior con 96 torres, a lo largo de unos seis kilómetros de mar a mar. Tras ellas, los romanos copiaban manuscritos griegos e inventaban armas como el fuego griego, un líquido pegajoso y ardiente muy difícil de apagar, que al parecer ayudó a quemar flotas árabes en la década de 670. En 863, los hermanos Cirilo y Metodio partieron a evangelizar a los eslavos, y el alfabeto creado para esa misión dio lugar al cirílico. La princesa Ana Comnena, que escribió su Alexíada en la década de 1140, fue una de las primeras historiadoras conocidas.

¿Sabías que el nombre de «Imperio bizantino» lo popularizó el erudito alemán Hieronymus Wolf en 1557, más de un siglo después de que el imperio desapareciera?

Los cruzados saquearon la ciudad en 1204, y en 1453 los cañones otomanos rompieron por fin las murallas. Para entonces, los sabios griegos ya habían llevado a Platón y Homero a Italia. Cada letrero ruso o búlgaro en cirílico, cada contrato de derecho civil y cada liturgia ortodoxa es un pedazo del imperio que se negó a caer cuando cayó Roma.

Las murallas teodosianas de Constantinopla años 410, Teodosio II · c. 6 km de mar a mar · resistieron hasta 1453 Tres líneas de defensa mantuvieron vivo el Oriente romano mil años. ciudad interior terraza exterior foso atacantes SECCIÓN, SIN ESCALA Santa Sofía, 537 cúpula de +30 m iglesia de Justiniano 1 Muralla interior c. 12 m de alto, 96 torres c. 5 m de grosor 2 Muralla exterior c. 8 m de alto segunda línea de tiro 3 El foso c. 20 m de ancho en parte inundable 4
Fig. 42 · El Imperio de Oriente. Las murallas terrestres de Constantinopla, escudo del Oriente romano
Capítulo 43 · Parte V

El pacto feudal

Cuando el imperio de Carlomagno se fragmentó en el siglo IX y vikingos, magiares y saqueadores árabes golpeaban las costas y los ríos de Europa, los reyes eran demasiado débiles y estaban demasiado lejos para proteger a la mayoría. La protección se volvió local. Un poderoso concedía una tierra, un feudo, a un guerrero que se arrodillaba, ponía sus manos entre las de su señor y le juraba lealtad. Ese homenaje lo convertía en vasallo: debía servicio armado, consejo y a veces dinero; el señor le debía protección y justicia. Obispos y abades tenían sus tierras en condiciones parecidas.

Bajo los caballeros estaban quienes trabajaban, y la mayoría de los europeos eran campesinos. Muchos eran siervos o villanos, atados por ley al señorío. Lo habitual era trabajar la tierra del señor ciertos días a la semana, entregarle parte de la cosecha, moler el grano en su molino pagando por ello y pedir permiso para casar a una hija. A cambio tenían una choza, parcelas en los campos abiertos y derecho a la protección del señor. Hacia el año 1000, algunos autores describían la sociedad en tres órdenes: los que rezan, los que combaten y los que trabajan.

Podemos contar a esa gente. El Domesday Book de Guillermo el Conquistador, de 1086, registró unos 268.000 cabezas de familia en Inglaterra: villanos, pequeños campesinos llamados bordars y alrededor de una décima parte de esclavos. Los huesos completan el cuadro. En Wharram Percy, una aldea abandonada de Yorkshire, los arqueólogos excavaron cientos de esqueletos que muestran cargas pesadas y articulaciones gastadas desde jóvenes, y niños que crecían más despacio que hoy. Una dieta de potaje, pan basto y cerveza permitía trabajar, pero rara vez comer bien.

¿Sabías que nadie en la Edad Media usó jamás la palabra «feudalismo»? La acuñaron juristas y eruditos de los siglos XVII y XVIII.

No es un detalle menor, porque hoy los historiadores debaten si el feudalismo fue alguna vez un único sistema. En 1974, Elizabeth Brown habló de la «tiranía» de ese concepto, y Susan Reynolds mostró después lo distintos que eran feudos y vasallos de un lugar a otro. Hubo pactos parecidos en otras partes: en Japón, desde el siglo XII, los guerreros servían a señores a cambio de rentas de la tierra, y la lealtad samurái se convirtió en un código propio.

El pacto se aflojó a medida que crecían el dinero, las ciudades y las cortes reales, y la peste lo resquebrajaría pronto. Aun así, sus huellas están por todas partes. El derecho inglés todavía habla de tierras poseídas «in fee», del viejo feudo. La idea de que el poder conlleva deberes, y de que incluso un señor debe algo a los de abajo, nació de esos juramentos. También la terca convicción de que una promesa entre desiguales puede obligar a ambas partes.

El pacto feudal: quién debía qué a quién orquestador: la corona · tres órdenes: rezan, luchan, trabajan · Inglaterra c. 1086 Cada juramento iba en dos sentidos: servicio arriba, protección abajo. Japón, desde c. 1185 shōgun › daimyō › samurái El pacto arriba: servicio, trabajo, cosechas, oración abajo: tierra, protección, justicia El rey orquestador da tierras por juramentos 1 Señores y caballeros luchan · tienen feudos 2 Barón tiene un condado Caballero c. 40 días de servicio La Iglesia reza · diezmo de 1/10 3 Obispo o abad tiene dominios Párroco misas, entierros Campesinos trabajan · la mayoría 4 Villano jornadas, tasas de molino Bordar o esclavo c. 1 de cada 10 esclavo Domesday: c. 268 000 hogares
Fig. 43 · El pacto feudal. La red medieval: tierra a cambio de servicio, protección a cambio de trabajo
Capítulo 44 · Parte V

La era vikinga

El 8 de junio de 793, unos asaltantes llegados del mar atacaron el monasterio de Lindisfarne, frente a la costa nordeste de Inglaterra. El sabio Alcuino escribió que nunca antes había aparecido en Britania un terror semejante. Durante dos siglos y medio, los escandinavos a los que llamamos vikingos saquearon, comerciaron y se asentaron por una cuarta parte del globo. Su secreto era la nave larga: ligera, de poco calado, rápida a vela o a remo, capaz de cruzar mar abierto y luego remontar los ríos.

La mayoría de los nórdicos eran agricultores, y la mayoría de los viajes buscaban tierras y comercio tanto como botín. Suecos conocidos como rus remaban y arrastraban sus barcos por el Volga y el Dniéper para cambiar pieles, miel y cautivos esclavizados por plata. Islas como Gotland han dado decenas de miles de monedas de plata islámicas, y solo el tesoro de Spillings pesaba unos 67 kilos. En 922, el enviado árabe Ibn Fadlán se encontró con mercaderes rus en el Volga y describió con detalle macabro el funeral de un jefe en su barco. Otros llegaron hasta Constantinopla, donde guardias nórdicos servían al emperador y alguien grabó en runas el nombre de Halfdan en un parapeto de Santa Sofía.

Hacia el oeste encontraron islas vacías. Los colonos llegaron a Islandia hacia 870 y fundaron el Althing, una asamblea al aire libre, en 930. Erik el Rojo llevó colonos a Groenlandia hacia 985. Su hijo Leif Eriksson navegó más lejos, a una tierra que las sagas llaman Vinland. Durante siglos sonó a leyenda, hasta que en 1960 Helge Ingstad y Anne Stine Ingstad hallaron edificios nórdicos en L'Anse aux Meadows, en Terranova. En 2021, gracias a un pico de radiación cósmica registrado en los anillos de los árboles, se demostró que allí se cortó madera con herramientas de metal en 1021. Según las sagas, una mujer llamada Gudrid dio a luz allí a un hijo, Snorri.

El ADN ha desdibujado la vieja imagen de invasores rubios. Un estudio de 2020 con más de 400 genomas de época vikinga halló una enorme mezcla: algunas personas enterradas como vikingas en Escocia eran locales, y muchos escandinavos tenían el pelo oscuro. Una tumba de guerrero en Birka, Suecia, que se creía de un hombre, resultó en 2017 ser de una mujer; su papel sigue en debate.

¿Sabías que nunca se ha encontrado un casco vikingo con cuernos? La imagen procede sobre todo del arte del siglo XIX y del vestuario de las óperas de Wagner.

Hacia el siglo XI, los nórdicos se habían convertido en reyes cristianos, duques normandos y príncipes rus, y se fundieron discretamente con Europa. Dejaron palabras: el inglés les debe «sky», «egg», «knife», «they» y «window», el «ojo del viento», y los pueblos ingleses acabados en -by marcan sus granjas. Dejaron también la primera prueba de que europeos y americanos se encontraron, cinco siglos antes de Colón, en una fría orilla de Terranova.

El mundo vikingo, c. 793–1066 mapa esquemático · rutas por mar y río · fechas de primeras incursiones, asentamientos o hallazgos Cinco siglos antes de Colón, los nórdicos ya habían tocado tres continentes. ATLÁNTICO NORTE RÍOS DEL ESTE Escandinavia Noruega · Dinamarca Suecia Drakkars vela y remo huella en el inglés: sky · egg · knife · they · window ('ojo del viento') · topónimos en -by Lindisfarne 793 1 Nóvgorod c. 860 Kiev príncipes de la Rus Volga Ibn Fadlán, 922 Constantinopla runas de Halfdan Bagdad dírhams de plata 2 Islandia c. 870 · Althing 930 Groenlandia c. 985 3 Vinlandia 1021 L'Anse aux Meadows Terranova 4 Normandía 911 Danelaw York, 866 5
Fig. 44 · La era vikinga. De la plata de Bagdad a Terranova: hasta dónde llegaron los nórdicos
Capítulo 45 · Parte V

El Imperio mongol

En 1206, en una asamblea en la estepa, un jefe llamado Temuyín fue proclamado Gengis Kan. Había crecido como un paria tras el envenenamiento de su padre, y reconstruyó la sociedad mongola en torno a la lealtad y no al clan, organizando a los guerreros en unidades de diez, cien y mil. Arqueros a caballo, cada uno con varias monturas, llegaban más lejos y más rápido que cualquier ejército al que se enfrentaran. En setenta años, sus hijos y nietos gobernaban de Corea a Hungría: el mayor imperio terrestre continuo de la historia.

La conquista fue espantosa. Las ciudades que resistían solían ser arrasadas: Merv, una de las grandes urbes de Asia central, cayó en 1221, y los cronistas persas dieron cifras de muertos tan altas que cuesta creerlas. En 1258, el ejército de Hulagu saqueó Bagdad, mató al califa y, según la tradición, llenó el Tigris de libros. La población del norte de China, según los registros fiscales, cayó en decenas de millones entre el censo de los Jin y los primeros recuentos Yuan; los historiadores discuten cuánto fue muerte y cuánto huida, hambre o gente que escapó de los registros.

Después, ese mismo imperio hizo que Eurasia fuera inusualmente fácil de cruzar. El yam, una red de postas con caballos de refresco, llevaba mensajeros a enormes distancias, y una tablilla de metal llamada paiza funcionaba como pasaporte. Mercaderes, embajadores y artesanos se movían de este a oeste, a menudo a la fuerza: trabajadores cualificados eran capturados y reasentados por todo el imperio. El fraile flamenco Guillermo de Rubruck llegó a la capital, Karakórum, en 1254 y encontró allí trabajando a un orfebre parisino. En sentido contrario, el monje Rabban Sauma, nacido cerca de Pekín, viajó a Europa en 1287 y conoció al papa y al rey inglés Eduardo I.

Las mujeres tuvieron poder real. Sorghaghtani Beki, viuda cristiana, crio a cuatro hijos que llegaron a gobernar, entre ellos Möngke y Kublai, y protegió a campesinos y religiones en sus tierras. La dinastía Yuan de Kublai en China emitió papel moneda y acogió a astrónomos musulmanes, monjes tibetanos y a un veneciano llamado Marco Polo.

¿Sabías que un estudio genético de 2003 halló un linaje del cromosoma Y presente en cerca del 8 % de los hombres de una amplia región de Asia, y sugirió que podría remontarse a la familia de Gengis Kan? El vínculo sigue en discusión.

Los caminos abiertos también transportaron algo mortal. La peste que asolaría Europa y Oriente Próximo en la década de 1340 avanzó por las rutas comerciales mongolas. El imperio se dividió en kanatos rivales y los Yuan cayeron en 1368, pero los futuros gobernantes de Rusia, los mogoles de la India y los estados de Asia central reclamaron su legado. Demostró, a un precio terrible, que una Eurasia unida y conectada era posible.

Las dos caras del siglo mongol 1206 – c. 1368 · el mayor imperio terrestre continuo · de Corea a Hungría Los caminos que abrió la conquista llevaron comercio, embajadas y, al final, la peste. Conquista el precio Pax Mongolica caminos abiertos Gengis Kan, 1206 Temüjin, proclamado kan unidades de 10 · 100 · 1000 1 Merv, 1221 gran ciudad arrasada Bagdad, 1258 califa muerto, libros perdidos Norte de China el censo cae decenas de millones 2 Postas del Yam estaciones de posta caballos de refresco Paiza pase de metal paso seguro 3 Viajeros en ambos sentidos Rubruck: Flandes › Karakórum, 1254 Rabban Sauma: Pekín › Roma, 1287 4 Pasajero oculto: la peste Yersinia pestis viaja al oeste por las mismas rutas, años 1340 5
Fig. 45 · El Imperio mongol. Las dos caras del siglo mongol: conquista terrible y caminos abiertos
Capítulo 46 · Parte V

La Gran Mortandad

En 1338 y 1339, una comunidad cristiana cercana al lago Issyk-Kul, en el actual Kirguistán, enterró a un número inusual de personas bajo lápidas que culpan a una «pestilencia». En 2022, unos científicos extrajeron ADN de la peste de sus dientes y hallaron una cepa en la raíz de la pandemia que siguió. En una década, la bacteria Yersinia pestis, transportada por pulgas de ratas y otros animales y contagiada de persona a persona en su forma neumónica, cruzó Eurasia por rutas que los mongoles habían abierto. La gente la llamó la Gran Mortandad; el nombre de peste negra llegó mucho después.

Alcanzó en 1346 el puerto de Caffa, en el mar Negro, donde la colonia genovesa estaba sitiada, y galeras italianas la llevaron a Mesina, en Sicilia, en octubre de 1347. En tres años barrió Europa, Oriente Próximo y el norte de África y mató quizá entre un tercio y la mitad de los europeos, probablemente más en algunos lugares. En El Cairo, el historiador al-Maqrizi describió más tarde cadáveres amontonados en las calles. El sabio Ibn Jaldún perdió a sus dos padres en Túnez. En Siena, el cronista Agnolo di Tura escribió que enterró a sus cinco hijos con sus propias manos.

¿Sabías que la palabra «cuarentena» viene del veneciano «quaranta giorni», cuarenta días? Fue Ragusa, hoy Dubrovnik, la que ordenó en 1377 el primer aislamiento conocido de barcos y viajeros, de treinta días.

Conocemos su magnitud por registros fiscales, testamentos, registros parroquiales y los propios cuerpos. En East Smithfield, en Londres, un cementerio de emergencia abierto en 1348 se dispuso en largas zanjas ordenadas; el ADN de sus esqueletos confirmó el germen en 2011. El horror alimentó la piedad, pero también la búsqueda de culpables. Los flagelantes se azotaban por las ciudades alemanas, y comunidades judías fueron acusadas falsamente de envenenar los pozos: en Estrasburgo, en febrero de 1349, cientos de judíos fueron quemados.

Llegó entonces la sorpresa. Con tantos muertos, el trabajo de los supervivientes se volvió de pronto escaso y valioso. Los salarios subieron, y muchos campesinos comieron más pan, carne y cerveza que sus abuelos. Los señores intentaron congelar la paga: la Ordenanza de los Trabajadores inglesa de 1349 y el Estatuto de 1351 obligaban a aceptar los salarios de antes. El resentimiento estalló en la revuelta campesina de 1381, cuando los rebeldes entraron en Londres. La revuelta fue aplastada, pero la servidumbre inglesa se extinguió en pocas generaciones, porque los terratenientes tuvieron que negociar con sus arrendatarios.

La peste volvió una y otra vez durante tres siglos. Dejó a Europa juntas de sanidad, certificados de salud y la cuarentena, herramientas a las que todos los países recurrieron durante la covid-19. Y dejó una lección que los historiadores aún discuten: una catástrofe que mató a millones también mejoró, por un tiempo, la vida de quienes sobrevivieron.

La Gran Mortandad, 1338–1381 Yersinia pestis · por pulgas y de persona a persona · sin escala La muerte encareció la mano de obra, y eso resquebrajó el viejo orden. 1338 1381 1338–39 tumbas de Issyk-Kul ADN de peste, 2022 1 1346 sitio de Caffa puerto del mar Negro oct. 1347 Mesina, Sicilia galeras genovesas 2 1348–51 muere de 1/3 a 1/2 Florencia, Londres, El Cairo 3 La población de Europa, antes y después se pierde de 1/3 a 1/2 1349 · 1351 Leyes laborales congelan salarios 4 1377 Ragusa: cuarentena 30 días de aislamiento 1381 Revuelta campesina declina la servidumbre 5
Fig. 46 · La Gran Mortandad. El camino de la peste negra y cómo resquebrajó el mundo medieval
Capítulo 47 · Parte V

Oro y sal

En el Sahara, la sal merecía el esfuerzo de cruzar un desierto. Las personas y los animales de la calurosa sabana del sur la pierden al sudar y deben reponerla, mientras que en las minas de Tegaza, en pleno desierto, se cortaba en grandes bloques. Al sur del Sahara había algo que el norte deseaba igual: oro, lavado y extraído en los yacimientos de Bambuk, Buré y más tarde en los bosques akan. Caravanas de cientos o miles de camellos unían ambos mundos, y los imperios que controlaban el punto de encuentro se hicieron ricos.

El primero fue Ghana, descrito por el geógrafo andalusí al-Bakri en 1068. El mayor fue Malí, fundado hacia 1235 por Sundiata Keita, cuya historia aún cantan los griots, los bardos hereditarios de África occidental. Su gobernante más famoso, Mansa Musa, peregrinó a La Meca en 1324 con un séquito enorme. El funcionario cairota al-Umari dejó escrito que Musa regaló tanto oro en El Cairo que su valor allí seguía hundido años después. En 1375, un mapa hecho en Mallorca, el Atlas catalán, lo mostró entronizado en África occidental con una pepita de oro en la mano.

Musa volvió con sabios y, según la tradición, con el arquitecto Abu Ishaq es-Saheli, a quien se atribuye la mezquita de Djingareyber de Tombuctú, construida en adobe hacia 1327. La ciudad se convirtió en un centro del saber islámico, con maestros de derecho, astronomía y medicina en torno a mezquitas como Sankoré. El viajero Ibn Battuta visitó Malí en 1352 y 1353. Elogió la seguridad de los caminos, se sorprendió de la libertad con que las mujeres trataban con los hombres y describió Tegaza como un lugar donde incluso las casas y la mezquita eran de bloques de sal techados con pieles de camello.

El Songhai, con Sonni Alí, tomó Tombuctú en 1468 y llegó a ser el mayor de los tres imperios. Entre sus sabios estuvo Ahmed Baba, deportado más tarde a Marruecos, donde escribió sobre los libros que había perdido. El comercio llevaba también una carga más oscura: personas esclavizadas eran conducidas hacia el norte a través del desierto, junto al oro. En 1591, un ejército marroquí con armas de fuego aplastó al Songhai en Tondibi.

¿Sabías que en 2012 y 2013, mientras yihadistas armados ocupaban Tombuctú, unos bibliotecarios dirigidos por Abdel Kader Haidara sacaron a escondidas cientos de miles de manuscritos hacia Bamako en sacos de arroz y baúles de metal?

Esos manuscritos de derecho, astronomía, medicina y poesía desmienten la vieja afirmación europea de que África no tenía historia escrita. Las caravanas de sal aún cruzan el desierto desde las minas de Taoudeni, y los actuales Ghana y Malí tomaron sus nombres de imperios medievales. El oro de Malí moldeó cómo Europa y el mundo islámico imaginaban África. Sus bibliotecas muestran lo que los propios africanos decidieron recordar.

Tombuctú, donde la sal encontró el oro Malí c. 1235 – Songhai hasta 1591 · el recodo del Níger, entre Sáhara y sabana La sal bajaba, el oro subía y los libros se quedaban en Tombuctú. SÁHARA, NORTE SABANA, SUR Río Níger Mansa Musa hajj 1324 · Atlas catalán 1375 Sal de Taghaza losas, llevadas al sur 1 Caravanas de camellos semanas entre pozos 2 Mezquita de Djinguereber adobe, c. 1327 3 Sabios y libros Sankore · manuscritos 4 Oro del sur oro de Bambuk · Bure 5
Fig. 47 · Oro y sal. Tombuctú, en el cruce de la sal del Sahara y el oro de África occidental
Capítulo 48 · Parte V

Los siglos otomanos

El 29 de mayo de 1453, tras un asedio de cincuenta y tres días, el ejército del sultán Mehmed II, de veintiún años, abrió brecha en las murallas terrestres de Constantinopla con la ayuda de enormes cañones de bronce fundidos por un ingeniero húngaro llamado Orbán. El Imperio romano de Oriente había desaparecido. Mehmed hizo de la ciudad, pronto conocida como Estambul, su capital, convirtió Santa Sofía en mezquita e invitó a gente a repoblarla. La dinastía fundada hacia 1299 por un jefe turco llamado Osmán gobernaba ya un imperio que duraría hasta 1922.

Se gobernaba de un modo peculiar. Mediante el devshirme, el Estado tomaba niños de aldeas cristianas de los Balcanes, los convertía al islam y los formaba para el servicio. Los mejores llegaban a altos cargos de palacio e incluso a grandes visires; otros ingresaban en los jenízaros, una infantería permanente y asalariada en una época en que casi toda Europa dependía de levas feudales. El arquitecto Mimar Sinan, sacado de una aldea de Anatolia, ascendió así hasta diseñar cientos de edificios, entre ellos la mezquita de Solimán, terminada en 1557. Para las familias que perdían a sus hijos, el sistema era un duelo; para los hijos, podía ser una escalera.

El imperio alcanzó su cénit con Solimán, que reinó de 1520 a 1566. Los europeos lo llamaron el Magnífico; sus súbditos, Kanuni, el legislador. Sus ejércitos sitiaron Viena en 1529, y sus dominios se extendían por el sureste de Europa, Oriente Próximo y el norte de África. Cristianos y judíos vivían bajo sus propios líderes religiosos y tribunales, un arreglo que más tarde se llamó sistema de millet; los historiadores discuten hasta qué punto era formal antes del siglo XIX. Cuando España expulsó a sus judíos en 1492, el sultán Bayezid II acogió a muchos en ciudades otomanas, y Salónica pasó a ser una ciudad mayoritariamente judía.

Las vidas corrientes asoman en el papeleo otomano. Los catastros tahrir contaban hogares y cosechas aldea por aldea, y los archivos judiciales locales muestran a mujeres que acudían al cadí, el juez, para defender sus bienes, pedir el divorcio o vender una casa. Los primeros cafés de Estambul abrieron en la década de 1550 y pronto preocuparon a las autoridades, que sospechaban que fomentaban el chismorreo y la disidencia.

¿Sabías que Lady Mary Wortley Montagu, esposa del embajador británico, vio practicar la inoculación contra la viruela en Estambul e hizo inocular allí a su hijo en 1718, antes de promover el método en Inglaterra?

Derrotas, deudas y nacionalismos en auge fueron vaciando el imperio, y tras la Primera Guerra Mundial el sultanato fue abolido en 1922. La República de Turquía llegó en 1923. Su larga sombra se extiende sobre el mapa, en las fronteras de los Balcanes y Oriente Próximo, y sobre la mesa: café, yogur, hojas de parra rellenas y baklava se comparten de Bosnia a Irak. Seis siglos de gobierno compartido dejaron vecinos que aún discuten quién inventó cada plato.

Gobernar un imperio en tres continentes orquestador: el sultán · cuatro pilares del Estado otomano, c. 1520–1566 Escalera para unos, pena para otros: el Estado que duró seis siglos. Osmán, c. 1299 dinastía hasta 1922 29 de mayo de 1453 cae Constantinopla El sultán orquestador · palacio de Topkapı Solimán, r. 1520–1566 1 Ejército leva devşirme 2 Jenízaros infantería a sueldo ejército permanente Mimar Sinan reclutado de niño Süleymaniye, 1557 Diván consejo, registros 3 Gran visir preside el consejo a menudo ex-devşirme Escribas catastros tahrir hogares, cosechas Ley y fe cadíes, millets 4 Tribunales del cadí jueces locales las mujeres pleitean Millets ortodoxos, armenios comunidades judías Bazares gremios, comercio 5 Gran Bazar oficios gremiales mercado de Estambul Cafés desde los años 1550 noticias y chismes
Fig. 48 · Los siglos otomanos. Cómo se organizaba el Estado otomano bajo sus sultanes
Capítulo 49 · Parte V

El intercambio colombino

Cuando los barcos de Colón llegaron al Caribe en 1492, volvieron a unir dos mitades del mundo que llevaban unos diez mil años biológicamente separadas. Lo que siguió lo bautizó en 1972 el historiador Alfred Crosby: el intercambio colombino, el traspaso de plantas, animales, microbios y personas a través del Atlántico en ambas direcciones. Cambió lo que come casi todo el mundo en la Tierra y mató a más gente que cualquier guerra anterior.

Hacia el oeste viajaron el trigo, el arroz, la caña de azúcar, el plátano, el caballo, el ganado vacuno, los cerdos, las ovejas y las gallinas. En dos siglos, los pueblos de las Grandes Llanuras, como los comanches, hicieron del caballo el centro de una nueva forma de vida y cazaban bisontes a caballo. Hacia el este llegaron el maíz, la papa, la yuca, el boniato, el tomate, el frijol, el cacahuete, el cacao, el tabaco y el chile. El maíz y la yuca se convirtieron en alimentos básicos en buena parte de África; el boniato, que llegó a China en la década de 1590, ayudó a alimentar a una población creciente en laderas pobres; la papa impulsó el crecimiento demográfico del norte de Europa y, más tarde, la peligrosa dependencia de Irlanda de un solo cultivo.

Los viajeros más mortíferos eran invisibles. Los pueblos de América no tenían inmunidad contra la viruela, el sarampión ni la gripe. La viruela llegó a México en 1520 y arrasó Tenochtitlan durante el asedio español. Otras epidemias, llamadas cocoliztli, golpearon en 1545 y 1576; en 2018 se halló ADN de una bacteria Salmonella en víctimas enterradas en Teposcolula-Yucundaa, en Oaxaca. En toda América, la población cayó hasta un 90 % en muchas regiones durante el siglo siguiente. Los historiadores debaten las cifras de partida, no la escala de la catástrofe. Algunos creen que la sífilis viajó en sentido contrario, una cuestión aún discutida.

¿Sabías que antes de 1492 no había chiles en la India, Tailandia, Sichuan ni Corea? El picante de sus cocinas llegó de América, sobre todo de la mano de comerciantes portugueses.

El intercambio también movió personas por la fuerza. A medida que morían los trabajadores indígenas, los colonos europeos recurrieron a África, sobre todo para las plantaciones de azúcar. A lo largo de unos tres siglos y medio, cerca de 12,5 millones de africanos esclavizados fueron embarcados rumbo a América: la mayor migración forzada de la historia. Sus alimentos, su música y sus creencias transformaron a su vez el continente.

Cada cocina es hoy un producto de 1492. La salsa de tomate italiana, las papas irlandesas, la yuca de Ghana, el pimentón húngaro y la carne y el trigo de Argentina cruzaron todos un océano. También las cicatrices: el hundimiento demográfico de América y la diáspora africana siguen inscritos en las poblaciones y la política de tres continentes. El plato del mundo es global porque el mundo se cosió entero, a un coste humano enorme.

El intercambio colombino: lo que cruzó en ambos sentidos tras 1492 · término de Alfred Crosby, 1972 · América a la izquierda, África y Eurasia a la derecha El plato del mundo se globalizó, con un coste humano enorme. Atlántico desde 1492 América África y Eurasia Nuevos cultivos maíz, papa, yuca tomate, chile, cacao Nuevos básicos papa irlandesa, Ghana maíz, chile de Sichuan cultivos al este 1 Cultura ecuestre de las llanuras comanches, caza de bisonte ranchos de ganado Ganado del Viejo Mundo caballo, vaca, cerdo trigo, caña de azúcar animales al oeste 2 Muere hasta el 90 % viruela, México 1520 cocoliztli 1545, 1576 Gérmenes del Viejo Mundo viruela, sarampión gripe enfermedades al oeste 3 Plantaciones azúcar, luego algodón Brasil, Caribe África occidental y central c. 12,5 millones embarcados, s. XVI–1860 migración forzada 4 Un plato global Italia: tomate · Irlanda: papa · Tailandia: chile · Ghana: yuca · Argentina: carne 5
Fig. 49 · El intercambio colombino. Lo que cruzó el Atlántico después de 1492, en ambos sentidos
Capítulo 50 · Parte V

Un mundo conectado

En las décadas en torno a 1500, un puñado de viajes unió los océanos en un solo sistema. Colón cruzó el Atlántico en 1492. En 1498, Vasco da Gama dobló África y llegó a Calicut, en la India. Entre 1519 y 1522, una expedición española dirigida por Fernando de Magallanes dio la vuelta al mundo; el propio Magallanes murió en Mactán, en Filipinas, en 1521, a manos de las fuerzas del jefe local Lapulapu, y solo dieciocho hombres regresaron a España con Juan Sebastián Elcano en la Victoria. Por primera vez, todos los continentes habitados salvo Australia quedaron unidos por rutas marítimas regulares.

El pegamento fue la plata. En 1545 se descubrió una montaña de mineral en Potosí, en los Andes, y pronto surgió allí, a más de 4.000 metros, una ciudad de bastante más de 100.000 habitantes. El trabajo lo aportaban hombres indígenas forzados a la mita, un reclutamiento de trabajadores enviados a las minas, donde muchos morían por accidentes o envenenados por el mercurio. Mientras tanto, la China Ming, la mayor economía del mundo, pasaba a cobrar sus impuestos en plata, y su demanda parecía no tener fondo. Los historiadores creen que buena parte de toda la plata extraída en América acabó en China.

El último eslabón se cerró en 1565, cuando el navegante Andrés de Urdaneta encontró vientos que llevaban los barcos de vuelta hacia el este a través del Pacífico. Desde 1571, cuando España fundó Manila, el galeón de Manila navegó entre Acapulco y Filipinas una o dos veces al año durante dos siglos y medio. La plata mexicana iba hacia el oeste; la seda, la porcelana y las especias chinas iban hacia el este, luego por tierra hasta Veracruz y de allí a Sevilla. Comerciantes chinos y japoneses se instalaron en Manila; marineros filipinos y otros asiáticos se quedaron en México, donde los llamaban chinos.

¿Sabías que el peso de plata español, el «real de a ocho», acuñado sobre todo con plata americana, circuló por Asia y América y fue moneda de curso legal en Estados Unidos hasta 1857?

Los pueblos se movieron y se mezclaron como nunca, y sus destinos también. Los censos coloniales y los registros parroquiales anotan juntos ascendencias indígenas, africanas, europeas y asiáticas en ciudades como México y Lima. Antes, entre 1405 y 1433, el almirante Ming Zheng He había llevado enormes flotas hasta África oriental, y luego China dejó de enviarlas; fueron los barcos ibéricos los que cerraron el círculo.

Desde el siglo XVI, un cambio de precio en Potosí podía notarse en Sevilla y en Pekín, y una enfermedad, un cultivo o una moda podían dar la vuelta al planeta en una generación. Es el mundo en el que aún vivimos, con buques portacontenedores, cadenas de suministro y pandemias que siguen las mismas rutas oceánicas. La humanidad se había convertido en una sola historia, que compartía tanto sus recompensas como sus horrores.

El primer circuito global: sale plata, vuelve seda 1545 – c. 1800 · dos rutas de la plata a China, un comercio de vuelta Desde 1571, un cambio de precio en Potosí se notaba en Sevilla y Pekín. Una economía mundial la plata va a China vuelven mercancías Potosí, 1545 trabajo forzado de la mita 1 Sevilla flotas de Indias 2 flotas atlánticas por el Cabo Acapulco puerto del galeón Manila, 1571 galeones desde 1565 3 Pacífico China Ming impuestos en plata 4 seda, porcelana seda, especias a México 5
Fig. 50 · Un mundo conectado. El primer circuito global: plata, seda y barcos alrededor del planeta
Parte VI

Despertares

La imprenta, la ciencia, los mapas y la idea de que el mañana puede ser mejor.

Capítulo 51 · Parte VI

La imprenta

Hacia 1450, en Maguncia, un orfebre llamado Johannes Gutenberg combinó varias técnicas ya existentes en una sola máquina que cambiaría la mente humana. Fundió letras sueltas en una aleación de plomo con un molde manual ajustable, preparó una tinta oleosa que se adhería al metal y adaptó la prensa de husillo que se usaba desde hacía siglos para la uva y el papel. Hacia 1455 su taller terminó una Biblia latina de unas 1.280 páginas. Los tipos móviles no eran nuevos: Bi Sheng hizo tipos de arcilla en China hacia 1040, y en Corea se imprimió el Jikji con tipos metálicos en 1377. Pero para alfabetos de unas pocas decenas de letras, el sistema de Gutenberg era rápido, y Europa lo adoptó a una velocidad asombrosa.

Los propios libros cuentan esa expansión. Los bibliógrafos han catalogado casi todas las ediciones conservadas anteriores a 1501, los incunables, y muestran que hacia 1500 había imprentas en más de 250 ciudades europeas y millones de ejemplares en circulación. William Caxton imprimía en Westminster desde 1476; en Venecia, Aldo Manuzio vendía desde 1501 clásicos pequeños y portátiles compuestos en una nueva letra cursiva. Un copista profesional podía tardar meses en una sola Biblia; en ese tiempo, un equipo de prensa imprimía cientos de ejemplares de una edición completa.

La imprenta transformó la vida corriente. Cajistas, prensistas, fundidores de tipos y libreros formaron un nuevo oficio urbano, y en 1539 los oficiales impresores de Lyon fueron a la huelga por sus salarios y horarios, una de las primeras huelgas documentadas de Europa. Panfletos, almanaques, coplas y hojas sueltas con grabados llegaron a personas que nunca habían tenido un libro. Cuando estalló la protesta de Martín Lutero en 1517, sus breves tratados en alemán se reimprimieron por todo el Sacro Imperio en cuestión de semanas. La alfabetización avanzó despacio, y los historiadores la miden contando cuántos novios sabían firmar el registro matrimonial en lugar de trazar una cruz.

La imprenta no triunfó en todas partes a la vez. El Imperio otomano, donde escribas y calígrafos gozaban de enorme prestigio, no autorizó a İbrahim Müteferrika a imprimir en turco otomano hasta 1727, aunque las comunidades judía, armenia y griega de Estambul llevaban generaciones imprimiendo. En China, Corea y Japón, la xilografía ya producía grandes tiradas baratas y siguió dominando hasta el siglo XIX.

¿Sabías que de las unas 180 Biblias de Gutenberg impresas sobreviven unas 49, y que él apenas se benefició, pues tras un pleito en 1455 su financiador, Johann Fust, se quedó con buena parte del taller?

Cada periódico, libro de texto, manifiesto y página web desciende de esa apuesta por copias baratas e idénticas. La imprenta permitió cotejar un saber con la misma página en otra ciudad, discutirlo, corregirlo y reimprimirlo. También aceleró el rumor y el error, un problema que ha heredado cada nuevo medio desde entonces. Gutenberg dio a la humanidad una memoria que ningún incendio de una biblioteca podía ya borrar.

Imprenta al estilo de Gutenberg, c. 1455 Maguncia · prensa manual: cajista, batidor, tirador Una prensa, un equipo, cientos de copias idénticas. Caja de tipos letras de plomo compuestas al revés 1 La forma, entintada tinta al aceite balas de cuero 2 balas barra platina La prensa de husillo tirar la barra: husillo baja la platina 3 platina Pliegos al secado colgados y plegados en libros enteros 4 tendedero
Fig. 51 · La imprenta. Un taller de imprenta: caja de tipos, forma entintada, prensa de husillo y pliegos
Capítulo 52 · Parte VI

El Renacimiento

En la década de 1340, el poeta Petrarca rebuscó en bibliotecas monásticas cartas perdidas de Cicerón y proclamó que los siglos transcurridos desde Roma habían sido una edad de tinieblas. Era injusto con el mundo medieval, pero la idea caló. Durante dos siglos, sabios y artistas de las ciudades italianas se propusieron recuperar el saber clásico y, al hacerlo, situaron al ser humano, cuerpo y mente, en el centro de su obra. La época se llamó después Renacimiento; Giorgio Vasari ya hablaba de una rinascita de las artes en sus Vidas de 1550.

Su combustible fue el dinero y su chispa, en parte, una catástrofe. La peste negra de 1348 mató quizá a la mitad de los florentinos, y los supervivientes que heredaron tierras, salarios y talleres tenían más para gastar. Familias de banqueros como los Médici pagaron capillas, bibliotecas y esculturas como escaparate de su piedad y su poder. Los manuscritos griegos llegaron con sabios bizantinos, sobre todo tras la caída de Constantinopla en 1453, y muchos textos clásicos se habían conservado y comentado gracias a sabios islámicos como Ibn Rushd, el Averroes de los latinos. Conocemos los hogares florentinos con rara precisión gracias al catasto de 1427, un censo fiscal que anotaba edades, familiares, deudas y bienes de decenas de miles de personas.

El nuevo arte miró con atención a las personas. Hacia 1415, el arquitecto Filippo Brunelleschi demostró la perspectiva lineal, y la Trinidad de Masaccio, de hacia 1427, la usó para que un muro de iglesia pareciera abrirse a un espacio real. Leonardo da Vinci diseccionó cadáveres y dibujó el corazón, el cráneo y un feto en el útero con una precisión asombrosa. El David de Miguel Ángel, presentado en 1504, era un héroe ciudadano desnudo de más de cinco metros. En 1543, el anatomista flamenco Andrés Vesalio, profesor en Padua, publicó la Fabrica, corrigiendo errores heredados del médico romano Galeno al mirar dentro de cuerpos reales.

Tras las obras maestras había talleres corrientes. Muchachos de doce o trece años entraban de aprendices, molían pigmentos, preparaban tablas y copiaban dibujos durante años antes de pintar un rostro; el propio Leonardo se formó en la bottega de Andrea del Verrocchio. Algunas mujeres se abrieron paso: Sofonisba Anguissola, de Cremona, fue pintora en la corte de Felipe II. Los florentinos corrientes vivían entre las iglesias, plazas y hospitales que levantó la nueva riqueza, como el hospital de los Inocentes para niños expósitos, abierto en 1445.

¿Sabías que Leonardo planeó un tratado de anatomía que nunca publicó, y que sus dibujos anatómicos permanecieron casi desconocidos durante siglos, muchos de ellos hoy en la Colección Real de Windsor?

Los historiadores subrayan que el Renacimiento no fue repentino ni solo italiano, y que su confianza fue privilegio de unos pocos ricos. Aun así, su apuesta central perdura. La idea de que un individuo puede formarse, estudiar la naturaleza directamente y dar forma a su vida, expresada por Pico della Mirandola en su Discurso sobre la dignidad del hombre de 1486, atraviesa cada escuela de arte y cada facultad de medicina. El Renacimiento hizo de la figura humana la medida del cuadro y luego se preguntó hasta dónde podía llegar.

La Florencia renacentista y sus personajes eje: dinero de los Médici · cuatro pilares del renacer Recuperar a los antiguos, estudiar el cuerpo, educar la mano: el ser humano en el centro. fuentes: catasto de 1427 · contratos · Vidas de Vasari, 1550 Banca Médici y mecenas Florencia · c. 1397–1494 capillas, libros, escultura 1 Humanistas recuperar los textos 2 Petrarca halla a Cicerón, 1345 Marsilio Ficino Platón en latín Pico Discurso, 1486 Artistas ver como el ojo 3 Brunelleschi perspectiva c. 1415 Masaccio Trinidad c. 1427 Miguel Ángel David, 1504 Anatomistas mirar dentro 4 Leonardo disecciones dibujadas Vesalio Fabrica, 1543 Padua anatomía pública Talleres educar la mano 5 Verrocchio bottega, Florencia Aprendices desde los 12 años Anguissola de Cremona a Madrid
Fig. 52 · El Renacimiento. La Florencia renacentista: dinero de los Médici, sabios, artistas, anatomistas y talleres
Capítulo 53 · Parte VI

La fe dividida

En 1517, Martín Lutero, fraile y profesor de la pequeña universidad de Wittenberg, en Sajonia, redactó noventa y cinco tesis contra la venta de indulgencias, certificados que supuestamente acortaban la estancia de un alma en el purgatorio. Las envió a su arzobispo, y los impresores pronto las difundieron por toda Alemania. No es seguro que las clavara en la puerta de una iglesia: la historia aparece solo después de su muerte. En 1521 ya había sido excomulgado por el papa León X y declarado proscrito en la Dieta de Worms. El cristianismo occidental, una sola Iglesia latina durante mil años, se partía en comuniones rivales: la Reforma.

Lutero sostenía que la salvación llega solo por la fe y que la Escritura, no el papa, es la autoridad última. Eso puso la Biblia en manos corrientes. Su Nuevo Testamento alemán de 1522 se agotó enseguida, y los reformadores instaron a los padres a enseñar a leer a sus hijos. Otros fueron más lejos: Ulrico Zuinglio reformó Zúrich en la década de 1520, Juan Calvino convirtió Ginebra en ciudad protestante modelo desde 1541, los anabaptistas exigieron el bautismo de adultos y en 1534 Enrique VIII se proclamó cabeza de la Iglesia de Inglaterra por motivos sobre todo dinásticos. Roma respondió con su propia reforma: la Compañía de Jesús, fundada en 1540, y el concilio de Trento, reunido entre 1545 y 1563.

El cambio entró en los hogares. Los pastores podían casarse, y en 1525 Lutero se casó con Katharina von Bora, una antigua monja que, según la tradición, había huido de su convento escondida entre barriles de arenques, y que dirigió su numerosa casa, su granja y su cervecería. En las tierras protestantes cerraron los conventos, una de las pocas salidas respetadas para las mujeres solteras. En Suecia, la ley eclesiástica de 1686 obligó al clero a examinar cada año la lectura de cada hogar, y esos registros permiten seguir la alfabetización aldea por aldea.

También trajo violencia. La guerra de los Campesinos de 1524 y 1525 terminó con quizá 100.000 muertos. Las guerras de religión francesas incluyeron la matanza de San Bartolomé de 1572, en la que miles de hugonotes fueron asesinados en París y otras ciudades. La guerra de los Treinta Años, de 1618 a 1648, devastó Europa central; algunas regiones alemanas perdieron un tercio o más de su población. La paz de Westfalia aceptó, en la práctica, que la fe era ya asunto de cada Estado.

¿Sabías que la traducción de la Biblia de Lutero contribuyó mucho a fijar un alemán escrito común, legible para hablantes de dialectos que apenas se entendían entre sí?

La división viajó lejos de Europa. Jesuitas como Francisco Javier llegaron a la India y Japón en la década de 1540, las misiones católicas se extendieron por América y Filipinas, y los refugiados protestantes llevaron sus iglesias a los Países Bajos, Inglaterra y Norteamérica. La Reforma dejó un mosaico de iglesias y un hábito duradero: leer un texto por uno mismo y discrepar de la autoridad por escrito. La tolerancia, nacida más del agotamiento que de los ideales, se convirtió en pilar de la libertad moderna. La disputa de un fraile sobre el perdón acabó convirtiendo a cada lector en juez.

Una Iglesia latina se vuelve muchas, 1517–1648 ramas del cristianismo occidental · fechas fundacionales Una disputa sobre el perdón acabó haciendo juez a cada lector. Guerras y paces 1524–25 guerra campesina · 1555 Augsburgo · 1572 San Bartolomé · 1618–48 guerra de los Treinta Años Iglesia latina, c. 1500 un papa, una Biblia en latín 1517: noventa y cinco tesis 1 Luteranos Wittenberg 1517 fe, Escritura Augsburgo 1530 Escandinavia 2 Reformados Zúrich, años 1520 Ginebra 1541 Calvino Escocia, P. Bajos 3 Anabaptistas Zúrich 1525 bautismo adulto Perseguidos por ambos bandos Anglicanos Ley de 1534 Enrique VIII Libro de Oración 1549, en inglés 4 Católicos Roma, el papa reforma interna Trento 1545–63 Jesuitas 1540 5 llevada fuera: Goa, Japón, América
Fig. 53 · La fe dividida. Cómo una sola Iglesia latina se dividió en tradiciones rivales en una generación
Capítulo 54 · Parte VI

El método científico

Durante casi toda la historia, para zanjar una cuestión sobre la naturaleza se consultaba a una autoridad: Aristóteles para el movimiento, Galeno para el cuerpo, Ptolomeo para el cielo. En el siglo XVII, una red creciente de pensadores europeos propuso otra prueba: una afirmación debía juzgarse por la observación, la medida y experimentos que cualquiera pudiera repetir. Francis Bacon expuso el programa en su Novum Organum de 1620. Este conjunto de hábitos, llamado después método científico, quizá sea la idea más fecunda de nuestra especie.

Tenía raíces hondas. A comienzos del siglo XI, el sabio árabe Ibn al-Haytham, en El Cairo, puso a prueba teorías de la visión con cámaras oscuras y lentes, e insistió en que el investigador debía dudar incluso de sus propias conclusiones. Los sabios medievales de Oxford y París también discutieron sobre el experimento. Lo que cambió en el siglo XVII fue la escala, los instrumentos y la imprenta. Galileo hizo rodar bolas de bronce por rampas, las cronometró pesando el agua que salía de un recipiente y halló que la distancia crecía con el cuadrado del tiempo. William Harvey diseccionó animales e hizo una cuenta sencilla: en media hora el corazón bombeaba más sangre de la que contenía todo el cuerpo, así que la sangre debía circular. Lo publicó en 1628.

La ciencia también se volvió social. La Royal Society de Londres, fundada en 1660, adoptó el lema Nullius in verba, «no creas a nadie bajo palabra», y realizaba experimentos ante testigos. Sus Philosophical Transactions, lanzadas en 1665, son la revista científica más antigua que aún se publica. En 1687, los Principia de Isaac Newton mostraron que una misma ley de gravitación gobernaba la manzana que cae y la Luna en órbita, y Edmond Halley la usó para predecir el regreso de un cometa. Reapareció en 1758, tras su muerte, tal como exigía el cálculo.

El método importó sobre todo cuando tocó el cuerpo humano. En 1747, el cirujano naval escocés James Lind tomó a doce marineros con escorbuto a bordo del HMS Salisbury, los dividió en seis parejas y dio a cada una un remedio distinto. Los dos que recibieron naranjas y limones se recuperaron antes. Suele considerarse uno de los primeros ensayos clínicos controlados, aunque la Armada tardó décadas en actuar. Cada aprobación de una vacuna o un fármaco sigue hoy la misma lógica: comparar, medir y dejar que el resultado se imponga al experto.

¿Sabías que la palabra inglesa scientist no se acuñó hasta la década de 1830, obra del profesor de Cambridge William Whewell, y que Newton se consideraba un filósofo natural?

El método nunca ha sido una receta única, y los científicos aún discuten cómo funciona de verdad, desde la insistencia de Karl Popper en la refutación hasta la preocupación actual por los resultados que no se replican. Su fuerza nace de una admisión humilde incorporada al sistema: cualquiera puede equivocarse, incluido el nombre más famoso de la sala. La ciencia es la única institución humana diseñada para encontrar sus propios errores.

El método científico: un ciclo, no una escalera cada paso, con quienes lo hicieron rutina Nullius in verba: no fiarse de la palabra de nadie. Ley Newton 1687 abierta a revisión raíces: Ibn al-Haytham, El Cairo, c. 1015 Observar y medir rampas de Galileo cronometradas con agua 1 sugiere Formular hipótesis Harvey, 1628 la sangre circula 2 predice Probar Lind, 1747: 12 hombres sanan los de cítricos 3 comunica Publicar y repetir Royal Society 1660 Phil. Trans. 1665 4 invita
Fig. 54 · El método científico. El ciclo de la ciencia moderna, con quienes convirtieron cada paso en rutina
Capítulo 55 · Parte VI

Mover la Tierra

Mire hacia arriba y la evidencia parece clara: el suelo está quieto y el Sol, la Luna y las estrellas giran a nuestro alrededor. Durante unos 1.400 años, astrónomos desde Bagdad hasta Oxford usaron el modelo expuesto hacia el año 150 por Claudio Ptolomeo de Alejandría, con la Tierra en el centro y cada planeta montado en pequeños círculos, los epiciclos, que giraban sobre otros mayores. Predecía las posiciones planetarias lo bastante bien para calendarios y horóscopos. Curiosamente, los pensadores medievales no veían el centro como un lugar de honor: era el punto más pesado y bajo de la creación, el más alejado del cielo.

En 1543, Nicolás Copérnico, canónigo de la catedral de Frombork, en Polonia, publicó Sobre las revoluciones de las esferas celestes, que situaba el Sol cerca del centro y convertía la Tierra en un planeta que gira sobre sí mismo cada día y alrededor del Sol cada año. Murió ese mismo año. La idea no era del todo nueva: Aristarco de Samos había propuesto un cosmos centrado en el Sol hacia el 270 a. C., y la geometría de Copérnico usaba recursos desarrollados en el observatorio de Maragha, en Persia, por astrónomos como Nasir al-Din al-Tusi, aunque los historiadores debaten cómo le llegaron. Al principio su sistema no era más preciso que el de Ptolomeo. Su atractivo era su armonía.

La prueba llegó de personas, instrumentos y décadas de trabajo paciente. El noble danés Tycho Brahe registró las posiciones planetarias con una precisión sin precedentes en su observatorio insular de Uraniborg. Su ayudante Johannes Kepler usó los datos de Marte para demostrar en 1609 que los planetas describen elipses. En 1610, Galileo Galilei apuntó un telescopio al cielo y vio cuatro lunas girando alrededor de Júpiter y, poco después, todas las fases de Venus, imposibles en el esquema de Ptolomeo. La gravitación de Newton explicó después por qué todo encajaba. La prueba directa de que la Tierra se mueve, el diminuto desplazamiento anual de una estrella cercana llamado paralaje, no la midió Friedrich Bessel hasta 1838.

El precio podía ser personal. En 1616, las autoridades de la Iglesia condenaron la visión heliocéntrica y suspendieron el libro de Copérnico hasta su corrección; en 1633 Galileo fue juzgado por la Inquisición, obligado a abjurar y confinado en su casa cerca de Florencia hasta su muerte en 1642. Su hija mayor, sor Maria Celeste, monja, le escribió cartas de consuelo, de las que se conservan más de cien. Giordano Bruno, quemado en Roma en 1600, suele presentarse como mártir copernicano, pero su proceso giró sobre todo en torno a herejías teológicas.

¿Sabías que en 1992 el papa Juan Pablo II reconoció oficialmente que la condena de Galileo por la Iglesia había sido un error, 359 años después de su proceso?

Copérnico inició una larga serie de degradaciones. Darwin situó a los humanos en el árbol genealógico de los animales, y Edwin Hubble mostró en la década de 1920 que nuestra galaxia es una entre incontables. Cada golpe fue resistido y luego asimilado, y cada uno enseñó lo mismo: las apariencias engañan, y la medición cuidadosa puede imponerse al sentido común. Perder el centro fue el precio de entender dónde estamos realmente.

Dos imágenes del cielo esquema, sin escala · órbitas según cada sistema Perder el centro fue el precio de saber dónde estamos. Ptolomeo, c. 150 d. C. Tierra fija en el centro Sol en el 4.º círculo Tierra, inmóvil Marte en epiciclo 7 esferas 1 Copérnico, 1543 Sol cerca del centro Tierra: 3.er planeta 2 Júpiter: 4 lunas Venus: fases Kepler 1609: elipses Galileo 1610: telescopio 3 Tierra: ene · jul Bessel, 1838: la estrella 61 Cygni se desplaza unos 0,3 segundos de arco al año: la Tierra se mueve 4
Fig. 55 · Mover la Tierra. El cielo de Ptolomeo con la Tierra en el centro frente al sistema solar de Copérnico
Capítulo 56 · Parte VI

La Edad de la Razón

En 1762, un comerciante de telas protestante de Toulouse, Jean Calas, fue torturado y ejecutado en la rueda acusado de matar a su hijo para impedir que se hiciera católico. Las pruebas eran endebles y el veredicto, fruto del prejuicio. Voltaire, que vivía cerca de Ginebra, tomó el caso, escribió panfletos, movilizó a la opinión europea y en 1765 Calas fue declarado inocente. El episodio resume la Ilustración: un movimiento de finales del siglo XVII y del XVIII que defendía que la razón, las pruebas y el principio humanitario, y no la tradición, la cuna o la autoridad religiosa, debían regir el trato a las personas.

Sus pensadores se inspiraron en la revolución científica: si Newton había hallado leyes para los cielos, también podía estudiarse la sociedad. John Locke sostuvo en 1689 que los gobiernos existen para proteger la vida, la libertad y la propiedad, y que puede resistírseles cuando fallan. Del espíritu de las leyes de Montesquieu, de 1748, pidió dividir el poder en ramas separadas. En Milán, De los delitos y las penas de Cesare Beccaria, de 1764, atacó la tortura y la pena de muerte, y lo leyeron gobernantes desde la Toscana hasta Rusia. En 1784, Immanuel Kant resumió el espíritu de la época en dos palabras latinas: Sapere aude, atrévete a saber.

Las ideas viajaban por un nuevo mundo social. La Enciclopedia de Diderot y D'Alembert, publicada desde 1751 y que llegó a 28 volúmenes, describía oficios y máquinas con el mismo respeto que la teología. Los salones de París, dirigidos por mujeres como Madame Geoffrin, reunían a escritores y aristócratas, mientras Londres y Edimburgo tenían cafés y clubes donde discutían David Hume y Adam Smith. Las cartas cruzaban océanos: Benjamin Franklin, desde Filadelfia, se escribía con científicos de toda Europa, y en Berlín el filósofo judío Moses Mendelssohn defendió la tolerancia y se convirtió en una celebridad. También avanzó la medicina: Lady Mary Wortley Montagu vio practicar la inoculación contra la viruela en la Estambul otomana en 1717 y la promovió en Inglaterra.

La Ilustración tuvo límites claros, y los historiadores los debaten. Muchos de sus paladines aceptaban la esclavitud o se lucraban con ella, y la mayoría creía a las mujeres incapaces para la vida pública. Otros volvieron su lógica contra ellos. Olympe de Gouges publicó una Declaración de los derechos de la mujer en 1791 y fue guillotinada en 1793; la Vindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft llegó en 1792. La Declaración de Independencia estadounidense de 1776 proclamó que todos los hombres son creados iguales; su autor, Thomas Jefferson, esclavizó a más de 600 personas a lo largo de su vida.

¿Sabías que el gobierno francés prohibió la Enciclopedia en 1759, pero los volúmenes siguieron apareciendo, protegidos discretamente por Malesherbes, el mismísimo responsable del comercio del libro?

La Edad de la Razón dio al mundo moderno buena parte de su vocabulario: derechos, tolerancia, separación de poderes, opinión pública, prensa libre. Cada constitución que enumera los derechos de los ciudadanos y cada campaña que libera a un condenado injustamente actúan a la sombra del caso Calas. Su promesa inacabada es fácil de enunciar y difícil de cumplir: las mismas reglas, razonadas en público, para todos.

La República de las Letras, c. 1680–1800 eje: una red sin capital · cuatro pilares regionales Las mismas reglas, razonadas en público, para todos: una promesa aún pendiente. límites: mujeres, esclavizados y colonizados quedaron casi siempre fuera República de las Letras cartas · salones · revistas de Edimburgo a Filadelfia 1 París salones e imprenta 2 Voltaire Calas absuelto, 1765 Diderot Encyclopédie 1751 Mme Geoffrin anfitriona de salón Gran Bretaña consenso, comercio 3 John Locke Dos tratados 1689 Hume y Smith clubes de Edimburgo Wollstonecraft Vindicación 1792 Europa central atrévete a saber 4 Immanuel Kant Sapere aude 1784 Mendelssohn tolerancia en Berlín Beccaria contra la tortura 1764 América derechos proclamados 5 Franklin Filadelfia Jefferson Declaración 1776 Los esclavizados fuera de «todos»
Fig. 56 · La Edad de la Razón. La República de las Letras: pensadores, salones y lectores en dos continentes
Capítulo 57 · Parte VI

Cartografiar el globo

En 1490, ningún mapa de Europa, Asia o África mostraba las Américas ni la anchura completa del Pacífico. En un siglo, los marinos habían trazado la mayoría de las costas de África, América y el sur de Asia, y demostrado que los océanos forman una sola masa de agua conectada. Esta era de la exploración oceánica la impulsaron el comercio, la fe y la rivalidad, y la pagaron, en abrumadora medida, los pueblos a cuyas costas llegaban los navegantes.

Los viajes de larga distancia no fueron un invento europeo. Entre 1405 y 1433, el almirante Ming Zheng He dirigió siete expediciones de grandes barcos del tesoro a través del océano Índico hasta Arabia y África oriental, y volvió con embajadores y, célebremente, una jirafa que deslumbró a la corte de Pekín. Los navegantes polinesios ya habían poblado islas en la inmensidad del Pacífico, guiándose por las estrellas, el oleaje y las aves. Luego la China Ming se replegó y los reinos atlánticos salieron al mar. Bartolomeu Dias dobló el extremo sur de África en 1488. Cristóbal Colón, al servicio de Castilla, llegó al Caribe en 1492 creyendo que era Asia. Vasco da Gama, guiado por el mar Arábigo por un piloto de Malindi, alcanzó Calicut, en la India, en 1498.

Conocemos estos viajes sobre todo por diarios de a bordo, cartas y los cronistas embarcados. Antonio Pigafetta, joven erudito italiano que zarpó con Fernando de Magallanes en 1519, llevó un diario de la primera vuelta al mundo. Registra el hambre en el Pacífico, cuando los hombres comían cuero y serrín, y la muerte de Magallanes en Filipinas en 1521. De unos 240 hombres que salieron de España, 18 volvieron en la Victoria con Juan Sebastián Elcano en 1522. El escorbuto probablemente mató a más marinos en esa época que las tormentas o las batallas. Los cartógrafos trabajaban con esos relatos, y la proyección de Gerardus Mercator de 1569 dio a los navegantes líneas rectas de rumbo constante.

Para los pueblos de las costas lejanas, el encuentro fue a menudo catastrófico: conquista, esclavitud y epidemias que vaciaron regiones enteras de América. Sin embargo, el saber local llenó las cartas europeas. Guías indígenas, pilotos africanos y árabes y mercaderes asiáticos aportaron rutas y nombres, y en 1769 el navegante tahitiano Tupaia, que viajaba con James Cook, dibujó de memoria una carta con más de setenta islas del Pacífico. El almirante otomano Piri Reis compiló en 1513 un mapamundi a partir de una veintena de fuentes, entre ellas una carta perdida de Colón.

¿Sabías que el mapamundi de Martin Waldseemüller de 1507 es el primero conocido que usa el nombre de América, pero que él lo suprimió en sus mapas posteriores, cuando ya se había difundido demasiado para retirarlo?

Cada mapa de tu teléfono desciende de aquellas cartas, igual que la sensación de que el planeta es un solo lugar conectado. Las rutas marítimas, los husos horarios y la navegación por satélite se basan en un mundo medido primero por pequeñas tripulaciones, a un gran coste para ellas y para otros. El globo se volvió cognoscible, y ese conocimiento nunca fue neutral.

Cinco viajes que unieron los océanos mapamundi esquemático · rutas simplificadas El globo se hizo cognoscible, y ese saber nunca fue neutral. Nankín Malindi Zheng He 1405–1433 siete viajes 1 Lisboa Calicut Dias, Da Gama Cabo 1488 India 1498 2 Colón Caribe 1492 3 Filipinas Magallanes 1519–1522 18 de c. 240 4 Tupaia 1769, con Cook más de 70 islas 5 Waldseemüller 1507 · Mercator 1569
Fig. 57 · Cartografiar el globo. Cinco viajes que unieron los océanos del mundo, de 1405 a 1769
Capítulo 58 · Parte VI

La invención del crédito

El crédito es mucho más antiguo que los bancos: los campesinos mesopotámicos pedían cebada prestada a cuenta de la próxima cosecha. Lo que cambió en la Europa bajomedieval y moderna fue un conjunto de herramientas que permitía a desconocidos confiar unos en otros a grandes distancias y durante largo tiempo. Sus cimientos fueron modestos. En 1202, Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci, publicó el Liber abaci, que enseñó a los mercaderes europeos los números indoarábigos aprendidos de comerciantes del norte de África. Cuentas penosas en números romanos se volvieron rápidas sobre el papel.

Los mercaderes italianos desarrollaron después la contabilidad por partida doble: cada operación se anota dos veces, como débito en una cuenta y crédito en otra, de modo que los errores aparecen cuando los libros no cuadran. Las cuentas municipales de Génova de 1340 ya la usan, y el fraile Luca Pacioli imprimió la primera descripción de manual en Venecia en 1494. Estos registros dejan ver la vida de un mercader. Francesco Datini de Prato, muerto en 1410, dejó unas 150.000 cartas y cientos de libros de cuentas que siguen la lana, el vino y las especias entre Aviñón, Barcelona y Florencia, además de su correspondencia con su esposa, Margherita.

Familias de banqueros como los Médici usaban la letra de cambio, una orden escrita de pagar una suma en otra ciudad y otra moneda: así un comprador de lana en Brujas podía pagar a un vendedor de Florencia sin enviar monedas por caminos plagados de bandidos. Como la Iglesia prohibía la usura, los beneficios solían esconderse en los tipos de cambio. Había instrumentos parecidos en otros lugares: los mercaderes judíos cuyas cartas se conservan en la Genizá de El Cairo usaban órdenes de pago escritas en el siglo XI, y la suftaja islámica funcionaba casi como un cheque. Para prestar a los pobres, los franciscanos fundaron desde 1462 los montes de piedad, casas de empeño benéficas.

El siguiente salto repartió el riesgo. La Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, la VOC, fundada en 1602, vendió acciones al público: entre sus primeros suscriptores había mercaderes, artesanos e incluso criados, y las acciones podían revenderse en la bolsa de Ámsterdam. El Banco de Ámsterdam abrió en 1609, y el Banco de Inglaterra, en 1694, prestó a un gobierno en guerra. En Osaka, el mercado de arroz de Dojima, reconocido oficialmente en 1730, fue pionero de los contratos de futuros. El riesgo podía ahora compartirse, valorarse y negociarse, lo que hizo posibles largos viajes, canales y, más tarde, fábricas.

¿Sabías que Isaac Newton perdió buena parte de sus ahorros en la burbuja de los Mares del Sur de 1720, cuando las acciones de una compañía comercial británica se dispararon y se hundieron en pocos meses?

El crédito es la razón por la que una familia puede comprar una casa antes de haber ahorrado todo su coste, y por la que la quiebra de un banco puede sacudir el mundo, como en 2008. La misma maquinaria ha financiado hospitales y guerras, ferrocarriles y burbujas. En su corazón sigue el libro del mercader medieval, dos columnas que deben cuadrar, y una promesa escrita que los desconocidos aceptan creer.

Cómo los desconocidos aprendieron a confiarse dinero cinco herramientas del crédito, de izq. a der. · con paralelos Dos columnas que deben cuadrar y una promesa que extraños aceptan creer. En otros lugares y después Libro mayor Fibonacci 1202 Pacioli 1494 debe = haber 1 confía Datini, Prato 150.000 cartas Letra de cambio de Brujas a Florencia papel, no moneda 2 liquida Guenizá, Cairo pagarés s. XI Banco público Ámsterdam 1609 Inglaterra 1694 deuda pública 3 reúne Montes de piedad Perugia 1462 Acciones VOC 1602 revendidas en la Bolsa de Ámsterdam 4 financia arroz de Dojima futuros, 1730 Empresas viajes, canales luego fábricas y burbujas 5 Burbuja Mares del Sur 1720 ganancias y pérdidas vuelven a los ahorradores
Fig. 58 · La invención del crédito. Cómo los desconocidos aprendieron a confiarse dinero: libro, letra, banco, acción
Capítulo 59 · Parte VI

Instrumentos para ver

Hacia 1286, alguien en Pisa o sus alrededores montó dos lentes de vidrio en una armadura y fabricó las primeras gafas conocidas. Un fraile que predicó en Florencia en 1306 habló de ellas como de un invento de menos de veinte años. Para copistas, orfebres y tejedores cuya vista fallaba en la madurez, las gafas añadían años de trabajo minucioso. Fueron también el punto de partida de una revolución: una vez que los artesanos supieron tallar lentes, combinarlas era un paso corto.

En 1608, el fabricante de lentes Hans Lipperhey, de Middelburg, en los Países Bajos, solicitó la patente de un aparato que acercaba los objetos lejanos. En menos de un año, Galileo Galilei construyó el suyo, que llegó a aumentar unas veinte veces, y vio montañas en la Luna, incontables estrellas en la Vía Láctea y cuatro lunas alrededor de Júpiter. El telescopio deshizo la vieja creencia en unos cielos perfectos e inmutables. Los instrumentos para observar el cielo no eran solo europeos: el observatorio de Ulugh Beg en Samarcanda, construido en la década de 1420, usaba un enorme arco meridiano para medir el año con notable exactitud, y en las décadas de 1720 y 1730 Jai Singh II levantó en Delhi y Jaipur los observatorios de mampostería del Jantar Mantar.

El microscopio aplicó el mismo truco hacia dentro. La Micrographia de Robert Hooke, de 1665, mostró una pulga y un piojo con detalle gigantesco y llamó «células» a los diminutos compartimentos del corcho. En Delft, Anton van Leeuwenhoek, un pañero sin formación universitaria, fabricó microscopios de una sola lente no mayores que un pulgar, de quizá 270 aumentos. Desde 1674 describió los «animálculos» que pululaban en el agua de un estanque y, más tarde, en la placa de sus propios dientes: algunos de los primeros humanos en ver bacterias las vieron en la boca de un pañero. Harían falta dos siglos más para relacionar esos microbios con la enfermedad.

Otros instrumentos midieron lo que nadie podía ver. En 1643, Evangelista Torricelli llenó de mercurio un tubo de vidrio, lo invirtió en una cubeta y vio que la columna siempre se detenía hacia los 76 centímetros, sostenida por el peso del aire. En 1648, Florin Périer, cuñado de Blaise Pascal, subió un barómetro al Puy de Dôme y vio bajar la columna con la altura. El reloj de péndulo de Christiaan Huygens, de 1656, redujo los errores de muchos minutos al día a segundos, y el termómetro de mercurio de Daniel Fahrenheit, de 1714, puso cifras fiables al calor y la fiebre.

¿Sabías que Samuel Pepys se quedó leyendo Micrographia hasta las dos de la madrugada y lo llamó el libro más ingenioso que había leído en su vida?

Nuevos instrumentos, y no solo nuevas ideas, construyeron la ciencia moderna, y lo siguen haciendo: el telescopio espacial James Webb, el microscopio electrónico y el satélite meteorológico son lejanos descendientes de un pulidor de lentes pisano. Cada uno amplió los sentidos humanos y después nos obligó a repensar lo que creíamos saber. Cada vez que construimos un ojo mejor, el mundo resultó más grande, más pequeño y más extraño de lo que nadie había imaginado.

Tres instrumentos que ampliaron los sentidos cortes esquemáticos · 1609–1643 Mejores ojos, no solo mejores ideas, hicieron la ciencia moderna. Telescopio de Galileo 1609–10 · unos 20x objetivo convexo ocular cóncavo tubo de plomo, ~1 m vio: lunas de Júpiter, montañas lunares 1 Lente de Leeuwenhoek años 1670 · unos 270x lente diminuta aguja placa de latón, como un pulgar tornillos mueven la aguja vio: animálculos 2 Tubo de Torricelli 1643 · mercurio 76 cm vacío aire empuja la cubeta 3 Gafas Pisa, c. 1286 Reloj de péndulo Huygens 1656 Termómetro Fahrenheit 1714 4
Fig. 59 · Instrumentos para ver. Tres instrumentos que ampliaron los sentidos: telescopio, microscopio y barómetro
Capítulo 60 · Parte VI

La idea de progreso

Durante la mayor parte de la historia escrita, los sabios dieron por hecho que los mejores tiempos habían quedado atrás. El poeta griego Hesíodo, hacia el 700 a. C., describió una decadencia desde una edad de oro hasta su mísera edad de hierro. Las tradiciones hindúes nos sitúan en el Kali Yuga, la fase más oscura de un vasto ciclo, y los historiadores chinos escribieron sobre dinastías que surgían y caían en pautas repetidas. En el siglo XIV, el sabio norteafricano Ibn Jaldún analizó cómo los grupos gobernantes se hacen fuertes, luego blandos, y caen. El cambio existía, pero daba vueltas o iba cuesta abajo.

La creencia de que el conocimiento se acumula y la vida puede mejorar de forma constante, la idea de progreso, creció despacio en Europa. A comienzos del siglo XII, Bernardo de Chartres habría comparado a los sabios con enanos a hombros de gigantes, que veían más lejos que los antiguos solo porque se apoyaban en ellos; Isaac Newton tomó la imagen en una carta de 1676. La Nueva Atlántida de Francis Bacon, de 1626, imaginó un instituto de investigación que mejoraba la vida humana mediante el experimento. A finales del siglo XVII, la famosa querella de los antiguos y los modernos se preguntó si los escritores y científicos modernos podían superar a griegos y romanos, y Fontenelle respondió que sí en 1688.

La Ilustración convirtió el progreso en un credo. En 1750, el joven Turgot pronunció en la Sorbona un discurso sobre los avances sucesivos del espíritu humano. Su profeta más audaz fue el marqués de Condorcet, matemático que predijo el fin de la esclavitud, la igualdad de derechos de las mujeres, la escuela para todos y vidas más largas. Escribió su Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano escondido del Terror y murió en prisión en 1794, antes de su publicación. No todos estaban de acuerdo: en 1798, Thomas Malthus sostuvo que la población siempre superaría a los alimentos y mantendría pobre a la mayoría.

¿Cómo saber si la vida mejoraba? Hacían falta cifras, y la costumbre de reunirlas. John Graunt analizó en 1662 los boletines semanales de mortalidad de Londres y fundó la demografía, y Suecia inició tablas nacionales de población en 1749. Esos registros, junto con esqueletos y libros parroquiales, muestran que antes de 1800 la esperanza de vida al nacer rondaba los 30 años en casi todas partes, sobre todo porque morían muchísimos niños. Hoy la media mundial supera los 70.

¿Sabías que la palabra inglesa progress significó antes un viaje, y que los «progresses» de Isabel I eran sus giras oficiales de verano por el reino?

El progreso no es una ley de la naturaleza, y el siglo XX, con sus guerras mundiales y genocidios, sacudió con fuerza esa fe. Aun así, la expectativa de que los hijos escapen de las penurias de sus padres, de que las enfermedades pueden vencerse y de que la tecnología del año próximo será mejor da forma a casi cada presupuesto, cada elección y cada plan de negocio. La idea más radical de la Ilustración fue, sencillamente, que el mañana podía ser mejor que el hoy, y que las personas podían hacerlo realidad.

De la edad de oro perdida a días mejores cómo arraigó la idea de progreso · sin escala El mañana podía ser mejor que hoy, si la gente lo hacía posible. c. 700 a. C. hoy Hesíodo c. 700 a. C.: declive del oro al hierro 1 Bernardo Chartres, c. 1120 hombros de gigantes 2 Bacon, 1626 Nueva Atlántida: utopía científica 3 Fontenelle 1688: los modernos superan a los antiguos Turgot, 1750 lección en la Sorbona sobre la mente humana Condorcet, 1795 fin de la esclavitud, igualdad de derechos 4 Malthus, 1798 la población superará al alimento Esperanza de vida al nacer fuentes: boletines de mortalidad 1662, tablas suecas 1749 antes de 1800 unos 30 hoy en el mundo más de 70 5
Fig. 60 · La idea de progreso. De las edades de oro perdidas a días mejores: cómo arraigó la idea de progreso
Parte VII

Máquinas y dinero

Vapor, cables, gérmenes y los miles de millones de vidas que hicieron posibles.

Capítulo 61 · Parte VII

La era de las máquinas

Durante casi toda la historia, la energía de una persona era la de un cuerpo: sus músculos, unos pocos animales, una rueda de molino, el viento. Hacia 1760, en un rincón húmedo del norte de Inglaterra, ese techo empezó a levantarse. Una serie de inventos mecanizó el hilado del algodón: la spinning jenny de James Hargreaves hacia 1764, la hiladora hidráulica de Richard Arkwright, patentada en 1769, y la mule de Samuel Crompton en 1779. Arkwright hizo entonces algo realmente nuevo. En 1771, en Cromford (Derbyshire), instaló sus máquinas en un edificio alto junto a un arroyo, las movió con una sola rueda hidráulica y contrató a gente para atenderlas según el reloj. Había nacido la fábrica, y con ella la idea de que se trabaja en un lugar fijo, a horas fijas y al ritmo de una máquina.

La producción por trabajador se disparó. Una hilandera manual sacaba un hilo cada vez; un operario de mule pronto vigilaba cientos de husos, y la tela de algodón pasó de lujo a prenda al alcance de los pobres. Sabemos cómo se vivía porque la época lo dejó todo por escrito. En 1832 el comité Sadler escuchó a obreros describir turnos de catorce horas o más; desde 1833 los inspectores de fábricas redactaron informes, y los propios trabajadores recordaron multas, golpes y la campana. Los niños eran codiciados por baratos y ágiles; la Ley de Fábricas de 1833 prohibió emplear en las hilanderías a menores de nueve años.

Los cuerpos también llevaban la cuenta. Los registros de reclutamiento del ejército muestran que la estatura media de los británicos nacidos entre 1830 y 1850, aproximadamente, se estancó o bajó, aunque la renta nacional subía. Los historiadores debaten las causas, pero la lección es clara: un país más rico no es automáticamente un país más sano.

El modelo viajó deprisa. En 1790 Samuel Slater, antiguo aprendiz de una hilandería inglesa, reconstruyó de memoria las máquinas de Arkwright en Pawtucket (Rhode Island). En Lowell (Massachusetts), miles de jóvenes de las granjas de Nueva Inglaterra vivían en pensiones de la empresa y se declararon en huelga en 1834 y 1836. En 1854 Cowasjee Nanabhoy Davar fundó la primera compañía algodonera de Bombay, y en 1872 el Gobierno japonés abrió la hilandería de seda de Tomioka, donde mujeres jóvenes aprendieron a manejar maquinaria de diseño francés.

¿Sabías que los luditas, que destrozaban máquinas desde 1811, tomaron su nombre de Ned Ludd, un aprendiz probablemente imaginario que habría roto dos telares de punto en un arrebato de ira?

La fábrica fijó el patrón de la vida moderna: el trayecto diario, el salario semanal, el fichaje y la camisa barata. Sus herederos, de los talleres textiles de Daca a los almacenes que preparan pedidos de madrugada, siguen la misma lógica. Seguimos viviendo al compás del reloj de la fábrica, aunque nunca hayamos pisado una.

Cromford, 1771: el trabajo va a la máquina Derbyshire · Richard Arkwright · water frame patentada en 1769 La rueda daba la fuerza; la máquina marcaba el ritmo de cada vida dentro. ISOMÉTRICO, SIN ESCALA Hilandería Cromford cinco plantas water frames por planta una rueda, muchas máquinas 1 Rueda hidráulica Cromford Sough + arroyo drenaje de minas de plomo 2 Obreros por turnos dos turnos de 12 horas campana, reloj y multas muchos, niños 3 North Street, 1776 casas obreras en hilera telares en el desván 4
Fig. 61 · La era de las máquinas. La hilandería de Cromford en 1771: energía hidráulica, pisos de máquinas y barrio obrero
Capítulo 62 · Parte VII

Energía a demanda

Una rueda hidráulica solo funciona donde cae el agua, y solo cuando el río no está helado ni seco. La máquina de vapor rompió esa atadura. La de Thomas Newcomen, instalada en 1712 en una mina de carbón cerca de Dudley, en el centro de Inglaterra, usaba el vapor y el peso del aire para mover una bomba que sacaba el agua de las galerías, de modo que los mineros pudieran excavar más hondo. Era enorme y voraz, pero funcionaba, y pronto decenas de ellas cabeceaban sobre los pozos de Gran Bretaña y Europa.

El salto lo dio un fabricante de instrumentos escocés. Al reparar un modelo de Newcomen en la Universidad de Glasgow en la década de 1760, James Watt comprendió que calentar y enfriar el mismo cilindro desperdiciaba casi todo el combustible. Su solución, patentada en 1769, fue un condensador separado que mantenía caliente el cilindro. Con el industrial de Birmingham Matthew Boulton construyó máquinas que gastaban mucho menos carbón, y desde 1781 su engranaje de sol y planeta convirtió el vaivén del balancín en un giro capaz de mover una fábrica. La energía podía producirse ya en cualquier lugar adonde llegara el carbón: en pleno Manchester, en una cervecera de Londres o en un ingenio azucarero del Caribe.

El precio se pagaba bajo tierra. En 1842 una comisión parlamentaria escuchó a Patience Kershaw, de diecisiete años, que arrastraba vagonetas de carbón por vetas estrechas cerca de Halifax y declaró que los hombres para quienes trabajaba a veces le pegaban si era lenta. La Ley de Minas de ese mismo año prohibió el trabajo subterráneo a mujeres, niñas y niños menores de diez años. Las máquinas conservadas también son pruebas: la Smethwick Engine de 1779, que aún funciona en un museo de Birmingham, muestra su escala brutal.

Después, el vapor salió de la fábrica. La locomotora de Richard Trevithick arrastró un tren de hierro en Penydarren (Gales) en 1804, los vapores cruzaron océanos y en 1853 los buques de guerra estadounidenses que los japoneses llamaron «barcos negros» entraron en la bahía de Edo y ayudaron a forzar la apertura del país. En 1913, solo Gran Bretaña extraía casi 290 millones de toneladas de carbón al año.

¿Sabías que Watt inventó el caballo de vapor como argumento de venta, comparando sus máquinas con los caballos que cerveceros y fabricantes iban a sustituir, y que el vatio de cada bombilla lleva su nombre?

El vapor puso a la humanidad en una senda fósil que aún marca la vida diaria. Las burbujas de aire atrapadas en el hielo antártico indican unas 280 partes por millón de dióxido de carbono antes de la industrialización; hoy superan las 420. Casi toda central eléctrica, barco y fábrica desciende de la idea que Watt vendía: energía a demanda, mientras sigas alimentando el fuego.

La máquina de Watt: carbón hecho movimiento Boulton & Watt, Soho, Birmingham · patente del condensador 1769 · rotativa 1781 La energía ya no necesitaba un río: iba adonde llegara el carbón. CASA DE MÁQUINAS agua vapor Caldera y hogar fuego de carbón bajo un depósito vapor por tubo al cilindro 1 vacío Cilindro y pistón el vapor y el vacío mueven el pistón arriba y abajo 2 frío Condensador separado idea de Watt, 1765 el cilindro sigue caliente 3 Balancín el empuje se vuelve vaivén pivota sobre una columna 4 Engranaje planetario movimiento rotativo, 1781 mueve los ejes del molino 5
Fig. 62 · Energía a demanda. La máquina de Watt en corte: caldera, cilindro, condensador separado, balancín y volante
Capítulo 63 · Parte VII

El auge de la ciudad

En 1851 el censo británico registró algo que ningún país grande había visto: más gente en las ciudades que en el campo. Las fábricas necesitaban brazos, y llegaron millones desde las granjas de Lancashire y Yorkshire, desde una Irlanda devastada por la hambruna y desde las Tierras Altas de Escocia. Mánchester, Leeds, Glasgow y Birmingham crecían más rápido de lo que se podía construir. Se levantaban hileras de casas adosadas por la espalda, que compartían el muro trasero, con una habitación por planta, sin ventilación cruzada y alrededor de un patio donde decenas de familias compartían una bomba y unas pocas letrinas.

Conocemos esos lugares con detalle porque los reformistas los contaron. En su Informe sobre las condiciones sanitarias de la población trabajadora de 1842, Edwin Chadwick halló que en Liverpool la edad media de muerte era de 35 años entre la burguesía acomodada, 22 entre los comerciantes y 15 entre los obreros y sus familias, cifras hundidas por la mortalidad infantil. Friedrich Engels recorrió los patios de Mánchester y describió la Pequeña Irlanda, junto al río Medlock, en La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845). En Birmingham sobrevive un patio de estas casas, restaurado por el National Trust.

La vida urbana transformó los cuerpos. El cólera llegó a Gran Bretaña en 1832 y volvió en 1848 y 1853. Los niños criados entre humo de carbón y patios oscuros sufrían raquitismo, las piernas arqueadas por la falta de sol en la piel. Sin embargo, la ciudad también ofrecía salarios, compañía, periódicos, music halls y la ocasión de escapar del control de un terrateniente o de un padre, y la gente siguió llegando.

El patrón se repitió en todo el mundo. Chicago pasó de unos 30.000 habitantes en 1850 a más de un millón en 1890. Las hilanderías de Osaka le valieron el apodo de «Mánchester de Oriente», y en Bombay los obreros se hacinaban en chawls, bloques con grifos y retretes compartidos en cada rellano. Con el tiempo, las ciudades obligaron a inventar cosas que hoy damos por hechas: alcantarillado, agua corriente, normas de construcción, parques, policía y, con la tarde libre del sábado que conquistaron los obreros textiles desde la década de 1850, el germen del fin de semana.

¿Sabías que el alcantarillado de Londres, construido por Joseph Bazalgette tras el caluroso verano de 1858 conocido como el Gran Hedor, todavía transporta buena parte de las aguas residuales de la ciudad?

Desde 2007, aproximadamente, más de la mitad de la humanidad vive en ciudades, y hoy crecen más rápido Lagos, Daca o Kinsasa. Las preguntas de Chadwick sobre agua, desagües y hacinamiento vuelven a plantearse en los asentamientos informales de todo el mundo. La ciudad es el hábitat más exitoso de la humanidad, y siempre se ha pagado con tuberías.

Un patio de casas adosadas, c. 1840 Leeds · Mánchester · Birmingham · informe Chadwick 1842 · Engels 1845 El hacinamiento mató primero; lo arreglaron tuberías y cloacas, no médicos. ISOMÉTRICO, SIN ESCALA Hileras adosadas una sala por planta muro trasero común sin ventilación cruzada 1 desagüe abierto Letrinas comunes una letrina, muchas casas cenicero junto a la puerta 2 Bomba del patio un pozo para todos cólera 1832, 1849 3 Fábrica y chimenea el trabajo, a un paso el hollín tapa el sol 4
Fig. 63 · El auge de la ciudad. Un patio de casas adosadas por detrás hacia 1840: letrinas comunes, una bomba, la fábrica
Capítulo 64 · Parte VII

La abolición de la distancia

El 15 de septiembre de 1830 se inauguró el ferrocarril Liverpool-Mánchester, la primera línea pensada para llevar pasajeros y mercancías entre dos ciudades solo con vapor. El estreno fue sombrío: el diputado William Huskisson bajó a la vía y fue arrollado por la Rocket de Stephenson, una de las primeras muertes ferroviarias de las que habló todo el país. En veinte años Gran Bretaña tenía más de 6.000 millas de vía, y viajes que en diligencia duraban días se hacían en horas.

Los cables siguieron a los raíles. William Cooke y Charles Wheatstone patentaron un telégrafo eléctrico en 1837, y las compañías lo tendieron junto a las vías para señalizar los trenes. Su poder se hizo famoso el 1 de enero de 1845, cuando John Tawell, buscado por asesinato, huyó de Slough en tren; un telegrama llegó a Paddington antes que él y la policía lo siguió desde el andén. En Estados Unidos, Samuel Morse envió «What hath God wrought» de Washington a Baltimore en 1844. Por primera vez, la información corría más que cualquier caballo, barco o tren.

El ferrocarril cambió lo que la gente comía, dónde vivía y cómo medía el tiempo. La leche fresca, el pescado y las verduras llegaban a los mercados urbanos en una noche. Thomas Cook organizó su primera excursión en 1841, llevando a cientos de partidarios de la abstinencia de Leicester a Loughborough, y los balnearios costeros crecieron alrededor de las estaciones. Cada ciudad tenía su hora local; los horarios exigían una sola, y hacia 1848 casi todas las líneas británicas usaban la hora de Londres. Estados Unidos y Canadá adoptaron husos horarios ferroviarios en 1883.

La red cruzó océanos y continentes. En 1866 el gigantesco vapor Great Eastern tendió un cable telegráfico duradero entre Valentia, en Irlanda, y Heart's Content, en Terranova, después de que uno de 1858 fallara a las pocas semanas. El 10 de mayo de 1869 se completó el ferrocarril del Pacífico en Promontory Summit (Utah), construido en gran parte por miles de obreros chinos que abrieron túneles en Sierra Nevada. El primer tren de pasajeros de la India unió Bombay y Thane en 1853, y desde 1870 un cable directo comunicaba Gran Bretaña con la India en horas en lugar de semanas.

¿Sabías que el reloj de la Lonja de Grano de Bristol todavía tiene dos minuteros, uno para la hora local y otro para la de Londres, porque Bristol iba unos diez minutos por detrás de la capital?

La velocidad trajo nuevas formas de poder: los gobiernos movían tropas y órdenes, los periódicos publicaban los precios de ayer de mercados lejanos y los comerciantes de Calcuta y Londres negociaban con las mismas noticias. Las aplicaciones de mensajería, las videollamadas y los envíos en el día descienden de aquel colapso de la distancia. El mundo parece pequeño desde que se tendieron los cables.

Raíles y cables encogen el mundo, 1830–1870 noticias de la India a Londres: semanas en barco en 1850, horas en 1870 Por primera vez, un mensaje superaba al caballo, barco o tren más veloz. AMÉRICA DEL NORTE GRAN BRETAÑA Y EUROPA INDIA ATLÁNTICO ESQUEMA, SIN ESCALA Liverpool Liverpool–Mánchester primera línea interurbana, 1830 Rocket, unos 48 km/h 1 Londres Cables junto a las vías Cooke y Wheatstone 1837 Morse, Baltimore 1844 2 Valentia Heart's Content Cable atlántico, 1866 lo tiende el Great Eastern de Irlanda a Terranova 3 Promontory Ferrocarril del Pacífico, 1869 de costa a costa en una semana cuadrillas chinas e irlandesas 4 Bombay de Bombay a Londres primer tren a Thane, 1853 cable directo, 1870 5
Fig. 64 · La abolición de la distancia. Vías y cables telegráficos que unen Liverpool, Londres, Terranova, Utah y Bombay
Capítulo 65 · Parte VII

Capital y trabajo

El capitalismo industrial generó riqueza a una escala nunca vista, y la repartió de forma desigual. Quienes invertían en fábricas, minas y ferrocarriles podían hacerse inmensamente ricos; quienes manejaban las máquinas, a menudo no, al menos al principio. Historiadores económicos como Robert Allen describen una «pausa de Engels» en Gran Bretaña, aproximadamente entre 1790 y 1840, en la que la producción por trabajador subía mientras los salarios reales apenas se movían. Otros discuten cuánto duró, pero la sensación de una brecha creciente era real y planteó una pregunta que nunca se ha cerrado: ¿de quién son las ganancias?

Las pruebas están en libros de salarios, listas de precios, actas judiciales y las palabras de los protagonistas. En 1834, seis jornaleros de Tolpuddle (Dorset) fueron condenados a la deportación a Australia por prestar un juramento secreto a su sindicato. En 1838 los cartistas publicaron una Carta del Pueblo que exigía el voto para todos los hombres, y millones firmaron sus peticiones. En julio de 1888, las mujeres y chicas de la fábrica de cerillas Bryant and May, en el este de Londres, abandonaron el trabajo contra las multas, los bajos salarios y la necrosis de mandíbula causada por el fósforo blanco, y ganaron.

El conflicto fue mundial. En Chicago, una bomba en un mitin obrero en Haymarket Square en mayo de 1886 llevó a la ejecución de cuatro anarquistas tras un juicio muy discutido, y el suceso se recuerda cada Primero de Mayo. En Homestead (Pensilvania), en 1892, los directivos de Andrew Carnegie enviaron guardias armados contra los siderúrgicos en huelga, y hubo muertos en ambos bandos. En México, los mineros del cobre de Cananea fueron a la huelga en 1906, y la Constitución de 1917 consagró la jornada de ocho horas.

Las ideas chocaban con la misma fuerza. Adam Smith sostuvo en 1776 que la división del trabajo enriquece a las naciones. Robert Owen dirigió las hilanderías de New Lanark, en Escocia, como una comunidad modelo con escuelas. Karl Marx y Friedrich Engels publicaron el Manifiesto comunista en 1848, anunciando que el capitalismo cavaba su propia tumba. Los Estados se convirtieron en árbitros: las leyes fabriles británicas, el seguro de enfermedad de Bismarck de 1883 y el convenio de la Organización Internacional del Trabajo sobre las ocho horas de 1919.

¿Sabías que los mártires de Tolpuddle no fueron castigados por hacer huelga sino por un juramento, y que las protestas públicas les valieron el indulto en 1836, tras lo cual la mayoría emigró a Canadá?

Los acuerdos de aquellas décadas siguen dando forma al trabajo: sindicatos, fin de semana, bajas por enfermedad, pensiones, salario mínimo y límites de jornada. También la discusión: los debates sobre sueldos de directivos, trabajo en plataformas y automatización son la misma disputa con ropa nueva. Cada nómina lleva un poco del pacto entre el capital y el trabajo.

Capital y trabajo y sus personajes eje: el pacto industrial · cuatro pilares · c. 1770–1919 La disputa por las ganancias nunca acabó: pasó a máquinas nuevas. fuentes: libros de salarios · registros de huelgas · comisiones · juicios ¿De quién son las ganancias? beneficios, salarios y horas la gran pregunta de la época 1 Dueños construyen e invierten 2 Arkwright Cromford, 1771 Andrew Carnegie acero, Pittsburgh Alfred Krupp Essen, ciudad Krupp Obreros se unen y hacen huelga 3 los 6 de Tolpuddle Dorset, 1834 Cerilleras East London, 1888 Haymarket Chicago, 1886 Pensadores explican el sistema 4 Adam Smith Riqueza de naciones Robert Owen fábricas de New Lanark Marx y Engels Manifiesto, 1848 El Estado fija las reglas 5 Ley de Fábricas Gran Bretaña, 1833 Bismarck seguro, 1883 OIT jornada de 8 h, 1919
Fig. 65 · Capital y trabajo. ¿De quién son las ganancias? Dueños, obreros, pensadores y Estado en el pacto industrial
Capítulo 66 · Parte VII

La revolución de los gérmenes

Durante la mayor parte de la historia, la enfermedad se atribuía al aire viciado, al desequilibrio de los humores, al pecado o a la mala suerte. A mediados del siglo XIX, un puñado de médicos y científicos empezó a demostrar algo más extraño: que muchas enfermedades las causan seres vivos demasiado pequeños para verlos. La teoría microbiana no llegó de golpe. Se armó con salas de hospital, mapas urbanos y matraces de laboratorio, y acabó reduciendo la mortalidad más que cualquier otra idea de la historia.

Las primeras pistas salieron de contar muertos. En 1847 Ignaz Semmelweis, en una maternidad de Viena, observó que las mujeres atendidas por médicos que venían directamente de diseccionar cadáveres morían de fiebre puerperal mucho más que las atendidas por comadronas. Cuando impuso lavarse las manos con cal clorada, las muertes cayeron en picado. En Londres, en 1854, John Snow situó en un plano las muertes por cólera en el Soho y las rastreó hasta una sola bomba de agua en Broad Street. Ninguno de los dos veía la causa, pero ambos demostraron que la enfermedad viajaba en las manos y en el agua.

Después llegó el microscopio. A comienzos de la década de 1860, Louis Pasteur hirvió caldo en matraces de cuello de cisne y demostró que se conservaba mientras los microbios del aire no pudieran alcanzarlo: la vida solo nace de la vida. En Glasgow, Joseph Lister llevó la lección a la cirugía y en 1865 trató con ácido fénico la fractura abierta de un niño de once años, James Greenlees; la herida curó sin infección. En 1882 Robert Koch identificó la bacteria de la tuberculosis, entonces la gran asesina de Europa, y en 1884 describió el germen del cólera tras estudiar brotes en Egipto y Calcuta.

Los resultados prácticos llegaron a todos. Las ciudades construyeron alcantarillas y filtraron el agua, y Jersey City empezó a clorarla en 1908. La vacuna antirrábica de Pasteur salvó en 1885 a un niño mordido, Joseph Meister, y después vinieron las vacunas contra la difteria, el tétanos, la polio y el sarampión. Hacia 1800, unos cuatro de cada diez niños morían antes de cumplir cinco años; hoy, unos cuatro de cada cien. La esperanza de vida mundial pasó de unos 32 años en 1900 a unos 73 hoy.

¿Sabías que la famosa retirada de la palanca de la bomba de Broad Street, el 8 de septiembre de 1854, llegó cuando el brote ya remitía, y que el verdadero mérito de Snow fueron sus pruebas, que tardaron años en convencer a las autoridades?

La revolución microbiana explica por qué la mayoría de los padres espera hoy que todos sus hijos lleguen a adultos, y por qué el jabón, el agua limpia y las vacunas son los salvavidas más baratos que existen. La pandemia de COVID-19 recordó que los microbios no se han ido. El jabón, las alcantarillas y las vacunas han salvado más vidas que cualquier bisturí.

Cinco pistas que desenmascararon a los asesinos invisibles 1847–1882 · Viena · Londres · París · Glasgow · Berlín Jabón, cloacas y vacunas han salvado más vidas que cualquier bisturí. 1840 1890 ESPERANZA DE VIDA MUNDIAL AL NACER (estim.) 1900: unos 32 hoy: unos 73 Mortalidad infantil antes de los 5 años 1800: unos 4 de 10 hoy: unos 4 de 100 Semmelweis, 1847 maternidad de Viena lavado con cloro 1 Snow, 1854 bomba de Broad Street mapa del cólera 2 Pasteur, años 1860 matraces cuello cisne sin gérmenes, no se pudre 3 Lister, 1867 cirugía en Glasgow spray de ácido fénico 4 Koch, 1882 laboratorio en Berlín halla el bacilo de la TB 5 Germen del cólera, 1884 Koch en Calcuta Snow tenía razón
Fig. 66 · La revolución de los gérmenes. Cinco descubrimientos, de 1847 a 1884, que identificaron los gérmenes y frenaron la muerte
Capítulo 67 · Parte VII

La cadena de montaje

Antes de 1913, un coche se construía como una casa. Un equipo de obreros cualificados rodeaba un chasis inmóvil y colocaba las piezas que le llevaban; montar un chasis costaba unas doce horas y media. En la planta de Ford en Highland Park (Míchigan), los ingenieros probaron algo distinto. En abril de 1913 hicieron desfilar magnetos ante una fila de operarios, cada uno con una pequeña tarea. El tiempo de montaje se desplomó. A finales de año el chasis entero avanzaba tirado por una cuerda, y a principios de 1914 bastaba con una hora y media, aproximadamente.

La cadena de montaje combinaba ideas anteriores: las piezas intercambiables de los arsenales estadounidenses, el flujo continuo de los molinos harineros y los carriles aéreos de los mataderos de Chicago. La intuición de Ford fue mover el trabajo y no al trabajador. La tarea se dividió en decenas de pasos cortos y repetidos que un novato aprendía en un día. Los estudios de tiempos de Ford, las fotografías de la empresa y las memorias de los obreros muestran el resultado: una producción disparada y un aburrimiento tan intenso que muchos se marchaban en pocas semanas.

La respuesta de Ford, en enero de 1914, fue la «jornada de cinco dólares», que aproximadamente duplicaba la paga habitual de quienes cumplían los requisitos. Tenía condiciones: inspectores del Departamento Sociológico visitaban los hogares para comprobar que los obreros vivían sobria y ahorrativamente. Muchos eran inmigrantes recién llegados de Polonia, Italia, Hungría y Oriente Próximo, y la empresa organizaba clases de inglés para convertirlos en estadounidenses modelo. La paga funcionó: el Modelo T se volvió algo que sus propios fabricantes podían comprar. Entre 1908 y 1927 se fabricaron más de quince millones.

El método se extendió casi a todas partes. André Citroën abrió en París una fábrica de producción en masa en 1919. La Unión Soviética levantó una enorme planta automovilística en Nizhni Nóvgorod con ayuda de Ford a comienzos de los años treinta. El pensador italiano Antonio Gramsci, preso por el fascismo, popularizó el término fordismo. Charlie Chaplin se burló de él en Tiempos modernos (1936), con su vagabundo atrapado entre engranajes. Tras la Segunda Guerra Mundial, Taiichi Ohno y sus colegas de Toyota lo refinaron en la producción ajustada, adoptada en fábricas de todo el mundo.

¿Sabías que Ford escribió que la idea procedía en parte de los mataderos de Chicago, donde carros colgantes llevaban las reses ante operarios que hacían cada uno un solo corte, una cadena de despiece?

Casi todo lo que posees, del teléfono a las zapatillas, salió de una descendiente de la cadena de Ford, a menudo en Shenzhen, Ciudad Ho Chi Minh o Daca. Abarató las cosas y volvió repetitivo el trabajo, y ambas cosas siguen con nosotros. Divide la tarea lo bastante, y quienes fabrican el coche podrán comprarlo.

Highland Park, 1913: se mueve el trabajo, no el obrero Ford Motor Company · Highland Park, Míchigan · Modelo T, 1908–1927 Divide bien el trabajo y quien fabrica el coche podrá comprarse uno. chasis arrastrado por cuerda, luego por cadena Piezas al alcance rampas y toboganes línea de magnetos, abril 1913 1 La línea móvil Highland Park, fines de 1913 la línea marca el ritmo 2 Un obrero, una tarea decenas de pasos cortos sin oficio artesano 3 Tiempo para un chasis 12,5 h equipos fijos unos 93 min en la línea, 1914 4 15 millones de Modelos T fabricados 1908–1927 un coche para asalariados El fordismo se globaliza 5 fuentes: cronometrajes de Ford · fotos de la empresa · memorias obreras
Fig. 67 · La cadena de montaje. La línea móvil de Ford en Highland Park: una tarea por obrero, chasis en marcha
Capítulo 68 · Parte VII

La conquista de la electricidad

En 1831 Michael Faraday movió un imán dentro de una bobina de hilo en la Royal Institution de Londres e hizo circular una corriente. Ese principio, la inducción electromagnética, está en el corazón de casi todas las centrales eléctricas del planeta. Convertirlo en un servicio público llevó medio siglo. En 1881 el pequeño pueblo de Godalming, en Surrey, iluminó sus calles y algunas casas con un generador movido por una rueda hidráulica, y en septiembre de 1882 la central de Pearl Street de Thomas Edison empezó a abastecer a unas decenas de clientes del sur de Manhattan. Edison en Estados Unidos y Joseph Swan en Inglaterra habían creado cada uno una bombilla incandescente práctica, y más tarde fusionaron sus negocios británicos.

Quedaba transportar la energía lejos. Edison defendía la corriente continua; George Westinghouse, con las patentes de Nikola Tesla, apostó por la alterna, cuya tensión los transformadores podían elevar para las líneas largas y reducir para los hogares. Ganó la alterna. En 1896 la electricidad de las cataratas del Niágara llegó a Búfalo, a más de treinta kilómetros, y las redes nacionales siguieron en las décadas de 1920 y 1930. En 1920 Lenin declaró que «el comunismo es el poder soviético más la electrificación de todo el país» y lanzó un plan estatal.

La electricidad cambió cuerpos y jornadas tanto como industrias. Una luz brillante y segura alargó las tardes y los turnos nocturnos, y a lo largo del siglo la gente empezó a acostarse más tarde. Las fábricas sustituyeron la única máquina de vapor con sus correas por un pequeño motor en cada máquina, lo que permitió reorganizar los talleres, aunque la productividad tardó décadas en notarlo. Los tranvías eléctricos llevaron a los obreros a nuevos barrios. En los hogares llegaron, desde los años veinte, planchas, aspiradoras, lavadoras y frigoríficos, y la radio metió noticias y música en la cocina.

Los beneficios se repartieron mal. En 1907 menos de uno de cada diez hogares estadounidenses tenía electricidad; en 1930, unos dos de cada tres, pero no la mayoría de las granjas, así que en 1936 el Congreso creó préstamos para cooperativas eléctricas rurales. Historiadoras como Ruth Schwartz Cowan han sostenido que los electrodomésticos no redujeron las tareas del hogar tanto como prometía la publicidad, porque las exigencias de limpieza subieron a la par.

¿Sabías que el pionero suministro público de Godalming, de 1881, funcionaba con una rueda hidráulica en el río Wey, y que el pueblo volvió a las farolas de gas a los pocos años porque el negocio no era rentable?

Hoy unos 700 millones de personas, sobre todo en el África subsahariana, siguen sin electricidad fiable, y abastecerlas de forma limpia es uno de los grandes retos del siglo. Para el resto es invisible: fluye hacia teléfonos, neveras, respiradores y centros de datos. La electricidad es la energía que nunca vemos, hasta el momento en que se va.

De la dinamo a la puerta: la red eléctrica inducción de Faraday 1831 · primeros suministros 1881–82 · redes nacionales años 1920–30 La electricidad es la energía que nunca ves, hasta que se corta. La red subestaciones hogares de EE. UU. electrificados: menos de 1 de cada 10 en 1907 · unos 2 de 3 en 1930 · ESQUEMA Central Pearl Street, 1882 Godalming, 1881 vapor o agua hacen girar las dinamos 1 Corriente alterna del Niágara a Búfalo, 1896 energía a kilómetros 2 Luz bombillas de Swan y Edison la noche se aprovecha 3 Motores un motor por máquina tranvías, ascensores, fábricas 4 Hogares planchas, lavadoras, neveras radio desde los años 20 5
Fig. 68 · La conquista de la electricidad. De la central al enchufe: generadores, líneas, red, luz, motores y hogares
Capítulo 69 · Parte VII

Miles de millones

Durante casi toda la existencia de nuestra especie, el número de humanos creció tan despacio que el cambio era invisible a lo largo de una vida. Luego la curva se disparó. El mundo alcanzó unos mil millones de habitantes hacia 1804, dos mil millones en 1927, tres mil millones en 1960, y el 15 de noviembre de 2022 las Naciones Unidas celebraron la llegada de la persona ocho mil millones. Ningún mamífero de nuestro tamaño ha sido nunca tan numeroso.

Lo sabemos porque hemos contado. Suecia lleva estadísticas nacionales de población desde 1749, la serie ininterrumpida más larga del mundo, y los censos se generalizaron en el siglo XIX, desde el primero británico en 1801 hasta el indio de 1872. Las cifras anteriores se reconstruyen con registros parroquiales y padrones fiscales. Juntas revelan la transición demográfica. Primero baja la mortalidad, gracias a una alimentación más segura, al agua limpia y a las vacunas, mientras las familias siguen teniendo muchos hijos, y la población crece deprisa. Una o dos generaciones después cae también la natalidad, y el crecimiento se frena.

La comida hizo posible el auge. En 1798 Thomas Malthus advirtió que la población siempre superaría a las cosechas. No se equivocaba sobre el pasado, pero no vio lo que venía. En 1909 Fritz Haber logró extraer nitrógeno del aire, y desde 1913 Carl Bosch lo industrializó en una planta de BASF para fabricar fertilizantes. El científico Vaclav Smil calcula que alrededor del 40 % de las personas vivas hoy deben su alimento a ese proceso. En los años sesenta, el trigo de alto rendimiento de Norman Borlaug y nuevas variedades de arroz impulsaron una revolución verde en México, la India y Pakistán, y la cosecha india de trigo se duplicó con creces en unos siete años.

La vida familiar cambió con las cifras. En 1950 una mujer tenía de media unos cinco hijos; hoy la cifra mundial ronda los 2,3. La de Corea del Sur cayó a 0,72 en 2023, la más baja del mundo, mientras la de Níger sigue por encima de seis. La población de Japón disminuye desde 2010, aproximadamente, y a finales de siglo Nigeria podría tener más habitantes que los mayores países de Europa juntos.

¿Sabías que los demógrafos calculan que han nacido unos 117.000 millones de personas en total, de modo que aproximadamente uno de cada quince humanos que han existido está vivo hoy?

El crecimiento mundial tocó techo a finales de los años sesenta, con más del 2 % anual, y hoy está por debajo del 1 %; la ONU prevé que la población se estabilice en este siglo. Los retos son ahora el envejecimiento, las migraciones y alimentar a todos sin agotar el suelo y el clima que nos alimentan. Primero bajaron las muertes y después los nacimientos; la distancia entre ambos creó miles de millones.

Miles de millones: población mundial, 1700–2050 estimaciones de la ONU e históricas · hitos en miles de millones · discontinua = proyección Primero cayeron las muertes y luego los nacimientos; la brecha creó miles de millones. 2.000 M 4.000 M 6.000 M 8.000 M 1700 1800 1900 2000 1.000 millones, c. 1804 tras milenios de crecimiento lentísimo 1 Haber-Bosch, 1913 abono del aire alimenta a miles de M 2 Máximo, años 60 más del 2 % anual Revolución Verde 3 8.000 millones, 2022 15 nov., según la ONU el crecimiento se frena 4 Familias más pequeñas hijos por mujer: de unos 5 (1950) a 2,3 5
Fig. 69 · Miles de millones. La población mundial desde 1700 hasta hoy, con sus hitos y puntos de inflexión
Capítulo 70 · Parte VII

La Gran Divergencia

En 1750 los grandes talleres del mundo estaban en Asia. Según las estimaciones del historiador económico Paul Bairoch, China y la India fabricaban juntas más de la mitad de los productos manufacturados del planeta, desde la porcelana y la seda hasta las finas muselinas de Bengala. Gran Bretaña producía en torno al 2 %. En 1900 el panorama se había invertido: Gran Bretaña y Estados Unidos sumaban más del 40 %, y la India menos del 2 %. Los historiadores llaman a esta separación la Gran Divergencia, y sus causas están entre las cuestiones más discutidas de la disciplina.

La comparación se ha afinado con huellas de vidas corrientes. Los investigadores comparan salarios con el precio de una cesta de comida, combustible y tela en Londres, Pekín, Delhi y Ámsterdam, y miden estaturas a partir de registros militares y esqueletos. En su libro La gran divergencia (2000), Kenneth Pomeranz sostuvo que las regiones más ricas de China, como el delta del Yangtsé, eran comparables a Inglaterra hasta mediados del siglo XVIII. Otros, como Robert Allen, señalan la combinación británica de salarios altos y carbón barato, que hacía rentable inventar máquinas que ahorraran trabajo. Instituciones, ciencia, colonias y algodón cultivado por esclavos también entran en el debate.

Lo que no está en duda es lo que les ocurrió a las personas. La tela mecánica de Lancashire, protegida en casa por aranceles y empujada hacia los mercados indios, contribuyó a arruinar a muchos tejedores manuales de Bengala. China perdió las guerras del opio de 1839-1842 y 1856-1860 ante los buques de vapor británicos. Según el Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU de 1999, la brecha de renta entre los países más ricos y los más pobres pasó de unos 3 a 1 en 1820 a 35 a 1 en 1950 y 72 a 1 en 1992. Hasta la estatura siguió al dinero: los neerlandeses, antes bajos para los estándares europeos, están hoy entre las personas más altas del planeta.

La divergencia no era un destino. El Japón Meiji, desde 1868, importó a propósito ferrocarriles, hilanderías de seda y escuelas, y en dos generaciones se convirtió en potencia industrial. Corea del Sur y Taiwán lo siguieron desde los años sesenta, y las reformas chinas de 1978 sacaron de la pobreza extrema a cientos de millones de personas. Hacia 1820 la mayor parte de la humanidad vivía en lo que hoy llamaríamos pobreza extrema; hoy, menos de una de cada diez personas, y China vuelve a fabricar más que ningún otro país.

¿Sabías que según Bairoch la cuota de la India en la producción manufacturera mundial cayó de alrededor del 25 % en 1750 a menos del 2 % en 1900?

Aun así, un niño que nace hoy en Japón puede esperar vivir unos treinta años más que uno nacido en Chad o Nigeria. La brecha abierta por la industrialización se estrecha, despacio y de forma desigual. En dos siglos, el taller del mundo pasó de Asia al Atlántico, y ahora está volviendo.

La Gran Divergencia: quién fabricaba los bienes del mundo cuota de la producción manufacturera mundial, % · estimaciones de Paul Bairoch, 1982 En 150 años el taller del mundo pasó de Asia al Atlántico, y volvió. 1750 1900 0 30% China 32.8 6.2 1 India 24.5 1.7 2 Gran Bretaña 1.9 18.5 EE. UU. 0.1 23.6 3 La brecha crece país más rico vs. más pobre, renta por persona: 1820: unos 3 a 1 1950: unos 35 a 1 1992: unos 72 a 1 4 Alcanzar Japón desde 1868 Corea del Sur, años 60 China desde 1978 Asia vuelve a fabricar más 5 fuentes: registros de producción, salarios y precios (Bairoch; PNUD 1999)
Fig. 70 · La Gran Divergencia. Cuotas de la producción industrial mundial, 1750 y 1900: Asia cae, Occidente sube
Parte VIII

Revoluciones y derechos

El consentimiento, el voto, la libertad y los derechos de cada persona.

Capítulo 71 · Parte VIII

Una nación por consentimiento

El 4 de julio de 1776, unos delegados reunidos en Filadelfia aprobaron un documento que asentaba un nuevo Estado sobre una idea en la que ningún país se había fundado antes: que los gobiernos derivan «sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados». La Declaración de Independencia, redactada sobre todo por Thomas Jefferson, un virginiano de 33 años, convirtió una disputa por impuestos en una discusión sobre el origen del poder. No venía de una corona ni de una familia elegida por Dios, sino de las personas que debían obedecer.

El problema estaba en la palabra pueblo. Podemos medir a quién dejaba fuera, porque la nueva república se contó a sí misma. El primer censo federal, de 1790, registró unos 3,9 millones de habitantes, de los cuales casi 700 000 eran esclavos. El propio Jefferson esclavizó a más de 600 personas a lo largo de su vida. Las mujeres no votaban, salvo, brevemente y gracias a una redacción imprecisa, las propietarias de Nueva Jersey entre 1776 y 1807. Las naciones indígenas, de los haudenosaunee a los cheroquis, fueron tratadas como obstáculos para la expansión hacia el oeste y no como parte de los gobernados.

Sin embargo, las palabras escaparon a sus autores. En marzo de 1776, Abigail Adams escribió a su marido John pidiendo al Congreso que «se acordara de las damas»; él le respondió en broma, y ambas cartas se conservan. En 1781, una esclava de Massachusetts, Elizabeth Freeman, conocida como Mum Bett, oyó que la nueva constitución del estado declaraba que todos los hombres nacen libres e iguales. Buscó un abogado, demandó y ganó su libertad; pleitos como el suyo acabaron con la esclavitud en Massachusetts durante la década de 1780. Una promesa escrita puede volverse contra los poderosos en boca de quienes olvidó.

La revolución también dispersó familias a uno y otro lado del océano. Decenas de miles de leales a la Corona huyeron a Canadá, Gran Bretaña y el Caribe. Miles de afroamericanos que se habían pasado al bando británico a cambio de la libertad fueron trasladados a Nueva Escocia, y en 1792 casi 1200 de ellos siguieron viaje hasta África occidental para fundar Freetown, en Sierra Leona. Para ellos, el consentimiento de los gobernados significó marcharse.

¿Sabías que la Declaración no se firmó el 4 de julio? La mayoría de los delegados firmó la copia caligrafiada en pergamino el 2 de agosto de 1776, y algunos más tarde aún.

La Constitución de 1787 y la Carta de Derechos de 1791 convirtieron la idea en maquinaria: elecciones, límites escritos al poder, libertad de expresión y de culto. La misma Constitución contaba a cada esclavo como tres quintos de persona al repartir los escaños del Congreso. Cada ampliación de la ciudadanía estadounidense desde entonces, de la Decimocuarta Enmienda de 1868 a la Ley de Derecho al Voto de 1965, se ha defendido como el cumplimiento por fin de la promesa de 1776, y la mayoría de las constituciones del mundo empiezan hoy con alguna versión de «nosotros, el pueblo». La frase era verdad a medias cuando se escribió, y desde entonces ha sido una lista de tareas pendientes.

¿Quiénes eran «los gobernados» en 1776? Declaración 1776 · censo 1790 · Constitución 1787 · Carta de Derechos 1791 A medias cierta al escribirse; una tarea pendiente desde entonces. LA PROMESA QUIENES QUEDARON FUERA Consentimiento de los gobernados Declaración, 4 de julio de 1776 redactada por Jefferson, a los 33 «nosotros, el pueblo», después Constitución 1787 Carta de Derechos, 1791 1 Esclavizados casi 700.000 en 1790 censo de 1790: unos 3,9 millones de personas casi 700.000 esclavizados: casi 1 de cada 5 población libre 2 Mujeres votan solo en Nueva Jersey, 1776–1807 Naciones nativas haudenosaunee, cheroqui 3 Mum Bett demanda, 1781 Elizabeth Freeman, Massachusetts invoca la promesa y gana su libertad 4 Lealistas negros a Freetown Nueva Escocia y luego Sierra Leona, 1792 5
Fig. 71 · Una nación por consentimiento. Quién contaba como «los gobernados» en 1776 y quién quedó fuera de la promesa
Capítulo 72 · Parte VIII

Libertad, igualdad

En la primavera de 1789, antes de que nadie asaltara nada, se preguntó a los franceses qué iba mal. Cada parroquia, ciudad y gremio redactó un cuaderno de quejas para los Estados Generales que Luis XVI había convocado para salvar un Tesoro en bancarrota. Se escribieron decenas de miles, y los historiadores leen los que sobreviven como lo más parecido a una encuesta de opinión del siglo XVIII: aldeanos que protestan por el impuesto de la sal, por el diezmo, por el derecho del señor a cazar en sus campos y a criar palomas que se comían la simiente.

Lo que siguió fue vertiginoso. El 14 de julio, los parisinos tomaron la Bastilla, una fortaleza-prisión que entonces solo albergaba a siete presos. El 26 de agosto, la Asamblea Nacional aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano: «Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos». En octubre, miles de vendedoras de los mercados, indignadas por el precio del pan, marcharon bajo la lluvia hasta Versalles y se llevaron a la familia real a París. Se abolieron los derechos feudales, los judíos obtuvieron la plena ciudadanía en 1791, el divorcio se legalizó en 1792 y, en 1794, la Convención abolió la esclavitud en las colonias, después de que los esclavos de Saint-Domingue se sublevaran y se liberaran por sí mismos.

La dramaturga Olympe de Gouges se fijó en quién faltaba. Su Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, de 1791, sostenía que si la mujer tenía derecho a subir al cadalso, también debía tenerlo a subir a la tribuna. En noviembre de 1793 fue guillotinada. Para entonces Francia estaba en guerra con media Europa y con rebeldes en su propio territorio, y la Revolución se había vuelto contra sí misma. Luis XVI fue ejecutado en enero de 1793; durante el Terror, en 1793 y 1794, unas 17 000 personas fueron ejecutadas oficialmente y muchas más murieron en las cárceles o en la represión de la Vendée. Robespierre, que en su día se había opuesto a la pena de muerte, acabó él mismo en la guillotina en julio de 1794.

¿Sabías que las palabras políticas «izquierda» y «derecha» nacieron en 1789, cuando los partidarios del rey se sentaban a la derecha del presidente de la Asamblea y sus adversarios a la izquierda?

Para la gente corriente, la Revolución llegó hasta los rincones más íntimos de la vida. Cambió el nombre de los meses, impuso una semana de diez días que los trabajadores detestaban, porque les daba un día de descanso de cada diez en lugar de uno de cada siete, y sustituyó cientos de pesos y medidas locales por el sistema métrico. Napoleón restableció la esclavitud en 1802, se coronó emperador y llevó el nuevo Código Civil por toda Europa, de Italia a Polonia.

El mundo aprendió una doble lección. Los derechos podían proclamarse para todos de una vez, con palabras sencillas, por un pueblo y no por un rey. Y una revolución que dice hablar en nombre de todo el pueblo puede decidir que quien discrepa ya no forma parte de él. Desde entonces, cada revolución ha tenido que elegir qué mitad de 1789 seguir.

Francia rehecha, de 1789 a 1802 Estados Generales · Asamblea Nacional · Convención · Napoleón Los derechos proclamados en un día pueden perderse igual de rápido. 1789 1802 LA VIDA DIARIA, REHECHA Sistema métrico sustituye medidas locales Semana de diez días un día de descanso de cada diez Izquierda y derecha escaños de la Asamblea, 1789 Primavera 1789 cahiers de doléances cuadernos de quejas 1 jul.–ago. 1789 Bastilla, 14 de julio Derechos, 26 de agosto 2 1789–1791 marcha de mujeres, oct. De Gouges, 1791 3 1793–1794 rey ejecutado Terror: ~17.000 4 1794 → 1802 esclavitud abolida Napoleón la restaura 5
Fig. 72 · Libertad, igualdad. Francia de 1789 a 1802: quejas, derechos, voces de mujeres, Terror y marcha atrás
Capítulo 73 · Parte VIII

El fin de la esclavitud

Durante la mayor parte de la historia escrita, la esclavitud formó parte del paisaje: en Roma, en el Bagdad abasí, en los reinos de África occidental, en la capital azteca. Lo que distinguía al sistema atlántico era su escala y su vínculo con el color de la piel. Entre comienzos del siglo XVI y la década de 1860, unos 12,5 millones de africanos fueron embarcados a la fuerza en barcos europeos y americanos, y unos 10,7 millones sobrevivieron a la travesía. Conocemos estas cifras con una precisión inusual gracias a la base de datos de la trata transatlántica, que ha reconstruido unos 36 000 viajes a partir de cuadernos de bitácora, pólizas de seguro y registros portuarios.

La lucha empezó por los propios esclavizados. En agosto de 1791 se sublevaron los de la colonia francesa de Saint-Domingue; con líderes como Toussaint Louverture rechazaron a los ejércitos francés, español y británico, y en 1804 fundaron Haití, el primer Estado nacido de una rebelión de esclavos victoriosa. En Jamaica, en la Navidad de 1831, el diácono baptista Sam Sharpe convocó una huelga que se convirtió en una rebelión de decenas de miles de personas; fue ahorcado en 1832, y la conmoción empujó al Parlamento de Londres a actuar. Los cuerpos también dan testimonio: los esqueletos del Cementerio Africano de Nueva York, redescubierto en 1991, muestran columnas e inserciones musculares marcadas por un trabajo aplastante.

Las palabras hicieron el resto. En 1789 Olaudah Equiano publicó su Interesante narración, un éxito de ventas que relataba su secuestro de niño en lo que hoy es Nigeria, aunque los historiadores debaten dónde nació. El activista Thomas Clarkson reunió testimonios de marineros en Bristol y Liverpool, y el grabado del barco negrero Brookes, con personas apiñadas como mercancía, se convirtió en una de las primeras imágenes de protesta producidas en masa. Miles de familias británicas boicotearon el azúcar de las plantaciones y, en 1824, la cuáquera de Leicester Elizabeth Heyrick exigió una emancipación «inmediata, no gradual», años antes de que se atrevieran los dirigentes masculinos.

¿Sabías que Brasil fue el último país de América en abolir la esclavitud, con la Ley Áurea del 13 de mayo de 1888, firmada por la princesa Isabel mientras su padre, el emperador, estaba en el extranjero?

Las leyes llegaron despacio y con un coste terrible. Gran Bretaña prohibió su trata en 1807 y la esclavitud en la mayoría de sus colonias a partir de 1834, indemnizando a los dueños y no a los esclavizados. Estados Unidos necesitó una guerra civil que mató al menos a 620 000 soldados antes de la Decimotercera Enmienda de 1865. Rusia liberó a sus siervos en 1861. Mauritania fue el último país en abolir formalmente la esclavitud, en 1981.

La libertad sobre el papel no cerró la historia. En el sur de Estados Unidos, los libertos sufrieron las deudas de la aparcería y décadas de terror; en Jamaica, las mejores tierras siguieron en manos de los hacendados. En la década de 1930 se grabó a más de 2300 estadounidenses ancianos nacidos en la esclavitud, y sus voces se conservan en la Biblioteca del Congreso. Hoy la Organización Internacional del Trabajo calcula que unos 50 millones de personas viven en trabajo forzoso o matrimonio forzado. La abolición fue una de las mayores victorias morales de la humanidad, y no está terminada.

La abolición y sus personajes eje: el movimiento · cuatro pilares · 1787–1888 Ningún héroe solo acabó con la esclavitud: lo hizo un siglo de muchas manos. fuentes: 36.000 viajes registrados · relatos de esclavos · archivos judiciales y parroquiales Abolición de la protesta a la ley mundo atlántico, 1787–1888 1 Los esclavizados resisten y se alzan 2 T. Louverture Haití, desde 1791 Sam Sharpe Jamaica, 1831 Harriet Tubman huye, 1849 Testigos escriben y hablan 3 Olaudah Equiano Narración, 1789 Mary Prince Historia, 1831 F. Douglass Narración, 1845 Activistas presionan 4 Thomas Clarkson pruebas, 1787 E. Heyrick «inmediata», 1824 Joaquim Nabuco Brasil, años 1880 Legisladores la abolen por ley 5 Gran Bretaña Ley de 1833 Estados Unidos 13.ª Enmienda, 1865 Brasil Ley Áurea, 1888
Fig. 73 · El fin de la esclavitud. Los protagonistas de la abolición: esclavizados, testigos, activistas y legisladores
Capítulo 74 · Parte VIII

Gobernar por el voto

Durante la mayor parte de la historia, quién gobernaba lo decidía la cuna, la fuerza o un pequeño círculo de ricos. La idea de que la gente corriente eligiera regularmente a sus gobernantes se extendió en el siglo XIX, y lo hizo de forma desigual, ampliación tras ampliación. En Gran Bretaña antes de 1832, Old Sarum, una colina cubierta de hierba en Wiltshire con un puñado de electores, enviaba dos diputados al Parlamento, mientras que la pujante Mánchester no enviaba ninguno. La Gran Ley de Reforma de 1832 corrigió aquello, pero después solo uno de cada cinco hombres adultos de Inglaterra y Gales podía votar.

Cada paso se pagó. En agosto de 1819, una multitud de quizá 60 000 personas se reunió en St Peter's Field, en Mánchester, para exigir la reforma; la caballería cargó sable en mano y al menos quince personas murieron en lo que la prensa llamó Peterloo. Los cartistas de las décadas de 1830 y 1840 reclamaron el voto para todos los hombres, el sufragio secreto y un sueldo para los diputados, y llevaron a Westminster peticiones con millones de firmas. Cinco de sus seis demandas acabaron siendo ley; solo los Parlamentos anuales nunca llegaron.

Votar era antes un acto público. Antes del voto secreto, el elector subía a la tarima de los hustings y anunciaba su elección delante de su terrateniente, su patrón y la multitud. Unos registros impresos anotaban quién había votado a quién, y los historiadores los usan hoy para mostrar que los arrendatarios votaban como sus señores. La colonia de Victoria, en Australia, introdujo en 1856 la papeleta secreta impresa por el Estado; Gran Bretaña la siguió en 1872, y la «papeleta australiana» se extendió por Estados Unidos en la década de 1890. Un lápiz tras una cortina hizo más por la independencia de criterio que muchos discursos.

¿Sabías que en las elecciones de la India se pinta una línea de tinta indeleble en el índice izquierdo de cada votante para que nadie vote dos veces, una práctica que se usa desde 1962?

El mayor salto llegó tras el fin de los imperios. La India celebró sus primeras elecciones generales en 1951 y 1952 con sufragio para todos los adultos desde el primer día, cuando la mayoría de sus cerca de 173 millones de electores no sabía leer. Cada partido recibió un símbolo dibujado, como una pareja de bueyes o una lámpara de aceite, para que cualquiera pudiera elegir, y la votación tardó meses en completarse entre montañas, desiertos y selvas. En Estados Unidos, en cambio, la Decimoquinta Enmienda de 1870 prometió el voto a los hombres negros, una promesa incumplida en gran parte del Sur hasta 1965.

Hoy la mayoría de los países celebra algún tipo de elecciones, aunque muchas no son ni libres ni limpias. Las elecciones indias de 2024, con casi mil millones de inscritos, fueron el mayor acto de elección colectiva de la historia. La papeleta no hizo a nadie sabio ni igual. Lo que hizo fue convertir a los súbditos en ciudadanos capaces de destituir a sus gobernantes sin desenvainar una espada.

De la tribuna electoral al voto secreto un colegio electoral en isométrico · Gran Bretaña, Australia, India Un lápiz tras una cortina: los súbditos se vuelven ciudadanos. fuentes: registros de votos · archivos de comisiones electorales · papeletas Tribuna abierta voto de viva voz el registro nombra a todos 1 Cabinas privadas Victoria 1856 Gran Bretaña 1872 2 Urna una persona, un voto recuento público 3 mesa de tinta Símbolos y tinta India 1951–52 tinta en el dedo, 1962 4
Fig. 74 · Gobernar por el voto. Un colegio electoral en 3D: de la tribuna pública a la cabina, la urna y la tinta
Capítulo 75 · Parte VIII

El Estado nación

Pregunte a un campesino de 1800 qué era y quizá respondiera católico, hombre de su valle o arrendatario de tal señor. Un siglo después, sus bisnietos responderían mucho más probablemente francés, alemán, italiano o japonés. El Estado nación, un país cuyas fronteras deberían coincidir con un pueblo que comparte lengua, historia y sentimiento de pertenencia, es un invento reciente que hoy parece tan natural como el clima.

Hubo que construirlo, a menudo en las aulas. Cuando el Gobierno francés encuestó sus escuelas en 1863, descubrió que aproximadamente una de cada cinco personas no hablaba nada de francés, solo bretón, occitano, vasco, alsaciano u otra lengua. Las leyes de Jules Ferry de 1881 y 1882 hicieron la escuela primaria gratuita, obligatoria y en francés; a los niños bretones sorprendidos hablando su lengua se les podía colgar un objeto infamante. Italia, unificada en 1861, estaba poblada por gente que hablaba sobre todo lenguas regionales, y los historiadores calculan que solo una pequeña minoría usaba el italiano estándar. Japón, después de 1868, siguió el mismo camino a toda velocidad, con escuela obligatoria desde 1872, un ejército de reclutas y una lengua estándar basada en el habla de Tokio.

Las naciones también se hicieron de papel y de canciones. Los censos clasificaban a la gente por lengua materna, los mapas pintaban cada país de un solo color y los periódicos permitían a un lector de Turín imaginar a miles de desconocidos leyendo las mismas noticias en el desayuno. El politólogo Benedict Anderson llamó a las naciones comunidades imaginadas, porque sus miembros nunca conocerán a la mayoría de sus compatriotas y aun así se sienten unidos a ellos. Himnos, banderas, museos nacionales y colecciones de cuentos populares, como los que los hermanos Grimm empezaron a publicar en 1812, dieron un pasado a la nueva identidad.

¿Sabías que antes de la Primera Guerra Mundial rara vez hacía falta pasaporte para viajar por Europa, y que la libreta moderna se normalizó en una conferencia de la Sociedad de Naciones en 1920?

Aquel pegamento podía ser generoso. Pagó escuelas, pensiones y ferrocarriles para quienes ahora contaban como «nosotros», e inspiró a pueblos colonizados, de Irlanda a Vietnam, a exigir Estados propios. También podía envenenar. Si una nación es un solo pueblo, las minorías se convierten en un problema que resolver. Ejércitos de millones de reclutas marcharon en 1914 creyendo defender la patria. En 1915, las deportaciones del Gobierno otomano mataron a cientos de miles de armenios, alrededor de un millón según la mayoría de las estimaciones. Después de 1918, el principio de autodeterminación redibujó las fronteras de Europa y dejó a millones de personas en el lado equivocado.

Hoy casi toda la tierra del planeta pertenece a alguno de los cerca de 195 Estados, y casi todo el mundo lleva una nacionalidad en sus papeles. Decide dónde se puede vivir, trabajar y viajar, a qué equipo se anima y qué historia se aprende en la escuela. La nación es una idea que la gente aceptó compartir, y precisamente por eso es tan poderosa y tan fácil de volver contra el vecino.

Lengua, tierra y relato hacen una nación c. 1800–1920 · Francia · Italia · Alemania · Japón Pertenecer como ser iguales siempre deja a alguien fuera. fuentes: encuestas escolares · censos · mapas · himnos · catálogos de museos Lengua escuelas, 1882 Una lengua Francia 1863: 1 de 5 sin francés 1 Tierra fronteras, mapas Una tierra mapas de un color censo por lengua 2 Relato himnos, banderas Un relato cuentos de Grimm, 1812 museos, folclore 3 Estado nación Hecho en décadas Italia 1861 Alemania 1871 Japón tras 1868 4 El excluido minorías, exiliados armenios, 1915 pasaportes, 1920 5
Fig. 75 · El Estado nación. Lengua, tierra y relato se solapan para formar la nación y dejan fuera a un extraño
Capítulo 76 · Parte VIII

El movimiento obrero

El 21 de abril de 1856, los canteros que construían la Universidad de Melbourne dejaron las herramientas y marcharon hasta el Parlamento. Su reivindicación cabía en una pancarta: ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de ocio. Ganaron, y estuvieron entre los primeros trabajadores organizados del mundo en conquistar la jornada de ocho horas. La fecha se celebró durante décadas con desfiles, y el lema dio la vuelta al mundo.

El trabajo industrial había estirado la jornada hasta el límite. Las investigaciones sobre fábricas en Gran Bretaña, Estados Unidos y Alemania registraban turnos de doce y catorce horas, seis días a la semana, con niños en los telares. El cuerpo llevaba la cuenta: los médicos describían las espaldas encorvadas de los hilanderos, los pulmones de los mineros ennegrecidos por el polvo de carbón y la necrosis de mandíbula que destrozaba la cara de las cerilleras envenenadas por el fósforo blanco. Organizarse era arriesgado, porque en muchos países un sindicato podía ser procesado como conspiración. Aun así, los trabajadores crearon sociedades de socorros mutuos, sindicatos y cooperativas, reuniendo pequeñas sumas para ayudarse en la enfermedad, las huelgas y los entierros.

Los argumentos más poderosos solían ser desastres. El 25 de marzo de 1911 se declaró un incendio en el octavo piso del edificio Asch, en Nueva York, sede de la fábrica Triangle Shirtwaist. Una puerta del noveno piso estaba cerrada con llave, la única escalera de incendios se desplomó y las escaleras de los bomberos solo llegaban al sexto piso. En unos dieciocho minutos murieron 146 trabajadores, la mayoría jóvenes inmigrantes judías e italianas; decenas saltaron a la acera. Frances Perkins lo presenció desde la calle. Más tarde situó en aquel día el nacimiento del New Deal y, como primera mujer en un gabinete estadounidense, ayudó a aprobar en 1938 la ley que fijó la semana de cuarenta horas.

¿Sabías que el Primero de Mayo, fiesta internacional de los trabajadores, conmemora una huelga por la jornada de ocho horas que empezó en Chicago el 1 de mayo de 1886?

Los logros se extendieron mediante leyes, tratados y pura constancia. En 1919, la recién creada Organización Internacional del Trabajo adoptó su primer convenio, que limitaba el trabajo industrial a ocho horas diarias y 48 semanales. Henry Ford pasó sus fábricas a la semana de cinco días en 1926, contribuyendo a normalizar el fin de semana de dos días. En Gdansk, en agosto de 1980, una huelga en los astilleros Lenin, desencadenada por el despido de la gruista Anna Walentynowicz, dio origen a Solidaridad, un sindicato de unos diez millones de polacos que ayudó a derribar el régimen comunista.

La historia no ha terminado. En abril de 2013, el edificio Rana Plaza, cerca de Daca, en Bangladés, se derrumbó sobre cinco talleres de confección y mató a más de 1100 personas a las que se había obligado a volver dentro pese a las grietas de las paredes. De ahí salió un acuerdo de seguridad vinculante firmado por muchas marcas de ropa del mundo. El fin de semana, las vacaciones pagadas y la salida de emergencia del trabajo no fueron regalos de la economía. Los conquistó gente que se organizó.

El incendio de la Triangle: un edificio que atrapó a sus obreras Edificio Asch, Washington Place, Nueva York · 25 de marzo de 1911 Cada salida abierta es una ley por la que alguien murió. Washington Place 6 8 9 10 Fuego en la planta 8 25 de marzo de 1911, cubo de retales 1 Puerta cerrada, planta 9 cerrada contra robos obreras atrapadas 2 Cae la escalera de incendios una endeble escalera de hierro 3 Las escaleras llegan a la 6.ª 146 muertos en ~18 minutos en su mayoría jóvenes inmigrantes 4 Leyes posteriores leyes de seguridad NY, 1911 semana de 40 horas, 1938 5
Fig. 76 · El movimiento obrero. El incendio de la Triangle en 1911: puerta cerrada, escalera rota y las leyes posteriores
Capítulo 77 · Parte VIII

El voto de las mujeres

En 1893, Kate Sheppard y sus compañeras pegaron las hojas de una petición firmada por casi 32 000 neozelandesas, la enrollaron en el palo de una escoba y la desplegaron por el suelo del Parlamento: unos 270 metros de nombres. En septiembre de aquel año, Nueva Zelanda se convirtió en el primer país autónomo que dio a las mujeres el voto en elecciones nacionales. La petición aún se conserva en Wellington, y cualquiera puede buscar en ella la firma de una bisabuela.

Las mujeres reclamaban la igualdad política al menos desde la Vindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft, de 1792, y la convención de Seneca Falls, en Nueva York, en 1848. Los argumentos en contra se parecían notablemente de un continente a otro: las mujeres eran demasiado emotivas, estaban demasiado ocupadas con el hogar, ya las representaban sus maridos. Las activistas respondieron con peticiones, periódicos y desfiles y, en Gran Bretaña a partir de 1903, con las tácticas militantes de las sufragistas de Emmeline Pankhurst, que rompían escaparates, se encadenaban a las verjas y hacían huelga de hambre en prisión, donde muchas fueron alimentadas a la fuerza con sondas. En junio de 1913, Emily Wilding Davison se lanzó a la pista del Derby de Epsom y murió de sus heridas cuatro días después.

Las victorias llegaron por oleadas, a menudo después de que las guerras demostraran lo que hacían las mujeres. Finlandia concedió en 1906 a la vez el voto y el derecho a ser elegidas, y en 1907 eligió a 19 diputadas, las primeras del mundo. Gran Bretaña dio el voto en 1918 a las mayores de 30 años que cumplían un requisito de propiedad, y en igualdad con los hombres en 1928. La Decimonovena Enmienda abrió las urnas estadounidenses en 1920, aunque en buena parte del Sur las mujeres negras siguieron excluidas por impuestos electorales y pruebas de alfabetización hasta 1965. Francia esperó hasta 1944, Japón hasta 1945 y Suiza hasta 1971 en las elecciones federales; el cantón de Appenzell Rodas Interiores no admitió a las mujeres en su asamblea al aire libre hasta 1990, obligado por un tribunal federal.

¿Sabías que la palabra inglesa suffragette la acuñó el Daily Mail en 1906 como burla, y que las militantes la adoptaron con orgullo?

Duplicar el electorado cambió el contenido mismo de la política. Las votantes y las mujeres que eligieron llevaron a la ley asuntos antes considerados privados: la salud materna, la protección de la infancia, el divorcio, la igualdad salarial, la violencia en el hogar. En 1960, Sirimavo Bandaranaike, de Ceilán, hoy Sri Lanka, se convirtió en la primera mujer primera ministra del mundo. En 2015, Arabia Saudí permitió a las mujeres votar y presentarse a las elecciones municipales, uno de los últimos países en hacerlo.

Hoy las mujeres ocupan alrededor de una cuarta parte de los escaños de los parlamentos del mundo, más del doble que a mediados de los años noventa y todavía lejos de la mitad. El voto no trajo la igualdad por sí solo. Lo que sí hizo fue fijar un principio: una democracia que deja fuera a la mitad de su pueblo todavía no es una democracia.

El voto femenino, país por país elecciones nacionales · primer año de voto femenino Una democracia que excluye a la mitad de su pueblo aún no lo es. Escaños de mujeres parlamentos del mundo 11 de 100 27 de 100 1995 2024 1893 Nueva Zelanda, 1893 petición Sheppard: ~32.000 firmas 1 1906–07 Finlandia, 1906 voto y escaños; 19 diputadas, 1907 2 1918–28 Gran Bretaña 1918, EE. UU. 1920 igualdad en Gran Bretaña, 1928 3 1944–60 Francia 1944, Japón 1945 Ceilán: 1.ª primera ministra, 1960 4 1971–2015 Suiza, 1971 Appenzell 1990 · Arabia Saudí 2015 5
Fig. 77 · El voto de las mujeres. Las mujeres conquistan el voto, de Nueva Zelanda en 1893 a Arabia Saudí en 2015
Capítulo 78 · Parte VIII

Los imperios se deshacen

A medianoche, entre el 14 y el 15 de agosto de 1947, terminó el dominio británico sobre la India y nacieron dos nuevos Estados, la India y Pakistán. Jawaharlal Nehru dijo ante la Asamblea Constituyente que «al dar la medianoche, mientras el mundo duerme, la India despertará a la vida y a la libertad». Sobre el terreno, una frontera trazada en cinco semanas por un abogado británico, Cyril Radcliffe, que nunca había estado en la India, desencadenó una de las mayores migraciones de la historia. Unos 15 millones de personas la cruzaron, y murieron entre unos cientos de miles y dos millones; los historiadores aún debaten la cifra. Familias del Punyab y de Bengala guardan todavía las llaves de casa y las escrituras que llevaban sus abuelos.

Fue el primer acto de la descolonización, la transformación más rápida del mapa político que se ha visto. Indonesia, Birmania, Ceilán y Filipinas siguieron a la India en pocos años. En 1957, Kwame Nkrumah condujo a la Costa de Oro a la independencia con el nombre de Ghana, y la multitud de Accra le oyó proclamar que su país era libre para siempre. En 1960, el Año de África, diecisiete países africanos se independizaron, de Nigeria a Madagascar. En 1945 la ONU tenía 51 Estados miembros; en 1970 tenía 127.

La libertad se ganó a menudo por las malas. La guerra de Argelia contra Francia, de 1954 a 1962, mató a cientos de miles de personas, y unos 800 000 colonos europeos partieron hacia Francia en los meses siguientes a su final. En Kenia, los británicos detuvieron a decenas de miles de kikuyus durante la emergencia del Mau Mau en los años cincuenta; en 2013 el Gobierno británico expresó su pesar e indemnizó a supervivientes ancianos, tras juicios basados en archivos coloniales ocultos durante décadas. En Vietnam, la independencia proclamada en 1945 no se completó hasta 1975.

¿Sabías que el número de miembros de la ONU casi se ha cuadruplicado, de 51 Estados fundadores en 1945 a 193 hoy, en gran parte gracias a la descolonización?

La independencia cambió la vida en aspectos muy íntimos: qué rostro aparecía en los sellos, qué lengua se enseñaba en la escuela, si el hijo de un campesino podía llegar a médico o ministro. También dejó herencias duras. Fronteras trazadas en capitales europeas, muchas surgidas del reparto de África tras la Conferencia de Berlín de 1884 y 1885, partían pueblos en dos; los nuevos Estados heredaron economías pensadas para exportar materias primas; muchos cayeron en golpes de Estado o en regímenes de partido único. La gente también se desplazó, del Caribe, el sur de Asia y África hacia Gran Bretaña, Francia y los Países Bajos, transformando las antiguas ciudades imperiales.

Hoy casi una quinta parte de la humanidad vive solo en la India, un país que no existía como Estado soberano antes de 1947. Las 193 banderas ante la sede de la ONU en Nueva York son el repliegue de los imperios hecho visible: un mundo más desordenado, más disputado y mucho más lleno de voces que el que sustituyó.

Caen los imperios: nuevas naciones, 1947–1975 mapa esquemático, sin escala · año de independencia El mapa que trazó el imperio aún lo redibujan sus ciudadanos. Europa imperial G. Bretaña, Francia, P. Bajos Caribe Jamaica 1962 discontinua: lazos imperiales India, Pakistán 15 de agosto de 1947 ~15 millones desplazados 1 Sudeste asiático Birmania, Ceilán 1948 Indonesia 1949 Vietnam: hasta 1975 2 Ghana, 1957 Kwame Nkrumah 1960: Año de África 17 nuevos Estados 3 Argelia guerra 1954–62 Kenia, 1963 campos del Mau Mau años 50 4 Estados miembros de la ONU 1945 51 1970 127 hoy 193 5
Fig. 78 · Los imperios se deshacen. Mapa esquemático de la descolonización, 1947 a 1975, y una ONU que pasa de 51 a 193
Capítulo 79 · Parte VIII

La lucha por los derechos

El 1 de diciembre de 1955, en Montgomery, Alabama, una costurera de 42 años llamada Rosa Parks se negó a ceder su asiento del autobús a un pasajero blanco. No estaba simplemente cansada, como dice el mito: era secretaria de la sección local de la NAACP y se había formado en organización en la Highlander Folk School. Su detención desencadenó el boicot a los autobuses de Montgomery. Durante 381 días, unos 40 000 vecinos negros fueron al trabajo a pie, en coches compartidos o en bicicleta, hasta que el Tribunal Supremo declaró inconstitucional la segregación en los autobuses. Un pastor de 26 años, Martin Luther King Jr., se convirtió en su voz.

El movimiento por los derechos civiles se enfrentaba a un sistema de leyes y costumbres conocido como Jim Crow: escuelas separadas, fuentes separadas, pruebas de alfabetización pensadas para impedir votar a los negros. En 1960, cuatro estudiantes se sentaron en una barra reservada a blancos en Greensboro, Carolina del Norte, y las sentadas se extendieron a decenas de ciudades en pocas semanas. En agosto de 1963, unas 250 000 personas marcharon sobre Washington. La televisión llevó la violencia a los salones, de los perros policía de Birmingham a las palizas a los manifestantes en el puente Edmund Pettus de Selma en 1965. El Congreso aprobó la Ley de Derechos Civiles en 1964 y la Ley de Derecho al Voto en 1965, y en Misisipi la proporción de adultos negros inscritos para votar pasó de menos de uno de cada diez a unos seis de cada diez en cuatro años.

En Sudáfrica, el apartheid instaurado en 1948 clasificaba a cada persona por su raza, fijaba dónde podía vivir y obligaba a los adultos negros a llevar un pase. El 21 de marzo de 1960, la policía de Sharpeville abrió fuego contra una multitud que protestaba contra las leyes de pases y mató a 69 personas, muchas por la espalda. El 16 de junio de 1976, los escolares de Soweto se manifestaron contra las clases en afrikáans; la fotografía de Hector Pieterson, de 12 años, moribundo en brazos de un compañero, dio la vuelta al mundo. Nelson Mandela pasó 27 años en prisión antes de ser liberado el 11 de febrero de 1990. El 27 de abril de 1994, millones de personas hicieron cola durante horas, muchas para votar por primera vez en su vida, y él llegó a presidente.

¿Sabías que las Naciones Unidas celebran cada 21 de marzo, aniversario de la matanza de Sharpeville, el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial?

Hubo luchas parecidas en otros continentes. En 1965, el estudiante aborigen Charles Perkins encabezó un Freedom Ride por pueblos de Nueva Gales del Sur y denunció piscinas segregadas; en 1967, más de nueve de cada diez votantes australianos apoyaron un referéndum para contar a los aborígenes en el censo. En la India, B. R. Ambedkar, nacido en una familia dalit tratada antaño como «intocable», presidió el comité que redactó una constitución que en 1950 abolió la intocabilidad.

Estos movimientos los hicieron personas corrientes que corrieron riesgos extraordinarios: empleadas domésticas que iban andando al trabajo, estudiantes sentados en una barra, madres que marchaban. Cambiaron las leyes más deprisa que los ingresos, la vivienda o la policía, y por eso el trabajo continúa. Pero demostraron que una minoría disciplinada, con una causa moral clara, puede mover a una mayoría y arrastrar hasta la ley la igualdad prometida en palabras.

Cuatro luchas contra leyes de raza y casta 1948–1994 · boicots, marchas, tribunales y urnas Les pidieron esperar; decidieron que ya habían esperado bastante. Estados Unidos Jim Crow Sudáfrica apartheid India casta Australia exclusión segregación hasta 1965 1950 1960 1970 1980 1990 Montgomery, 1955 Rosa Parks boicot de 381 días 1 Leyes, 1964–65 Ley de Derechos Civiles Ley de Derecho al Voto 2 Sharpeville, 1960 69 muertos Soweto, 1976 H. Pieterson 3 Voto, 1994 Mandela, libre en 1990 4 Constitución, 1950 intocabilidad abolida Freedom Ride, 1965 referéndum 1967: 9 de 10, sí 5
Fig. 79 · La lucha por los derechos. Cuatro carriles de lucha: EE. UU., Sudáfrica, Australia e India, de 1948 a 1994
Capítulo 80 · Parte VIII

Derechos para todos

Entre las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, un comité se reunió para dejar por escrito lo que ningún gobierno debía volver a hacer a un ser humano. Presidido por Eleanor Roosevelt, viuda del presidente estadounidense, el grupo redactor de la nueva Comisión de Derechos Humanos de la ONU incluía al jurista francés René Cassin, que había perdido familiares en el Holocausto, al filósofo y diplomático chino Peng Chun Chang, al filósofo libanés Charles Malik y al jurista canadiense John Humphrey, autor del primer borrador. El 10 de diciembre de 1948, en París, la Asamblea General aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos con 48 votos a favor, ninguno en contra y ocho abstenciones.

Su primer artículo afirma que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». Esa redacción fue ya una pequeña victoria. Los primeros borradores repetían la vieja fórmula «todos los hombres nacen libres»; la india Hansa Mehta, defensora de los derechos de las mujeres, advirtió que se leería como si excluyera a las mujeres, y el texto cambió. Chang defendió ideas procedentes del pensamiento confuciano, y el chileno Hernán Santa Cruz los derechos al trabajo, a la seguridad social y a la educación junto a la libertad de expresión y el juicio justo. El resultado fueron 30 artículos que pertenecen a todos por el mero hecho de nacer, sin importar ciudadanía, clase, sexo, raza o religión.

¿Sabías que la Declaración Universal se ha traducido a más de 500 lenguas, del abjasio al zulú, lo que la convierte en uno de los documentos más traducidos del mundo?

La Declaración no era un tratado, y nadie podía ser llevado ante un tribunal en virtud de ella; se presentaba como «ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse». El derecho vinculante llegó pieza a pieza. El Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950 creó en Estrasburgo un tribunal ante el que cualquier persona puede demandar a su propio gobierno. Siguieron dos pactos de la ONU en 1966 y después convenciones sobre la discriminación contra la mujer en 1979, contra la tortura en 1984 y sobre los derechos del niño en 1989, ratificada por todos los miembros de la ONU excepto Estados Unidos. Los activistas convirtieron los principios en presión: Amnistía Internacional nació en 1961 de un llamamiento en prensa del abogado británico Peter Benenson en favor de presos olvidados.

Para las personas, la idea ha tenido un sentido concreto: el caso de un preso asumido por desconocidos que escriben cartas, un ciudadano que gana en Estrasburgo a su propio Estado, un niño soldado tratado como víctima y no como criminal. También ha sido ferozmente discutida. Hay gobiernos que firman los textos y los ignoran, críticos que discuten qué valores encierran, y genocidios en Camboya y Ruanda que ocurrieron ante los ojos de esas promesas.

Aun así, la idea perdura y sigue ampliándose, a las personas con discapacidad en 2006 y a los pueblos indígenas en 2007. Cada persona, en cualquier lugar, tiene derechos por el simple hecho de ser humana. Es la frase más ambiciosa en la que nuestra especie se ha puesto de acuerdo, y cumplirla sigue dependiendo de nosotros.

Las muchas manos tras los derechos universales eje: la Declaración de 1948 · cuatro pilares · 1946–2002 Derechos de nacimiento para todos: la frase más audaz que hemos pactado. artículo 1: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos Declaración Universal París, 10 de diciembre de 1948 48 a favor, 0 en contra, 8 abst. 1 Redactores escriben el texto 2 Eleanor Roosevelt presidenta, EE. UU. John Humphrey primer borrador René Cassin estructura, Francia Voces cambian las palabras 3 Hansa Mehta «seres humanos» P. C. Chang ideas confucianas H. Santa Cruz derechos sociales Tratados la hacen vinculante 4 Conv. Europea 1950 Dos pactos ONU, 1966 Derechos del niño 1989 Vigilantes exigen a los Estados 5 Tribunal Estrasburgo desde 1959 Amnistía desde 1961 CPI La Haya, 2002
Fig. 80 · Derechos para todos. Quién hizo la Declaración Universal de 1948 y los tratados y guardianes que la siguieron
Parte IX

La tormenta moderna

Las guerras mundiales, la bomba, la Guerra Fría y la era de la información.

Capítulo 81 · Parte IX

La Gran Guerra

Cuando el archiduque Francisco Fernando fue asesinado en Sarajevo el 28 de junio de 1914, la red de alianzas europeas convirtió un crimen en una guerra continental en seis semanas. Millones de jóvenes dejaron granjas, minas y oficinas convencidos de que volverían a casa por Navidad. En cambio, las armas industriales chocaron con tácticas antiguas. Ametralladoras, artillería de tiro rápido y alambre de espino hicieron casi suicida cualquier avance a campo abierto, y a finales de 1914 el frente occidental se había endurecido en una línea de trincheras desde el canal de la Mancha hasta Suiza. Se movilizaron unos 65 millones de hombres; murieron entre 9 y 10 millones de soldados, además de millones de civiles.

Conocemos esta guerra a escala individual porque produjo montañas de papel: hojas de servicio, cartas censuradas, registros de hospital y los libros de las tumbas de guerra. Las excavaciones no han terminado. En 2009, unos arqueólogos abrieron fosas comunes en Fromelles, en el norte de Francia, y el ADN cotejado con familiares vivos ha devuelto el nombre a bastante más de un centenar de los 250 soldados enterrados allí.

La guerra convirtió el cuerpo humano en un problema industrial. El primer día del Somme, el 1 de julio de 1916, el ejército británico sufrió unas 57.000 bajas, casi 20.000 de ellas mortales. En abril de 1915, el cloro flotó sobre las líneas aliadas en Ypres. Los médicos se toparon también con heridas de la mente: en 1915, el psicólogo Charles Myers describió en The Lancet la neurosis de guerra, el llamado shell shock. En Sidcup, en Kent, el cirujano Harold Gillies reconstruyó el rostro destrozado de miles de hombres y ayudó a inventar la cirugía plástica moderna.

Fue también una guerra mundial por su mano de obra. Más de un millón de indios sirvieron en ultramar, unos 140.000 hombres del Cuerpo de Trabajadores Chinos cavaron trincheras y descargaron barcos en Francia, y en África oriental cientos de miles de porteadores cargaron suministros, muchos de los cuales murieron de enfermedad y agotamiento. En las fábricas de municiones británicas, a las mujeres que llenaban obuses de TNT las llamaban «canarios», porque el compuesto les teñía la piel de amarillo.

¿Sabías que la amapola se convirtió en símbolo del recuerdo porque fue una de las primeras flores en brotar en la tierra removida de Flandes, como dejó escrito en 1915 el poema In Flanders Fields de John McCrae?

En 1918 se habían derrumbado cuatro imperios, el ruso, el alemán, el austrohúngaro y el otomano, y se trazaron nuevas fronteras en Europa y Oriente Próximo. Ese año, las británicas mayores de 30 que cumplían un requisito de propiedad obtuvieron el voto. Después, una pandemia de gripe, propagada por campamentos y buques abarrotados, mató a decenas de millones más. El recuerdo del 11 de noviembre, los monumentos a los caídos de casi cada pueblo, nuestra comprensión del trauma y la cirugía reconstructiva actual nacen de esos cuatro años. La guerra que iba a acabar con todas las guerras enseñó al siglo a librarlas.

Trincheras del frente occidental, en corte 1915–1918 · líneas de fuego, apoyo y reserva frente a tierra de nadie Ametralladoras y alambradas hundieron a ejércitos de millones en zanjas de barro. hacia el enemigo → frente a las líneas alemanas SECCIÓN, SIN ESCALA · frente de c. 700 km, del canal de la Mancha a Suiza Trinchera de fuego banqueta, tablones c. 2 m de hondo 1 Tierra de nadie alambre · cráter · barro decenas a cientos de m 2 Refugio abrigo en la pared ratas · piojos · humedad 3 Línea de apoyo relevo cada pocos días ramal al frente 4 Puesto de socorro camilla, ambulancia CCS → Sidcup 5
Fig. 81 · La Gran Guerra. Una trinchera del frente occidental en corte: banqueta, refugio, alambre y tierra de nadie
Capítulo 82 · Parte IX

El experimento comunista

En octubre de 1917, los bolcheviques de Lenin tomaron el poder en Petrogrado prometiendo «paz, tierra y pan». Su ambición iba mucho más allá de un cambio de gobierno. Querían abolir la propiedad privada, planificar toda la economía desde el centro y, al final, rehacer la propia naturaleza humana para crear lo que la propaganda llamaba el hombre nuevo soviético. En cuarenta años, los partidos comunistas gobernaban a cerca de un tercio de la humanidad, de Berlín Este a Pekín, y más tarde de La Habana a Hanói.

Durante décadas, el coste humano del experimento se discutió a ciegas. Tras 1991 se abrieron los archivos soviéticos y habló el propio papeleo del Estado. Sus registros muestran que unos 18 millones de personas pasaron por los campos y colonias del Gulag entre 1930 y 1953, y que la policía secreta fusiló a unas 680.000 personas durante el Gran Terror de 1937 y 1938. En China, los demógrafos que comparan censos calculan que la hambruna del Gran Salto Adelante, de 1959 a 1961, mató a entre 15 y 45 millones de personas; los historiadores aún debaten la cifra.

La vida cotidiana se reorganizó desde arriba. A partir de 1929 se empujó a los campesinos a granjas colectivas, y la hambruna de 1932 y 1933 mató a millones, entre ellos varios millones en Ucrania, donde se la recuerda como el Holodomor, y quizá a dos de cada cinco kazajos, nómadas obligados a asentarse. En las ciudades, varias familias compartían un piso comunal con una sola cocina. En 1935 se aclamó al minero Alekséi Stajánov por arrancar 102 toneladas de carbón en un solo turno, y se presionó a los obreros de todo el país para que lo igualaran.

El experimento también trajo cosas que la gente valoraba. Las campañas de alfabetización llevaron a la Unión Soviética del analfabetismo generalizado a una lectura casi universal en una generación. Las mujeres entraron en masa en universidades, fábricas y medicina, y en 1963 Valentina Tereshkova fue la primera mujer en el espacio. En 1961, Cuba envió al campo a unos 250.000 voluntarios, muchos de ellos adolescentes, para enseñar a leer a los adultos.

¿Sabías que el censo soviético de 1937 fue anulado y sus organizadores detenidos porque contaba millones de ciudadanos menos de los que Stalin había anunciado, un vacío dejado por el hambre y la represión?

La Unión Soviética se disolvió en diciembre de 1991. China mantuvo el partido único pero se abrió al mercado tras 1978, y cientos de millones de personas salieron de la pobreza. El legado está en todas partes: en los bloques de hormigón de Tallin a Taskent, en el alto empleo femenino del antiguo bloque y en las amargas disputas sobre cómo recordar a Stalin y a Mao. El experimento demostró que un Estado puede cambiar casi todo en la vida de la gente, salvo su deseo de elegir por sí misma.

El experimento comunista y sus papeles Planifícalo todo desde el centro y las personas se vuelven material. eje: el Estado-partido · cuatro pilares · c. 1917–1991 y después fuentes: archivos soviéticos abiertos tras 1991 · censos · listas de nombres de Memorial El Estado-partido Moscú 1917 · Pekín 1949 dueño de tierra, fábricas, prensa 1 Revolucionarios toman el poder 2 Lenin Petrogrado, 1917 Trotski crea el Ejército Rojo Kolontái derechos de la mujer Planificadores planes quinquenales 3 Gosplan planes desde 1928 Stajánov 102 t de carbón, 1935 Koljós granjas confiscadas Ejecutores el miedo como política 4 NKVD c. 680.000 fusilados Gulag c. 18 M de presos Solzhenitsyn testimonio, 1973 China y más allá el modelo se extiende 5 Mao RPC, 1949 Gran Salto hambruna 1959–61 Castro Cuba, 1959
Fig. 82 · El experimento comunista. El Estado-partido y su reparto: revolucionarios, planificadores, verdugos, China de Mao
Capítulo 83 · Parte IX

Cuando los mercados se rompieron

El jueves negro, 24 de octubre de 1929, y en los días de pánico que siguieron, las acciones se hundieron en la Bolsa de Nueva York. En el verano de 1932, el índice Dow Jones había perdido casi nueve décimas partes de su máximo de 1929. Pero el crac fue el detonante, no toda la Gran Depresión. Los bancos quebraron en oleadas, el crédito se secó, los precios cayeron y los países subieron aranceles para protegerse, de modo que el valor del comercio mundial se redujo en unos dos tercios entre 1929 y 1934.

Para la gente, las cifras significaban despensas vacías. En Estados Unidos, en 1933 estaba en paro cerca de una cuarta parte de la población activa, y miles de bancos cerraron llevándose los ahorros de las familias. En los parques urbanos crecieron poblados de chabolas, bautizados con sorna «Hoovervilles» por el presidente. En Alemania había más de seis millones de parados inscritos a comienzos de 1932. El precio del café se desplomó tanto que Brasil quemó millones de sacos de grano, y los sericultores japoneses vieron desaparecer su principal ingreso.

Conocemos estas vidas especialmente bien porque los gobiernos, inquietos, empezaron a medirlas y enviaron escritores y fotógrafos a documentarlas. El Federal Writers' Project reunió miles de historias de vida. En 1936, Dorothea Lange fotografió a Florence Owens Thompson, madre de siete hijos en un campamento de recolectores de guisantes de California; Migrant Mother se convirtió en el rostro de la época. En Gran Bretaña, 200 hombres de Jarrow, ciudad de astilleros donde casi todos habían perdido el trabajo, caminaron casi 480 kilómetros hasta Londres en 1936 para entregar una petición al Parlamento.

La miseria transformó la política. En Alemania, el voto nazi pasó de menos del 3 por ciento en 1928 a más del 37 por ciento en julio de 1932, y Hitler fue nombrado canciller en enero de 1933. En otros lugares, la respuesta fue un Estado más grande. El New Deal de Franklin Roosevelt dio trabajo a jóvenes en el Civilian Conservation Corps, aseguró los depósitos bancarios desde 1933 y creó la Seguridad Social en 1935. En 1936, el economista John Maynard Keynes defendió que el Estado debía gastar para reanimar la demanda cuando el gasto privado se hunde.

¿Sabías que el Monopoly triunfó en plena Depresión cuando Parker Brothers empezó a venderlo en 1935, aunque era una adaptación de The Landlord's Game, creado por Lizzie Magie en 1904 para criticar los monopolios de la tierra?

Las redes de protección construidas en los años treinta, del seguro de depósitos al subsidio de desempleo y las pensiones, siguen moldeando la vida corriente, y los banqueros centrales que habían estudiado la Depresión recurrieron a sus lecciones en la crisis de 2008. La década dejó una idea duradera: cuando los mercados se rompen, la gente espera que alguien la sostenga.

Cómo un crac en Nueva York se volvió crisis mundial Cuando los mercados se rompen, hoy esperamos que alguien nos sostenga. 1929–1939 · de Nueva York a Berlín, São Paulo y el Japón rural dos salidas de la depresión · la segunda aún marca la vida diaria Jueves Negro 24 oct. 1929 Dow −89 % en 1932 1 Quiebran bancos miles de bancos en EE.UU. comercio mundial −2/3 2 Sin trabajo EE. UU. c. 25 % · 1933 Alemania +6 M · inicios 1932 Brasil quema su café 3 Cómo lo sabemos Lange, 1936 Marcha de Jarrow, 1936 Hoovervilles desesperación Extremismo voto nazi: 2,6 % → 37,3 % 1928 → julio 1932 Hitler canciller, 1933 4 reforma Redes de protección depósitos asegurados, 1933 Seguridad Social, 1935 Keynes: gastar en la crisis 5
Fig. 83 · Cuando los mercados se rompieron. Cómo un crac en Nueva York se volvió hambre, paro y extremismo en todo el mundo
Capítulo 84 · Parte IX

El mundo en guerra

La Segunda Guerra Mundial empezó en momentos distintos según el lugar: en China con la invasión japonesa total de julio de 1937, en Europa con el ataque alemán a Polonia el 1 de septiembre de 1939 y, para Estados Unidos, con Pearl Harbor en diciembre de 1941. Terminó con la rendición de Alemania en mayo de 1945 y la de Japón en septiembre. Murieron entre 70 y 85 millones de personas, cerca del 3 por ciento de la humanidad de 1939, y la mayoría eran civiles. Ese fue su cambio decisivo: ya no existía un frente tras el que la gente corriente pudiera quedar a salvo.

Ningún registro único recoge esas muertes. Los historiadores las reconstruyen comparando censos de antes y después, y revisando los archivos militares abiertos en Moscú tras 1991, que sitúan las pérdidas soviéticas en torno a 27 millones. Algunas pruebas son íntimas. En Leningrado sitiado, donde murieron unos 800.000 civiles, Tania Sávicheva, de once años, anotó en una libretita cada muerte de su familia, hasta la frase «Solo queda Tania». No sobrevivió a la guerra.

La guerra entró en cada hogar. En los primeros días de septiembre de 1939, Gran Bretaña evacuó de sus ciudades a cerca de 1,5 millones de personas, sobre todo niños. El racionamiento cambió la dieta durante una década. Las mujeres construyeron aviones y tanques en fábricas estadounidenses y británicas, y unas 800.000 soviéticas sirvieron en el Ejército Rojo, entre ellas la francotiradora Liudmila Pavlichenko. La Alemania nazi obligó a millones de trabajadores extranjeros a trabajar en sus campos y fábricas. En el ferrocarril de Birmania murieron decenas de miles de trabajadores asiáticos y unos 12.000 prisioneros aliados que abrían la vía en la selva. En Bengala, una hambruna en 1943, agravada por la política de guerra, mató a unos tres millones de personas.

Las propias ciudades se volvieron objetivos. Róterdam, Coventry y Hamburgo ardieron; un solo bombardeo incendiario estadounidense sobre Tokio en marzo de 1945 mató a unas 100.000 personas. En agosto, las bombas atómicas destruyeron Hiroshima y Nagasaki. Cuando cesaron los combates, solo Europa albergaba millones de personas desplazadas: prisioneros liberados, trabajadores forzosos y refugiados, muchos sin hogar al que volver.

¿Sabías que el racionamiento británico duró años después de la guerra, ya que el pan, nunca racionado durante los combates, lo estuvo de 1946 a 1948, y la carne siguió racionada hasta julio de 1954?

De las ruinas surgieron instituciones que aún enmarcan nuestras vidas: la Organización de las Naciones Unidas en 1945, la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, nuevos Convenios de Ginebra en 1949 y Estados del bienestar como el Servicio Nacional de Salud británico. La guerra aceleró también la penicilina, el radar, el motor a reacción y el ordenador electrónico. Su lección más honda fue sencilla y carísima: la guerra moderna se libra contra pueblos enteros, no solo contra ejércitos.

Quién murió en la Segunda Guerra Mundial La guerra moderna se libra contra pueblos enteros, no solo ejércitos. muertes aproximadas, soldados y civiles juntos · 1937–1945 · cifras variables 0 M 5 M 10 M 15 M 20 M 25 M Unión Soviética c. 27 millones · Leningrado: c. 800.000 civiles 1 China c. 15–20 M matanzas, hambre, inundación 2 Alemania c. 7 M incl. ciudades bombardeadas Polonia c. 6 M 1 de cada 6; 3 M de judíos 3 Japón c. 3 M bombas incendiarias, dos atómicas India c. 3 M Hambruna de Bengala, 1943 4 Reino Unido c. 450.000 sobre todo militares Estados Unidos c. 420.000 sobre todo militares 5 Más civiles que soldados entre los muertos total c. 70–85 millones
Fig. 84 · El mundo en guerra. Muertes aproximadas por país en la Segunda Guerra Mundial, soldados y civiles juntos
Capítulo 85 · Parte IX

El Holocausto

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi y sus colaboradores asesinaron a unos seis millones de judíos, cerca de dos de cada tres judíos de Europa. Los judíos lo llaman Shoá, la catástrofe. Los nazis mataron además a cientos de miles de gitanos romaníes y sinti, a unas 200.000 personas con discapacidad en los llamados programas de «eutanasia» y a millones de prisioneros de guerra soviéticos. Lo que convierte al Holocausto en un punto de inflexión de la historia humana no es solo su escala, sino su método: un Estado moderno usó leyes, oficinas, ferrocarriles y química para destruir a un pueblo.

Ocurrió por etapas, cada una puesta a prueba ante la opinión pública antes de la siguiente. Las leyes de Núremberg de 1935 definieron quién era judío según sus abuelos y despojaron a los judíos de la ciudadanía. En la Noche de los Cristales Rotos, el 9 y 10 de noviembre de 1938, ardieron sinagogas y unos 30.000 hombres judíos fueron enviados a campos de concentración. Tras la invasión de Polonia, los judíos fueron hacinados en guetos; en Varsovia, unas 400.000 personas se apiñaban en pocos kilómetros cuadrados. Desde junio de 1941, unidades móviles de exterminio fusilaron a judíos en los territorios soviéticos ocupados. En Babi Yar, junto a Kiev, 33.771 personas fueron asesinadas en dos días de septiembre. Después llegaron los campos de exterminio: Treblinka, Sobibor, Belzec, Chelmno, Majdanek y Auschwitz-Birkenau, donde fueron asesinadas cerca de 1,1 millones de personas.

Lo sabemos porque víctimas, supervivientes y verdugos dejaron pruebas. En el gueto de Varsovia, el historiador Emanuel Ringelblum organizó un archivo secreto de diarios, carteles e informes, enterrado en cajas de hojalata y lecheras; parte se desenterró en 1946 y 1950. Los informes, horarios de trenes y órdenes de los asesinos sirvieron de prueba en los juicios de Núremberg. El diario de Ana Frank, escrito escondida en Ámsterdam, y el relato de Auschwitz de Primo Levi, Si esto es un hombre, dieron a los lectores voces humanas únicas. Archivos como el de la USC Shoah Foundation guardan más de 50.000 testimonios filmados.

La maquinaria necesitaba gente corriente: oficinistas, ferroviarios, policías de reserva y vecinos que miraban hacia otro lado. También topó con quienes se negaron. En octubre de 1943, los daneses pasaron a unos 7.000 judíos a Suecia. El diplomático japonés Chiune Sugihara expidió miles de visados de tránsito en Lituania en 1940, e Irena Sendler ayudó a sacar niños del gueto de Varsovia. Yad Vashem ha reconocido a más de 28.000 de estos rescatadores como Justos entre las Naciones.

¿Sabías que la palabra genocidio no existía hasta 1944, cuando el jurista judío polaco Raphael Lemkin, que perdió a casi toda su familia en el Holocausto, la acuñó con el griego genos, pueblo, y el latín -cidio, matar?

La ONU aprobó la Convención para la Prevención del Genocidio en 1948, y el 27 de enero, día de la liberación de Auschwitz, es hoy jornada de memoria en muchos países. Camboya, Ruanda y Srebrenica demostraron con qué facilidad se rompe la promesa de «nunca más». El Holocausto no empezó con cámaras de gas, sino con palabras, leyes y listas, y por eso su advertencia sigue vigente.

Paso a paso hacia el genocidio Empezó con palabras, leyes y listas; cada paso pudo rechazarse. 1933–1945 · cada paso se probó ante el público antes del siguiente Cómo lo sabemos archivo oculto de Ringelblum informes de escuadrones horarios de trenes diario de Ana Frank Primo Levi, 1947 Núremberg, 1945–46 +50.000 testimonios filmados Quienes se negaron daneses: c. 7.000 salvados Sugihara: visados, 1940 Irena Sendler, Varsovia +28.000 Justos honrados por Yad Vashem c. 6 millones de judíos asesinados · también gitanos, discapacitados, prisioneros soviéticos Definir Leyes de Núremberg, 1935 1 Excluir y robar Noche de los Cristales Rotos, 1938 2 Concentrar guetos · Varsovia c. 400.000 3 Fusilar Babi Yar · 33.771 · 1941 4 Deportar y asesinar Auschwitz · c. 1,1 millones 5
Fig. 85 · El Holocausto. Paso a paso hacia el genocidio: definición, exclusión, guetos, fusilamientos y campos
Capítulo 86 · Parte IX

La era nuclear

A las 5.29 de la mañana del 16 de julio de 1945, en el desierto de Nuevo México, los científicos del Proyecto Manhattan presenciaron la primera explosión atómica, llamada Trinity. Tres semanas después, el 6 de agosto, una bomba de uranio arrasó Hiroshima; el 9 de agosto, una de plutonio cayó sobre Nagasaki. A finales de 1945 habían muerto unas 140.000 personas en Hiroshima y unas 74.000 en Nagasaki, por la onda expansiva, el fuego y la radiación. Por primera vez, la humanidad tenía el poder de destruirse a sí misma.

Gran parte de lo que sabemos sobre la radiación y el cuerpo humano procede de los supervivientes, los hibakusha. Desde 1950, el Life Span Study sigue a unas 120.000 personas de ambas ciudades: es el mayor estudio de largo plazo sobre radiación jamás hecho. Mostró un fuerte aumento de leucemias en pocos años y aumentos menores y duraderos de otros cánceres, y sus resultados todavía sostienen los límites de seguridad para las radiografías y los trabajadores nucleares. Una de aquellas niñas fue Sadako Sasaki, que tenía dos años cuando cayó la bomba y murió de leucemia a los doce tras plegar cientos de grullas de papel; se convirtió en símbolo de las víctimas.

La carrera armamentística esparció la lluvia radiactiva. Estados Unidos hizo pruebas en Bikini y Enewetak, en las Islas Marshall; en 1954, la explosión Castle Bravo cubrió de ceniza a los habitantes de Rongelap y a la tripulación de un atunero japonés, el Dragón Afortunado n.º 5. La Unión Soviética realizó más de 450 pruebas en Semipalátinsk, en Kazajistán, cerca de aldeas cuyos vecinos nunca fueron avisados como es debido. Los escolares estadounidenses ensayaban a meterse bajo el pupitre, y los hogares británicos recibieron más tarde folletos titulados Protect and Survive.

La disuasión se convirtió en estrategia: ningún bando atacaría primero si sabía que sería destruido en respuesta. Estuvo a punto de fallar. Durante la crisis de los misiles de Cuba, en octubre de 1962, las superpotencias quedaron a días de la guerra, y el 26 de septiembre de 1983 el oficial soviético Stanislav Petrov juzgó falsa una alerta por satélite de misiles estadounidenses, y acertó. Siguieron tratados que limitaron las pruebas en 1963 y la proliferación en 1968. Los arsenales mundiales alcanzaron su máximo, unas 70.000 ojivas, a mediados de los ochenta, y hoy rondan las 12.000.

¿Sabías que las pruebas atmosféricas casi duplicaron el carbono 14 del aire hacia 1963, y que los científicos usan hoy ese «pulso de las bombas», grabado en cada cuerpo, para fechar cuándo se formaron células humanas como las neuronas o las de grasa?

La misma física ilumina ciudades: la primera central nuclear conectada a la red se abrió en Óbninsk, cerca de Moscú, en 1954, y Chernóbil en 1986 mostró su otra cara. Nueve países tienen hoy la bomba, y ese saber ya no puede desinventarse. Llevamos ochenta años viviendo junto a un fuego que, por ahora, hemos decidido no encender.

Ochenta años viviendo con la bomba 1945–hoy · nueve Estados nucleares Un fuego que, hasta ahora, hemos decidido no encender. sin escala 1945 Trinity, 16 de julio Hiroshima, Nagasaki 1 1949 · 1954 primera bomba soviética lluvia de Castle Bravo 2 1962 · 1983 crisis de Cuba falsa alarma de Petrov 3 1963 · 1968 tratado de prohibición No Proliferación 4 1986 → hoy pico c. 70.000 hoy c. 12.000 5 arsenal nuclear mundial, aprox. 1945 1965 1985 2005 2024 c. 70.000, 1986 c. 12.000
Fig. 86 · La era nuclear. De Trinity a hoy: la bomba, las pruebas, los sustos y los arsenales
Capítulo 87 · Parte IX

Un mundo partido en dos

En marzo de 1946, en una universidad de Fulton, Misuri, Winston Churchill advirtió que «un telón de acero ha caído sobre el continente». Los aliados de la guerra se separaban. Durante más de cuatro décadas, la Guerra Fría dividió el planeta entre un bloque liderado por Estados Unidos y otro por la Unión Soviética, con la OTAN fundada en 1949 y el Pacto de Varsovia en 1955. Las dos superpotencias nunca se enfrentaron directamente. Los muertos los pusieron otros.

La división atravesó familias. La noche del 13 de agosto de 1961, soldados germanoorientales tendieron alambre de espino por el centro de Berlín, y el alambre se convirtió en un muro de hormigón. Parientes que vivían a pocas calles no pudieron verse durante 28 años, y al menos 140 personas murieron en el Muro. En Corea, el paralelo 38 se volvió frontera; la guerra de 1950 a 1953 mató quizá a tres millones de personas y separó familias que, décadas después, solo obtuvieron breves reencuentros vigilados.

Las guerras por delegación fueron muy calientes. En Vietnam murieron quizá dos millones de vietnamitas y más de 58.000 estadounidenses antes de que acabaran los combates en 1975. En Afganistán, desde 1979, las tropas soviéticas lucharon contra guerrilleros armados por Estados Unidos, y millones de afganos huyeron a Pakistán e Irán. De Angola a Guatemala, los conflictos locales se alimentaron con armas y dinero de las superpotencias. Muchas naciones nuevas se negaron a elegir: en Bandung, Indonesia, en 1955, líderes de Asia y África se reunieron para trazar su propio camino, y en 1961 se fundó en Belgrado el Movimiento de Países No Alineados.

Sabemos hasta qué punto el conflicto penetró en la vida privada porque algunos de sus secretos están hoy abiertos. Cuando cayó la RDA, los ciudadanos asaltaron las oficinas de la Stasi, su policía secreta, que en 1989 tenía unos 91.000 empleados y unos 189.000 informantes no oficiales. Desde 1992, los alemanes pueden leer su propio expediente y descubrir qué amigos, colegas o cónyuges informaban sobre ellos. La rivalidad era también un concurso de modos de vida: en el «debate de la cocina» de 1959, Richard Nixon y Nikita Jruschov discutieron sobre lavadoras en una casa estadounidense de muestra en Moscú.

¿Sabías que la guerra de Corea nunca terminó formalmente, porque el acuerdo de Panmunjom de 1953 fue un armisticio y no un tratado de paz, así que las dos Coreas siguen técnicamente en guerra?

El final llegó desde abajo. El sindicato polaco Solidaridad, nacido en los astilleros de Gdansk en 1980, las multitudes que cruzaron el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y la disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991 cerraron la época. Su legado incluye la OTAN, una Corea dividida, el GPS de cada teléfono e internet, ambos nacidos de la investigación militar. La Guerra Fría nunca llegó a desbordarse, pero moldeó la vida de medio mundo.

Un mundo partido en dos, carril a carril Las superpotencias nunca lucharon entre sí; otros pusieron los muertos. Bloque occidental liderado por EE. UU. Entre ambos guerras subsidiarias, no alineados Bloque del Este liderado por la URSS 1946–49 1949–55 1955–61 1965–89 1989–91 la Guerra Fría, 1946–1991 · columnas = periodos, sin escala Telón de acero Fulton, 1946 Churchill OTAN fundada en 1949 Pacto Varsovia fundado en 1955 Debate cocina Moscú, 1959 1 Puente aéreo Berlín 1948–49 Muro de Berlín 13 ago. 1961 28 años 2 Corea 1950–53 c. 3 M de muertos Vietnam hasta 1975 +58.000 EE. UU. Afganistán 1979–89 guerra soviética 3 Bandung 1955 MNOAL 1961 4 Cae el Muro 9 nov. 1989 Solidaridad 1980 Fin de la URSS dic. 1991 Abren archivos Stasi, 1992 5
Fig. 87 · Un mundo partido en dos. La Guerra Fría en tres carriles: Occidente, el Este y el mundo atrapado en medio
Capítulo 88 · Parte IX

La era de los antibióticos

Antes de los años cuarenta, un rasguño podía matar. En 1924, Calvin Coolidge Jr, el hijo de dieciséis años del presidente estadounidense, se hizo una ampolla jugando al tenis en la Casa Blanca; en una semana murió de septicemia, y toda la medicina de Washington no pudo salvarlo. La neumonía, las heridas infectadas, la fiebre puerperal, la tuberculosis y la sífilis llenaban hospitales y cementerios en todas partes, de Glasgow a Calcuta.

En septiembre de 1928, en el hospital St Mary de Londres, Alexander Fleming volvió de vacaciones y encontró un moho, Penicillium, que crecía en una placa de cultivo y mataba las bacterias a su alrededor. Publicó el hallazgo en 1929, pero no logró purificar la sustancia, que se quedó en la estantería una década. Los primeros fármacos contra las bacterias llegaron de Alemania, donde Gerhard Domagk demostró en los años treinta que un tinte rojo, el Prontosil, curaba las infecciones por estreptococos.

El avance llegó en Oxford. Desde 1939, Howard Florey, Ernst Chain y Norman Heatley cultivaron el moho en cuñas de hospital, lecheras y recipientes de cerámica hechos a medida. En mayo de 1940, la penicilina salvó a ratones infectados; en febrero de 1941 trataron a su primer paciente, un policía llamado Albert Alexander que se moría de una infección grave. Mejoró, pero se agotó la reserva y murió. La producción en masa necesitó la industria estadounidense. En un laboratorio público de Peoria, Illinois, los investigadores alimentaron el moho con licor de maíz y lo cultivaron en tanques profundos, y un melón cantalupo mohoso del mercado local aportó una cepa mucho más productiva. En 1944 había penicilina suficiente para tratar a los heridos aliados en Normandía. La estreptomicina, aislada por Albert Schatz en el laboratorio de Selman Waksman en 1943, fue el primer fármaco eficaz contra la tuberculosis.

El efecto se ve en los registros de defunciones. Las muertes por infección cayeron en picado, los sanatorios se vaciaron y la sífilis pasó a curarse con una tanda de inyecciones. Junto con las vacunas, el agua potable y una mejor alimentación, los antibióticos ayudaron a elevar la esperanza de vida mundial de unos 46 años en 1950 a más de 70 hoy. Sin embargo, en su discurso del Nobel de 1945, Fleming advirtió que el mal uso podía criar microbios resistentes. Tenía razón: un gran estudio calculó que las infecciones bacterianas resistentes causaron directamente unos 1,27 millones de muertes en 2019.

¿Sabías que el famoso moho de Fleming probablemente no entró por una ventana abierta, como dice la leyenda, sino que subió desde un laboratorio de micología situado en el piso de abajo?

Cada cesárea, prótesis de cadera, trasplante de órgano y quimioterapia depende hoy de los antibióticos para mantener a raya la infección. Pocos descubrimientos han salvado tantas vidas con tanta discreción. La penicilina convirtió la infección de destino en contratiempo; que siga siéndolo es ahora tarea nuestra.

Cómo la penicilina pasó de la placa al paciente La infección pasó de destino a molestia; mantenerlo así es tarea nuestra. de un laboratorio de Londres a una fábrica de Illinois · 1928–1944 · sin escala Placa de Fleming St Mary's, 1928 el moho mata microbios 1 Vasijas de Oxford Florey, Chain Heatley, 1939–40 2 Primer paciente Albert Alexander Oxford, feb. 1941 3 Cultivo en tanque Peoria, Illinois cepa de melón dosis del Día D, 1944 4 Resistencia aviso de Fleming, 1945 c. 1,27 M de muertes, 2019 el mal uso crea resistentes 5
Fig. 88 · La era de los antibióticos. De una placa mohosa en Londres a los tanques de Illinois: la penicilina hasta el enfermo
Capítulo 89 · Parte IX

La era de la información

En diciembre de 1947, en los Bell Labs de Nueva Jersey, John Bardeen y Walter Brattain, del grupo de William Shockley, presentaron el primer transistor: un diminuto interruptor capaz de amplificar una señal sin una válvula de vacío incandescente. Fue la semilla de todo lo digital. El ENIAC, ordenador estadounidense terminado en 1945, usaba unas 18.000 válvulas y pesaba unas 27 toneladas. Sus primeras programadoras fueron seis jóvenes, entre ellas Jean Jennings y Kathleen McNulty, que idearon cómo cablearlo para resolver problemas.

Luego vino la miniaturización. Jack Kilby en 1958 y Robert Noyce en 1959 reunieron varios componentes en un solo chip, el circuito integrado. En 1965, Gordon Moore observó que el número de componentes por chip se duplicaba a ritmo constante, una tendencia que se mantuvo durante décadas; un smartphone actual contiene miles de millones de transistores. Grace Hopper, oficial de la Marina de Estados Unidos, ayudó a crear lenguajes de programación que permitían escribir instrucciones en algo parecido al inglés.

Después, las máquinas empezaron a hablar entre sí. El 29 de octubre de 1969, un estudiante de la UCLA, Charley Kline, intentó conectarse a un ordenador de Stanford a través de la nueva red ARPANET. En 1989, Tim Berners-Lee propuso en el CERN, cerca de Ginebra, la World Wide Web, que se abrió al público en 1991. En 2007, el iPhone metió la web en el bolsillo, y en Kenia el servicio M-Pesa permitió enviar dinero por SMS; un estudio muy citado concluyó que sacó de la pobreza a cerca del 2 por ciento de los hogares kenianos.

El cambio en la vida diaria ha sido más rápido y amplio que ningún otro. En 2024 había unos 5.500 millones de personas conectadas, cerca de dos tercios de la humanidad, aunque unos 2.600 millones seguían sin acceso. Hoy se buscan en pantallas trabajo, noticias, mapas y consejos médicos; sociólogos de Stanford hallaron que en 2017 cerca del 39 por ciento de las parejas heterosexuales de Estados Unidos se habían conocido en internet, más que a través de amigos. Trabajadores migrantes en Dubái o Doha ven cada noche la cara de sus hijos por videollamada. Los costes son igual de reales: vigilancia, desinformación y atención consumida por muros infinitos.

¿Sabías que el primer mensaje enviado por ARPANET fue «lo», porque Kline quería teclear «login» pero el ordenador de Stanford se colgó tras las dos primeras letras?

Los historiadores del futuro nos conocerán en parte por nuestros datos, más ricos y más frágiles que el pergamino. La era de la información ha puesto la suma del saber humano al alcance de miles de millones. Por primera vez, casi cualquier pregunta puede responderse en segundos; la lección más difícil es aprender en qué respuestas confiar.

La era de la información, capa a capa Todo el saber humano, hoy en miles de millones de bolsillos. cada capa se apoya en la de abajo · 1947–hoy PERSONAS Y CIFRAS CAPA más pequeño, barato y conectado El transistor Bell Labs · dic. 1947 1947 Bardeen, Brattain ENIAC: 27 toneladas 1 El microchip muchas piezas en un chip 1958–59 Kilby, Noyce ley de Moore, 1965 2 La red ARPANET · UCLA → Stanford 1969 Charley Kline primer mensaje: lo 3 La web CERN · pública en 1991 1989 Tim Berners-Lee enlaces para todos 4 Un móvil en cada bolsillo iPhone · M-Pesa 2007 c. 5.500 M en línea, 2024 c. 2.600 M aún no 5
Fig. 89 · La era de la información. Cinco capas de la era de la información, del transistor al teléfono en cada bolsillo
Capítulo 90 · Parte IX

Un solo mundo humano

Mira las etiquetas de lo que te rodea: una camisa cosida en Bangladés, un teléfono montado en China con piezas de una docena de países, un café cultivado en Etiopía o Vietnam. La globalización es antigua, como muestran la Ruta de la Seda y el comercio de especias, pero después de 1950 se aceleró hasta convertirse en algo nuevo: un único sistema interdependiente que une a casi todos los seres humanos. Su motor más discreto fue una caja de acero. En abril de 1956, el transportista Malcom McLean envió el petrolero reconvertido Ideal X de Newark a Houston con 58 contenedores, y el contenedor estándar acabó haciendo el transporte marítimo barato, rápido y fiable. Hoy, cerca de cuatro quintas partes del comercio mundial en volumen viajan por mar.

Las personas se movieron tanto como las mercancías. El Boeing 747 entró en servicio en 1970, y en 2019 las aerolíneas transportaron unos 4.500 millones de pasajeros. Naciones Unidas contó unos 281 millones de migrantes internacionales en 2020, y el dinero que envían a sus familias en Nepal, Filipinas o México supera ya con creces toda la ayuda exterior. En parte gracias al comercio, la proporción de la humanidad en pobreza extrema cayó de más de un tercio en 1990 a menos de una décima parte antes de 2020.

El sistema se ve mejor cuando falla. En 2003, un médico portador del virus del SARS se alojó en un hotel de Hong Kong, y otros huéspedes lo llevaron sin saberlo a varios países en pocos días. En enero de 2020, el genoma de un nuevo coronavirus se secuenció en China y se compartió en internet, lo que permitió a laboratorios de todo el mundo empezar a trabajar en pruebas y vacunas en pocos días; aun así, la Organización Mundial de la Salud estimó que la COVID-19 causó unos 15 millones de muertes en exceso en 2020 y 2021. En 2013, el edificio Rana Plaza se derrumbó cerca de Daca y mató a 1.134 trabajadores textiles que cosían ropa para tiendas de Europa y Norteamérica.

Los problemas compartidos también han traído soluciones compartidas. El Protocolo de Montreal de 1987, ratificado finalmente por todos los países del mundo, eliminó los productos que destruían la capa de ozono, que hoy se recupera despacio. El Acuerdo de París de 2015 comprometió a casi todas las naciones a frenar los gases de efecto invernadero, una prueba más difícil que sigue pendiente.

¿Sabías que en marzo de 2021 el portacontenedores Ever Given, de unos 400 metros de eslora, quedó atravesado en el canal de Suez durante seis días y dejó a más de 350 barcos esperando en ambos extremos?

Lo que ocurre en un mercado de Wuhan, un campo petrolífero de Texas o una fábrica de Daca llega hoy a cocinas y hospitales de todo el mundo. La prosperidad, las pandemias y el clima cruzan fronteras sin pasaporte. La humanidad se ha convertido en un solo sistema; todavía no ha aprendido a actuar como una sola comunidad.

Un mundo humano, todo conectado Ya somos un sistema; aún no una comunidad. años 50–hoy · un sistema interdependiente de c. 8.000 millones Un sistema humano c. 8.000 M de personas bienes personas virus piezas datos Barcos y contenedores Ideal X: 58 contenedores, 1956 c. 4/5 del comercio, por mar Malcom McLean 1 Aviones y personas el 747 en servicio, 1970 4.500 M de pasajeros, 2019 281 M de migrantes, 2020 2 Riesgos compartidos SARS: un hotel, 2003 COVID-19, 2020 c. 15 M de muertes en exceso 3 Cadenas de suministro Rana Plaza, 2013 1.134 obreros muertos Ever Given, Suez 2021 4 Soluciones compartidas Protocolo de Montreal, 1987 Acuerdo de París, 2015 genoma en línea, ene. 2020 5
Fig. 90 · Un solo mundo humano. Un sistema conectado: barcos, aviones, migrantes y datos, con ganancias y riesgos
Parte X

La frontera

El espacio, los genes, el clima, las redes y las máquinas que piensan.

Capítulo 91 · Parte X

Dejar el planeta

El 17 de diciembre de 1903, en Kitty Hawk, Carolina del Norte, Orville Wright voló 37 metros en 12 segundos mientras su hermano Wilbur corría a su lado. Sesenta y seis años después, Neil Armstrong pisó la Luna. Una misma persona pudo seguir ambas noticias a lo largo de su vida, y muchas lo hicieron. El vuelo espacial comprimió toda la historia del viaje en una sola vida humana.

El salto nació de la rivalidad. El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó el Sputnik 1, una esfera pulida del tamaño de una pelota de playa que daba la vuelta a la Tierra cada 96 minutos emitiendo pitidos. Un mes después, la perra callejera Laika se convirtió en el primer animal en órbita, y murió a las pocas horas. El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin, hijo de un carpintero que se había formado como fundidor antes de ser piloto de caza, completó una órbita en 108 minutos, y en 1963 Valentina Tereshkova, antigua obrera textil, fue la primera mujer en el espacio. En Estados Unidos, matemáticas como Katherine Johnson comprobaron a mano la trayectoria que llevó a John Glenn alrededor del planeta en 1962.

Sabemos lo que abandonar el planeta le hace al cuerpo porque los astronautas son los seres humanos más medidos que existen. Sin gravedad, los huesos pierden alrededor de un 1 % de densidad al mes, los músculos se consumen, los fluidos suben hacia la cara y la vista puede nublarse. El estudio de gemelos de la NASA comparó a Scott Kelly, tras casi un año en la Estación Espacial Internacional, con su gemelo idéntico Mark, que se quedó en tierra: la mayoría de los cambios se desvanecieron a los pocos meses de su regreso. La estación está habitada sin interrupción desde noviembre de 2000.

¿Sabías que Neil Armstrong llevó a la superficie de la Luna un trozo de tela y un fragmento de madera del Flyer de los hermanos Wright de 1903?

La carga más duradera fue una imagen. En la Nochebuena de 1968, Bill Anders, del Apolo 8, fotografió la Tierra saliendo sobre el horizonte gris de la Luna. Earthrise, «salida de la Tierra», se convirtió en una de las fotografías más reproducidas de la historia, y en 1970 se celebró el primer Día de la Tierra. Doce hombres caminaron por la Luna entre 1969 y 1972 y trajeron 382 kilos de rocas. En 1990, a petición de Carl Sagan, la sonda Voyager 1, a unos seis mil millones de kilómetros, miró hacia atrás y captó la Tierra como un solo píxel azul pálido. El comentario de Sagan perduró: todas las personas de las que has oído hablar vivieron su vida en esa mota de polvo.

Hoy la era espacial cabe en el bolsillo. Los satélites predicen el tiempo de mañana, guían por GPS a tractores y repartidores, llevan la televisión a aldeas remotas y vigilan cómo arden los bosques y adelgazan los casquetes de hielo. La vista desde la órbita enseñó a una especie pendenciera que comparte un único hogar, pequeño y frágil.

De Kitty Hawk al punto azul pálido Sesenta y seis años de 12 segundos en el aire a ver la Tierra entera. sin escala 66 años: una vida humana Wright Flyer Kitty Hawk, 1903 12 s · 37 metros vuela Orville 1 Sputnik 1 · Laika 4 oct. 1957 una órbita cada 96 min Laika: nov. 1957 2 Gagarin · Tereshkova Vostok 1, 12 abr. 1961 una órbita: 108 min primera mujer, 1963 3 Earthrise · Apolo 11 Apolo 8, 24 dic. 1968 Luna: 20 jul. 1969 12 caminantes hasta 1972 4 Punto azul pálido Voyager 1, 1990 a c. 6.000 M de km EEI tripulada desde 2000 5
Fig. 91 · Dejar el planeta. Del Flyer de los Wright al punto azul pálido: 87 años despegando del suelo
Capítulo 92 · Parte X

Leer el código

Toda vida humana empieza como una sola célula que lleva un juego de instrucciones escrito con cuatro letras químicas: A, C, G y T. Estirado, el ADN de una de tus células mediría unos dos metros, enrollado en 23 pares de cromosomas dentro de un núcleo demasiado pequeño para verlo. Durante casi toda la historia, nadie sabía que estaba ahí. En apenas un siglo pasamos de ignorar de qué estaba hecha la herencia a leer el texto humano completo.

El químico suizo Friedrich Miescher aisló en 1869 una sustancia a la que llamó nucleína, a partir del pus de vendas de hospital. Su función siguió siendo un misterio hasta los años cincuenta. En mayo de 1952, en el King's College de Londres, Rosalind Franklin y su estudiante Raymond Gosling obtuvieron una imagen de rayos X del ADN conocida como Fotografía 51. James Watson y Francis Crick, en Cambridge, la vieron sin que Franklin lo supiera y construyeron su modelo de la doble hélice, publicado en abril de 1953. Franklin murió de cáncer en 1958, cuatro años antes de que el Nobel fuera para Watson, Crick y Maurice Wilkins. En 1961, Marshall Nirenberg y Heinrich Matthaei empezaron a descifrar el código genético, mostrando cómo palabras de tres letras del ADN designan las piezas de las proteínas.

Después llegó la lectura. Frederick Sanger, en Cambridge, ideó en 1977 un método práctico para secuenciar el ADN, y el Proyecto Genoma Humano, iniciado en 1990, publicó en 2003 una referencia casi completa: unos tres mil millones de letras y solo unos 20 000 genes que codifican proteínas, muchos menos de lo esperado. Los últimos huecos se rellenaron en 2022. Dos personas cualesquiera comparten alrededor del 99,9 % de su ADN.

¿Sabías que el primer asesino atrapado gracias a un perfil de ADN, Colin Pitchfork, fue condenado en Leicestershire en 1988, después de que la policía tomara muestras de sangre a unos 5000 hombres de la zona, con una técnica que Alec Jeffreys había descubierto allí cerca en 1984?

El código resultó ser también un libro de historia. El equipo de Svante Pääbo en Leipzig publicó en 2010 un borrador del genoma neandertal, que reveló que la mayoría de las personas con ascendencia fuera de África llevan entre un 1 y un 2 % de ADN neandertal. Desde entonces, los genomas antiguos han seguido a los agricultores que pasaron de Anatolia a Europa y el poblamiento del Pacífico. En 2013, el ADN comparado con el de parientes vivos ayudó a confirmar que un esqueleto desenterrado bajo un aparcamiento de Leicester era el de Ricardo III.

Hoy la genética toca la vida corriente desde los primeros días. En muchos países se hace a los recién nacidos la prueba del talón para detectar enfermedades hereditarias, se secuencian tumores para elegir fármacos y decenas de millones de personas han enviado su saliva para rastrear sus orígenes. Leer el código ya es rutina; la pregunta más difícil, como muestran los capítulos siguientes, es qué decidiremos escribir.

Zoom al código humano Un texto, cuatro letras, escrito en cada célula: ya podemos leerlo. cada capa amplía la de arriba · fechas de descubrimiento a la derecha Una célula humana decenas de billones por cuerpo genoma en cada núcleo 1869 · Miescher «nucleína» del pus de vendas de hospital 1 23 pares de cromosomas un juego de cada progenitor c. 2 metros de ADN, enrollado 1902 · Sutton, Boveri la herencia viaja en los cromosomas 2 La doble hélice dos hebras, bases emparejadas Franklin, Watson, Crick 1952–53 · la hélice Foto 51, King's modelo en Nature 3 Genes y codones leídos en palabras de tres letras c. 20.000 genes codificantes ATG Met GCC Ala TAA stop 1961 · el código Nirenberg, Matthaei tres letras por palabra 4 El genoma entero c. 3.000 M de letras 99,9 % compartido A C G T × 3.000 M 1977 → 2003 → 2022 secuenciación Sanger genoma completo, sin huecos 5
Fig. 92 · Leer el código. Acercándonos: de una célula humana a las cuatro letras del genoma
Capítulo 93 · Parte X

Alimentar a miles de millones

En 1968, el biólogo Paul Ehrlich abrió The Population Bomb advirtiendo de que cientos de millones de personas morirían de hambre en los años setenta hiciera lo que se hiciera. Muchos expertos coincidían en que la India nunca podría alimentarse sola. En cambio, la población mundial se multiplicó por más de dos, de unos tres mil millones en 1960 a ocho mil millones en 2022, y la proporción de personas que pasan hambre bajó. La razón fue un conjunto de cambios agrícolas conocido como la Revolución Verde.

Sus cimientos se pusieron en Alemania. En 1909, Fritz Haber mostró cómo extraer nitrógeno del aire y convertirlo en amoníaco, y Carl Bosch llevó el proceso a escala industrial en una fábrica de BASF en Oppau en 1913. Los fertilizantes sintéticos del proceso Haber-Bosch aportan hoy buena parte del nitrógeno de las proteínas que comemos; según una estimación muy citada, alimentan a cerca de la mitad de la humanidad. El resto vino de los mejoradores de plantas. En México, el agrónomo estadounidense Norman Borlaug obtuvo un trigo de tallo corto capaz de sostener espigas pesadas sin doblarse. En 1966, el Instituto Internacional de Investigación del Arroz, en Filipinas, lanzó el IR8, apodado arroz milagroso.

¿Sabías que el trigo enano de Borlaug debía su tallo corto a los genes del Norin 10, una variedad japonesa llevada a Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial?

Las nuevas semillas necesitaban agua y fertilizante para rendir, y donde los agricultores tenían ambas cosas, las cosechas se dispararon. En el Punyab, repartido entre la India y Pakistán, los pozos entubados y los canales reverdecieron los campos en la estación seca. La cosecha de trigo de la India se duplicó aproximadamente entre 1965 y 1972, y Borlaug recibió el Premio Nobel de la Paz en 1970. Los cuerpos lo reflejan: los niños crecieron más, las hambrunas se hicieron más raras y, como señaló el economista Amartya Sen, las grandes hambrunas que sí llegaron, como la de Etiopía en los años ochenta, se debieron más a la guerra y la política que a una escasez absoluta de alimentos.

La factura sigue llegando. La agricultura consume cerca del 70 % del agua dulce que se extrae de ríos y acuíferos, y en partes del Punyab el nivel freático baja año tras año. El fertilizante arrastrado de los campos alimenta proliferaciones de algas que dejan sin oxígeno las aguas costeras, como en la zona muerta del golfo de México. Muchos pequeños agricultores de África nunca tuvieron el riego ni las carreteras que hacían rentables las nuevas semillas. Y hoy hay en el mundo más adultos con obesidad que con bajo peso.

El pan, el arroz y los fideos que esta noche llegarán a miles de millones de mesas son en parte fruto de un laboratorio de química y de un campo de ensayo mexicano. Alimentar a ocho mil millones de personas fue el triunfo silencioso de la humanidad; alimentarlas sin agotar el suelo y el agua es la tarea pendiente.

La Revolución Verde en un paisaje Más grano de cada campo, pagado en agua y nitrógeno. un paisaje, cuatro insumos y una factura · c. 1909–hoy · sin escala Trigo enano Borlaug, México Punyab: x2 en 1972 1 IR8 «arroz milagro» IRRI, Filipinas lanzado en 1966 2 Pozos y canales dos cosechas al año acuíferos agotados 3 Planta Haber-Bosch N2 del aire → amoníaco Oppau, 1913 alimenta a c. la mitad 4 La factura: escorrentía zonas muertas de algas acuíferos en descenso c. 70 % del agua dulce 5
Fig. 93 · Alimentar a miles de millones. La Revolución Verde en un paisaje: semilla, agua, fertilizante y la factura
Capítulo 94 · Parte X

Calentar el mundo

En 1856, una científica aficionada estadounidense, Eunice Foote, llenó cilindros de vidrio con distintos gases, los puso al sol y comprobó que el que contenía dióxido de carbono era el que más se calentaba. Sugirió que más gas de ese tipo en el aire significaría una Tierra más cálida. Tres años después, el físico irlandés John Tyndall midió cómo absorben el calor los gases, y en 1896 el sueco Svante Arrhenius calculó que duplicar el dióxido de carbono calentaría el planeta varios grados. La física del efecto invernadero se entendía mucho antes de que nadie pudiera verla en acción.

Verla exigió paciencia. Desde 1958, Charles David Keeling midió el dióxido de carbono en las laderas del Mauna Loa, en Hawái, y su línea dentada y ascendente, la curva de Keeling, ha pasado de unas 315 partes por millón a más de 420 hoy. Las burbujas de aire atrapadas en el hielo antártico muestran que en 800 000 años el nivel apenas había superado 300. Termómetros, anillos de árboles, corales y cuadernos de bitácora de viejos barcos cuentan la misma historia: el mundo está hoy aproximadamente 1,3 °C más caliente que a finales del siglo XIX, y la causa es el carbón, el petróleo y el gas que construyeron la vida moderna.

¿Sabías que el artículo de Eunice Foote de 1856 sobre el dióxido de carbono y el calor lo leyó en voz alta ante una reunión científica en Albany, Nueva York, un hombre, el físico Joseph Henry, y no la propia Foote?

El calentamiento se siente primero en el cuerpo. Se calcula que la ola de calor europea de 2003 mató a unas 70 000 personas, muchas de ellas mayores que vivían solas en pisos de ciudad. En 2022, las inundaciones dejaron bajo el agua cerca de un tercio de Pakistán y a millones de personas sin hogar. La subida del mar empuja la sal hacia los arrozales de Bangladés y los pozos de atolones del Pacífico como Tuvalu, cuyo gobierno ha empezado a planificar un futuro en el que su tierra podría desaparecer. Las noches más cálidas empeoran el sueño, y quienes trabajan al aire libre, de las obras de Catar a los campos de la India, pierden horas por un calor que el cuerpo humano no logra disipar.

La humanidad ya ha actuado antes ante un problema planetario. El Protocolo de Montreal de 1987 eliminó los productos que destruían la capa de ozono, y el agujero se está cerrando poco a poco. Con el Acuerdo de París de 2015, casi todos los países se comprometieron a mantener el calentamiento muy por debajo de 2 °C. El coste de la energía solar ha caído alrededor de nueve décimas desde 2010, y en 2023 fue la fuente de electricidad de más rápido crecimiento del planeta. Las emisiones, sin embargo, aún no han tocado techo con claridad.

Tu calefacción, tus desplazamientos y lo que hay en tu plato forman ya parte del sistema climático. Por primera vez, una especie está reescribiendo el tiempo de su planeta, y lo sabe. La pregunta abierta es si ese saber se convertirá en elección.

El bucle de carbono que creamos, y cómo romperlo El primer cambio climático que una especie causa a sabiendas. Quema de fósiles carbón · petróleo · gas fábricas, coches, hogares 1 libera CO2 El CO2 se acumula c. 280 ppm antes de 1800 424 ppm en 2024 2 Curva de Keeling Mauna Loa, ppm 1958 · 315 2024 · 424 atrapa más calor El calor queda atrapado Foote 1856, Tyndall +c. 1,3 °C desde el s. XIX 3 calienta el mundo La gente lo sufre ola de calor en Europa, 2003 riadas en Pakistán, 2022 sube el mar: Tuvalu 4 presión para actuar Romper el bucle Montreal 1987, París 2015 solar, eólica, eficiencia 5 quemar menos
Fig. 94 · Calentar el mundo. El bucle del carbono: de quemar combustible a un mundo más cálido, y la salida
Capítulo 95 · Parte X

La gran evasión

Durante casi toda la historia, casi todo el mundo fue pobre. Hacia 1820, según las estimaciones, mucho más de tres cuartas partes de la humanidad vivían en lo que hoy los economistas llaman pobreza extrema: sin comida suficiente, sin agua limpia, sin médico, con hijos que morían jóvenes. Los reyes y los mercaderes eran la excepción. El economista de Princeton Angus Deaton tomó prestado el título de una historia de fuga de prisioneros de guerra para nombrar lo que vino después: La gran evasión.

La evasión empezó en Europa y en los países que esta pobló en el siglo XIX, pero su mayor velocidad llegó hace poco. Según la medida del Banco Mundial, alrededor del 38 % de la humanidad vivía en pobreza extrema en 1990; en 2019 la proporción rondaba el 9 %, pese a que el mundo había sumado más de dos mil millones de personas. Solo China explica unos 800 millones de personas que salieron de la pobreza tras el inicio de sus reformas de mercado en 1978, cuando los campesinos se trasladaron a las fábricas costeras de ciudades como Shenzhen. Vietnam, Bangladés, Indonesia y Etiopía también avanzaron mucho. En Bangladés, un país al que se daba por perdido en los años setenta, organizaciones como BRAC, fundada por Fazle Hasan Abed, y el Grameen Bank de Muhammad Yunus llegaron a millones de mujeres rurales con préstamos, escuelas y agentes de salud.

¿Cómo lo sabemos? Por encuestas de hogares, en las que entrevistadores preguntan en cientos de miles de casas cuánto ganan, qué comen y qué poseen las personas, y lo cotejan con lo que cuestan allí las necesidades básicas. Las cifras tienen una incertidumbre real, y los economistas discuten dónde debe situarse el umbral. Pero otras pruebas apuntan en la misma dirección. En 1800, unos cuatro de cada diez niños morían antes de cumplir cinco años; hoy son unos cuatro de cada cien. La esperanza de vida mundial se ha duplicado con creces desde 1900, hasta unos 73 años.

¿Sabías que el médico sueco Hans Rosling descubrió en sus encuestas de Gapminder que la mayoría de la gente de los países ricos creía que la pobreza extrema seguía igual o aumentaba, y bromeaba con que unos chimpancés que eligieran respuestas al azar acertarían más?

La evasión está inacabada y es desigual. Unos 700 millones de personas siguen en la pobreza extrema, más de la mitad en el África subsahariana, donde el crecimiento demográfico, los conflictos y la falta de infraestructuras frenaron el avance. La pandemia de COVID-19 provocó en 2020 el primer aumento de la pobreza mundial en una generación. Programas de transferencias como Bolsa Família en Brasil o los pagos por móvil en Kenia muestran lo que puede ayudar, y fueron los propios pobres, mudándose a las ciudades, escolarizando a sus hijos y abriendo pequeños negocios, quienes hicieron la mayor parte del trabajo.

Para una familia de Hunan o de Daca, la evasión significó un tejado de chapa, una hija en la escuela y un hijo que pasó de los cinco años. Rara vez es noticia, porque las buenas noticias llegan despacio. Aun así, es la mayor mejora del bienestar humano jamás registrada.

La gran huida de la pobreza extrema La mayor mejora del bienestar humano jamás registrada, y aún inacabada. proporción en pobreza extrema · estimaciones del Banco Mundial, redondeadas 0% 20% 40% 60% 1990 2019 Mundo c. 38 % → c. 9 % c. 38 % c. 9 % 1 Asia oriental China: c. 800 M salen c. 60 % c. 1 % 2 Asia meridional Bangladés, India c. 50 % c. 10 % 3 África subsahariana hoy aquí vive la mayoría c. 55 % c. 37 % 4 Niños muertos antes de los 5 1800: c. 4 de 10 hoy: c. 4 de 100 Esperanza de vida al nacer 1900: c. 32 años hoy: c. 73 años 5
Fig. 95 · La gran evasión. Proporción de personas en pobreza extrema, 1990 y 2019, por región (aproximada)
Capítulo 96 · Parte X

Todos conectados

El 3 de abril de 1973, en una acera de Nueva York, el ingeniero de Motorola Martin Cooper hizo la primera llamada desde un teléfono móvil de mano, y llamó a un rival de los Bell Labs para contárselo. Su prototipo pesaba alrededor de un kilo y la batería daba para una media hora de conversación. Cincuenta años después había en la Tierra más líneas móviles que personas. El teléfono móvil se convirtió en la tecnología que más deprisa se ha extendido en la historia, y sus mayores efectos no se notaron en las ciudades ricas, sino en lugares adonde nunca había llegado el teléfono fijo.

Las regiones más pobres se saltaron un paso. En buena parte de África y del sur de Asia, tender cables de cobre hasta aldeas dispersas nunca había tenido sentido; una sola antena podía dar servicio a miles de personas. En Bangladés, desde 1997, las «señoras del teléfono» de Grameen compraban un aparato a crédito y alquilaban llamadas a sus vecinos. En Kerala, en el sur de la India, el economista Robert Jensen comprobó que, cuando los pescadores pudieron llamar para comparar mercados, los precios se estabilizaron a lo largo de la costa y se tiró mucho menos pescado sin vender.

El cambio más llamativo llegó a través de un humilde mensaje de texto. En marzo de 2007, la operadora keniana Safaricom lanzó M-Pesa, que permitía guardar dinero en un teléfono básico y enviarlo por SMS, ingresando y retirando efectivo en agentes instalados en tiendas de barrio. Un trabajador de Nairobi podía pagar en segundos la matrícula escolar de su hermana en una aldea a cientos de kilómetros, en lugar de confiar los billetes a un conductor de autobús. Un estudio publicado en Science en 2016 por Tavneet Suri y William Jack estimó que el acceso a M-Pesa sacó de la pobreza extrema a cerca del 2 % de los hogares kenianos, con las mayores ganancias entre las mujeres.

¿Sabías que en 2013 las Naciones Unidas señalaron que había más personas en el mundo con acceso a un teléfono móvil que a un retrete?

Los teléfonos cambiaron también la política, la salud y el aprendizaje. Durante la Primavera Árabe de 2011, los manifestantes de El Cairo se organizaron con mensajes de texto y grabaron abusos con sus móviles. En el África rural, los sanitarios envían resultados de análisis por SMS, los agricultores consultan el tiempo y los precios, y los niños estudian con teléfonos inteligentes baratos. Alrededor de dos tercios de la humanidad usan hoy internet, sobre todo a través del móvil. Los costes también son reales: estafas, vigilancia, desinformación y un animado debate entre investigadores sobre lo que las pantallas constantes hacen a la mente de los adolescentes.

Alrededor de un tercio de la humanidad, sobre todo rural, más pobre y femenina, sigue desconectada, así que la red no es del todo universal. Aun así, un pescador de Kerala, una comerciante de Lagos y una abuela de Kansas llevan hoy prácticamente el mismo aparato. El teléfono que llevas en el bolsillo es un banco, una biblioteca, un mapa y un megáfono, y por primera vez casi todo el mundo tiene uno.

Cómo un SMS se convirtió en banco Un banco, una biblioteca y una voz, hoy en casi cada mano. M-Pesa, Kenia, 2007: dinero enviado por SMS Remitente, Nairobi recarga en efectivo envía un SMS sin cuenta bancaria 1 Agente: ingreso quiosco de barrio billetes → saldo sin sucursal 2 Libro de Safaricom anota la transferencia SMS a ambos en segundos 3 Agente rural la madre cobra paga la escuela el mismo día 4 a cientos de km: segundos, no días Cómo el móvil llegó a miles de millones 1973 primera llamada de Cooper 1992 primer SMS 1997 telefonistas rurales 2007 nace M-Pesa 2023 líneas > personas Aún sin conexión c. 1 de cada 3, sobre todo rural 5
Fig. 96 · Todos conectados. Cómo un SMS mueve dinero en Kenia y cómo el móvil llegó a miles de millones
Capítulo 97 · Parte X

Máquinas que piensan

En 1843, Ada Lovelace, escribiendo sobre la máquina analítica de Charles Babbage, que nunca llegó a construirse, advirtió que la máquina «no tiene pretensión alguna de originar nada». Solo puede hacer lo que se le ordena. Durante más de un siglo tuvo razón. Luego, en 1950, Alan Turing se preguntó en un artículo hoy famoso si las máquinas podían pensar y propuso una prueba: ¿sabría un juez que conversa por teletipo distinguir un ordenador de una persona? En 1956, John McCarthy y sus colegas se reunieron en el Dartmouth College para un taller de verano sobre lo que llamaron inteligencia artificial, convencidos de que no tardaría mucho.

Tardó mucho más. Los primeros programas dominaban acertijos lógicos y las damas, pero tropezaban con lo que un niño pequeño hace sin pensar, como reconocer una cara. La financiación se secó en los llamados inviernos de la IA. Una idea rival, dejar que las máquinas aprendieran de ejemplos mediante redes inspiradas vagamente en las neuronas, la mantuvieron viva unos pocos investigadores tenaces, entre ellos Geoffrey Hinton, Yann LeCun y Yoshua Bengio. Cuando Deep Blue, de IBM, venció al campeón mundial de ajedrez Garri Kaspárov en 1997, lo hizo a fuerza de cálculo, no de aprendizaje.

El gran avance necesitaba datos y potencia bruta. El proyecto ImageNet de Fei-Fei Li, iniciado en 2009, etiquetó millones de fotografías, muchas marcadas por trabajadores en línea de todo el mundo. En 2012, una red neuronal llamada AlexNet, entrenada con chips gráficos diseñados para videojuegos, reconoció imágenes mucho mejor que cualquier rival. En marzo de 2016, AlphaGo, de DeepMind, venció en Seúl al maestro coreano de go Lee Sedol por cuatro partidas a una. Un artículo de investigadores de Google presentó en 2017 la arquitectura transformer, y en noviembre de 2022 ChatGPT, basado en ella, se convirtió en una de las aplicaciones de consumo adoptadas con más rapidez de la historia.

¿Sabías que la palabra «robot» viene del checo robota, trabajo forzado, y apareció por primera vez en la obra R.U.R. de Karel Čapek, de 1920, a sugerencia de su hermano Josef?

Los efectos ya son personales. AlphaFold predijo la forma de unos 200 millones de proteínas, un trabajo que compartió el Premio Nobel de Química de 2024, y los médicos usan la IA para leer pruebas de imagen. Estudiantes, programadores y oficinistas redactan con chatbots. La investigadora Joy Buolamwini demostró en 2018 que los sistemas comerciales de análisis facial se equivocaban mucho más con mujeres de piel oscura que con hombres de piel clara, un recordatorio de que las máquinas aprenden nuestros prejuicios junto con nuestro saber. Los economistas discuten si la IA ayudará sobre todo a los trabajadores o los sustituirá; los historiadores señalan que toda gran herramienta ha hecho un poco de ambas cosas.

La frase de Lovelace sigue marcando la pregunta. Estos sistemas escriben, razonan y crean de maneras que habrían asombrado a Turing, y mejoran deprisa. Que se conviertan en la herramienta más útil de la humanidad o en la más peligrosa dependerá menos de las máquinas que de las decisiones de quienes las construyen y las usan.

Quién construyó la máquina pensante Sin un inventor único: un elenco de pensadores, datos y chips. plantilla abc-agents · un proyecto orquestador, cuatro pilares de personas y piezas Máquinas pensantes eje · 1843 → hoy ideas · aprendizaje · combustible · uso 1 01 · IDEAS los soñadores Ada Lovelace 1843 · notas Alan Turing 1950 · el test John McCarthy 1956 · Dartmouth 2 02 · APRENDICES los creyentes F. Rosenblatt 1958 · perceptrón Geoffrey Hinton redes profundas Equipo Google 2017 · transformer 3 03 · COMBUSTIBLE datos y cómputo Fei-Fei Li 2009 · ImageNet chips GPU hechos para juegos AlexNet 2012 · ve 4 04 · EN USO dónde aterriza AlphaGo 2016 · Lee Sedol AlphaFold c. 200 M proteínas ChatGPT nov. 2022 Joy Buolamwini 2018 · sesgos 5
Fig. 97 · Máquinas que piensan. El reparto de las máquinas pensantes: ideas, aprendizaje, datos y el mundo
Capítulo 98 · Parte X

Editar a la humanidad

En 1958, un ingeniero sueco llamado Arne Larsson se convirtió en la primera persona con un marcapasos totalmente implantado. El primer aparato falló a las pocas horas, pero Larsson recibió unos veinte más a lo largo de su vida y murió en 2001, a los 86 años. La medicina había empezado a instalar maquinaria en el cuerpo humano. En el plazo de una vida, empezaría también a reescribir sus instrucciones.

Las herramientas llegaron deprisa. En 2012, Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier demostraron que CRISPR-Cas9, un sistema que usan las bacterias para defenderse de los virus, podía cortar el ADN en el punto elegido, un hallazgo que les valió el Premio Nobel de Química de 2020. En 2019, Victoria Gray, madre de Misisipi con anemia falciforme, fue la primera paciente de Estados Unidos tratada con una terapia editada con CRISPR, elaborada a partir de sus propias células madre sanguíneas. En noviembre de 2023, el Reino Unido fue el primer país en aprobar un tratamiento así, Casgevy, para la anemia falciforme y la beta talasemia. En 2025, médicos de Filadelfia trataron a un bebé conocido como KJ con una terapia de edición genética diseñada para su única mutación rara.

¿Sabías que Louise Brown, la primera bebé concebida por fecundación in vitro, nació en Oldham en 1978, y que desde entonces más de diez millones de personas han nacido gracias a la FIV y técnicas afines?

Todos estos cambios son somáticos: alteran a un solo paciente y mueren con él. Editar un embrión es distinto, porque el cambio pasa a toda la descendencia. En noviembre de 2018, el científico chino He Jiankui anunció el nacimiento de unas gemelas cuyos embriones había editado para que resistieran el VIH. Científicos de todo el mundo condenaron el experimento por imprudente e innecesario, y él fue encarcelado tres años. El Reino Unido, por su parte, legalizó en 2015 una técnica hereditaria más limitada, la donación mitocondrial, que sustituye las «baterías» defectuosas de las células por las de una donante para evitar graves enfermedades hereditarias; los primeros nacimientos se anunciaron en Newcastle.

Las máquinas también entran en el sistema nervioso. Más de un millón de personas oyen gracias a implantes cocleares, una técnica en la que fue pionero Graeme Clark en Melbourne a finales de los años setenta. En 2024, Noland Arbaugh, paralizado de los hombros para abajo, movió un cursor y jugó al ajedrez gracias a un implante cerebral. La investigación sobre longevidad busca fármacos que frenen el propio envejecimiento, aunque nadie ha superado aún a Jeanne Calment, que murió en 1997 a los 122 años.

La frontera que se discute separa reparar de rediseñar. Curar la anemia falciforme cuenta con un amplio apoyo; elegir la estatura o la inteligencia de un hijo, algo que nadie sabe hacer todavía, alarma a la mayoría. Por primera vez, la lenta lotería de la evolución tiene una mano humana en los mandos, y cada sociedad tendrá que decidir hasta dónde dejarla llegar.

Editar al ser humano: reparar o rediseñar, un cuerpo o toda la descendencia Reparar goza de amplio apoyo; rediseñar es la línea que vigilar. HEREDABLE toda la descendencia SOMÁTICA un paciente REPARAR · curar REDISEÑAR · rasgos nuevos permitido, con límites condenado aceptado sin probar Casgevy · CRISPR aprobado en R. U., nov. 2023 trata la anemia falciforme 1 Máquinas en el cuerpo marcapasos 1958 implante cerebral 2024 2 Donación mitocondrial ley del R. U., 2015 previene enfermedades 3 Gemelas de He Jiankui edición de CCR5, 2018 3 años de cárcel 4 Rasgos a la carta estatura · intelecto nadie puede hacerlo Fármacos de longevidad ¿frenar el envejecimiento? ensayos, sin pruebas aún 5
Fig. 98 · Editar a la humanidad. Rediseñar el cuerpo: curar a un paciente o cambiar a toda su descendencia
Capítulo 99 · Parte X

Un futuro frágil

Durante 300 000 años, las mayores amenazas para la humanidad llegaron de fuera: glaciaciones, erupciones, plagas que nadie entendía. Desde 1945, los riesgos más graves son obra nuestra. El filósofo Toby Ord llama a esta época The Precipice, el precipicio, un tiempo en que nuestro poder ha superado a nuestra sabiduría. Los asteroides siguen ahí, pero las armas nucleares, las pandemias de diseño, un clima desbocado y una inteligencia artificial sin control son los riesgos que más preocupan a los expertos.

El historial contiene algunos sustos incómodamente cercanos. El 27 de octubre de 1962, en plena crisis de los misiles de Cuba, el oficial soviético Vasili Arjípov se negó a aprobar el lanzamiento de un torpedo nuclear desde un submarino acosado por cargas de profundidad de práctica estadounidenses. El 26 de septiembre de 1983, Stanislav Petrov, de guardia en un centro de alerta temprana cerca de Moscú, vio en sus pantallas el aviso de misiles estadounidenses en camino y juzgó, con acierto, que era una falsa alarma. Los arsenales nucleares han pasado de un máximo de unas 70 000 ojivas a mediados de los años ochenta a unas 12 000, todavía suficientes para arruinar la civilización. El riesgo existencial se reduce, en el fondo, a juicios humanos individuales en salas como esas.

La enfermedad es un peligro antiguo con ropa nueva. La gripe de 1918 mató a decenas de millones; según la Organización Mundial de la Salud, la COVID-19 causó unos 15 millones de muertes en exceso en 2020 y 2021, y mostró que un virus puede recorrer el mundo en avión en semanas. Los laboratorios pueden ya sintetizar y alterar virus, lo que convierte la bioseguridad en una frontera moderna. El cambio climático amenaza probablemente más con un sufrimiento inmenso que con la extinción, pero presiona sobre todos los demás riesgos al tensar la comida, el agua y la paz. Muchos investigadores de IA han advertido en público de que unos sistemas más capaces que sus creadores tendrían que permanecer bajo un control humano fiable.

¿Sabías que en 2022 la NASA estrelló a propósito su nave DART contra el pequeño asteroide Dimorfos y acortó su órbita unos 32 minutos, en la primera prueba de defensa planetaria?

El historial también demuestra que la humanidad sabe actuar. La viruela, que mató a cientos de millones de personas solo en el siglo XX, fue declarada erradicada en 1980 tras una campaña mundial de vacunación. El Protocolo de Montreal de 1987, ratificado finalmente por todos los miembros de las Naciones Unidas, está reparando la capa de ozono. Los tratados de control de armas han reducido las ojivas en más de cuatro quintas partes. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, excavada en una montaña ártica en 2008, guarda más de un millón de muestras de cultivos como seguro. En 2023, varios gobiernos se reunieron en Bletchley Park, donde Turing descifró códigos, para hablar de la seguridad de la IA.

Una especie capaz de poner fin a su propia historia puede también elegir protegerla. El futuro posible es enorme: miles de millones de años de planeta habitable e incontables vidas por vivir. La mayoría de las personas que existirán aún no han nacido; que les llegue su turno depende del cuidado que pongamos ahora.

Cuatro poderes que podrían acabar con nuestra historia Los poderes que podrían acabar con nosotros son nuestros; también las salvaguardas. 8.000 M hoy + todos los que vendrán ¿miles de millones de años? Armas nucleares 1962: Arjípov dice no 1983 Petrov: falsa alarma freno: control de armas 1 Ojivas nucleares c. 70.000 en 1986 c. 12.000 hoy Pandemias gripe de 1918: decenas de millones COVID: c. 15 M de exceso freno: vacunas, OMS 2 Clima presiona comida, agua, paz multiplica otros riesgos freno: París 2015 3 Inteligencia artificial ¿poder más allá de sus autores? requiere control fiable freno: Bletchley 2023 4 Prueba de que actuamos 1980 viruela erradicada 1987 tratado del ozono 2008 semillas de Svalbard 2022 asteroide DART 5
Fig. 99 · Un futuro frágil. Cuatro poderes que podrían acabar nuestra historia, y las salvaguardas que funcionan
Capítulo 100 · Parte X

La historia continúa

Hace unos 300 000 años, en Jebel Irhoud, en Marruecos, unas cuantas personas con rostros muy parecidos a los nuestros murieron y el tiempo las sepultó. Están entre los miembros más antiguos conocidos de nuestra especie. Sus descendientes llegaron a todos los continentes, domaron el fuego, pintaron cuevas, sembraron semillas, levantaron ciudades, escribieron leyes, cruzaron océanos, dividieron el átomo y caminaron por la Luna. Los demógrafos calculan que han nacido unos 117 000 millones de personas. Unos 8000 millones de ellas, cerca del 7 %, están vivas ahora. Tú eres una.

Este libro ha intentado contar esa historia desde dentro, a través de las huellas que dejó la gente corriente. Los dientes desgastados mostraron cuándo empezamos a comer pan. El ADN antiguo reveló quién se emparejaba con quién de un continente a otro. Los registros parroquiales y los censos contaron los nacimientos y entierros de personas cuyos nombres se habrían perdido. Cartas, diarios, actas judiciales y esqueletos nos dejaron ver vidas de las que ninguna crónica se ocupó. Ninguna generación anterior pudo abarcar con tanto detalle todo el viaje humano. Somos la primera especie que conoce su propia historia.

Las cifras trazan la subida. Quizá cinco millones de personas vivían cuando empezó la agricultura, hace unos 10 000 años. El mundo no alcanzó sus primeros mil millones hasta hacia 1804, y los ocho mil millones en noviembre de 2022. Sin embargo, el tramo más empinado está terminando. La fecundidad mundial ha bajado de unos cinco hijos por mujer en los años sesenta a algo más de dos hoy, y en Corea del Sur a menos de uno. Las Naciones Unidas prevén ahora que la humanidad alcanzará su máximo, unos diez mil millones de personas, en la década de 2080 y después disminuirá lentamente. La transición demográfica puede resultar uno de los acontecimientos decisivos de este siglo: sociedades más envejecidas, menos niños y el fin de casi tres siglos de crecimiento rápido.

¿Sabías que las dos sondas Voyager, lanzadas en 1977, llevan cada una un disco de oro con saludos en 55 idiomas, música desde Bach hasta Chuck Berry y el sonido de un corazón humano latiendo?

Lo que viene no está escrito. Las fuerzas de los capítulos anteriores, los ríos y el grano, los gérmenes y el acero, las creencias y el dinero, nos moldearon y lo siguen haciendo. Pero ahora las entendemos lo bastante como para dirigir, al menos un poco, el rumbo. Las decisiones sobre el clima, la pobreza, la tecnología y la paz que tomen las personas hoy vivas resonarán durante miles de años. En promedio mundial, un niño nacido hoy puede esperar vivir más de 70 años, y muchos verán el siglo XXII.

La historia de nuestra especie ha sido sobre todo algo que les ocurría a las personas. Por primera vez es también algo que las personas hacen a sabiendas. El próximo capítulo nos toca escribirlo a nosotros.

La escalera humana Durante casi todo nuestro pasado, la historia nos sucedió; ahora la escribimos. población humana, de hace 300.000 años a un probable máximo · alturas sin escala tiempo → Jebel Irhoud hace c. 300.000 años primeros Homo sapiens 1 Nace la agricultura hace c. 10.000 años c. 5 millones de personas 2 Primeros mil millones c. 1804 tras toda la historia 3 Ocho mil millones noviembre 2022 c. 7 % de todos los nacidos 4 usted está aquí Un probable máximo c. 10.000 M, años 2080 proyección de la ONU 5
Fig. 100 · La historia continúa. La escalera humana: nuestro número, de los primeros Homo sapiens a un probable máximo
La historia humana · Primera edición, octubre de 2026
100 capítulos · 10 partes · cien diagramas
por Mat Siems · The Visual Encyclopaedia, No. 5 · 2026